Redes sociales: entre lo privado y lo público, lo personal y lo profesional

Redes sociales

Esta Tribuna se ha publicado recientemente en el Diario de Lanzarote y viene a complementar un debate que abrimos la semana pasada sobre la intimidad conectada y las redes sociales. En este caso, abro la reflexión hacia las fronteras y cruces de caminos entre lo que entendemos por personal, profesional, público y privado en el ámbito de la Red.

Redes sociales: entre lo privado y lo público, lo personal y lo profesional

En el ámbito de las redes sociales, las principales dicotomías surgen entre lo privado como opuesto a lo público y lo personal como contrario de lo profesional. Sin embargo, con los dispositivos móviles y el hábito cada vez más desarrollado de exhibir parte de nuestra vida diaria en las redes, estos conceptos se interrelacionan y a menudo tienden a confundirse entre sí.

Lo privado es distinto de lo personal. Pueden coincidir, pero no son sinónimos. Privado debería ser todo aquello que queremos dejar en el ámbito más íntimo. Privado no es compartir en Facebook con un grupo muy próximo ni publicar una foto en Instagram para nuestros seguidores. Privado debe ser aquello que nunca debe salir de nuestro entorno más cercano, aquello que no llega a una red social, que no es publicado ni compartido por ningún canal por mucho halo de intimidad que ofrezca, como pueda ser una foto distribuida por WhatsApp.

Por tanto, dejemos como privado en nuestros discos duros o dispositivos aquello que nunca quisiéramos ver fuera de ellos a ojos de terceros. Solo de esta forma podremos evitar situaciones demasiado cotidianas en las que una foto privada en un grupo de amigos, acaba llegando de forma imprudente a otras personas y con ello violando nuestra intimidad.

¿Quiere decir esto que no podemos o debemos compartir cuestiones personales? Por supuesto que podemos, pero siempre que no sean privadas. Todo lo personal no es privado por naturaleza y viceversa. Publicar fotos personales de una manera consciente, sabiendo que un uso descontrolado de las mismas no puede suponer un riesgo, ni para nosotros ni para terceros, no solo no significa necesariamente una autotransgresión de la privacidad (pues ya acordamos que lo privado nunca debería circular en primera instancia) sino que puede contribuir a una sociabilidad acorde con los patrones de conducta propios de las redes sociales: la sublimación de lo personal.

Lo personal es hoy el principal pegamento social o, en palabras del sociólogo Vicente Verdú, el “personismo” como nueva revolución social del siglo XXI. La tecnología en su conjunto, los dispositivos móviles, las plataformas para publicar contenidos y las redes sociales para gestionar las relaciones con otras personas son herramientas puestas al servicio de esta necesidad de transcendencia humana de mostrar y mostrarse, de compartir y compartirse con otros.

Si antes escribíamos una postal desde la ciudad de vacaciones con el simple objeto simbólico de demostrar que estábamos allí en aquel momento, hoy hacemos check-in en Foursquare o publicamos un selfie en Facebook para que inmediatamente ese mismo significado del “aquí y ahora” llegue a los más cercanos.

Por otro lado, lo personal se viste de profesional y viceversa. Vivimos inmersos en el boom de lo amateur, del “do it yourself” o “hazlo tú mismo”, huyendo del acabado profesional que nos recuerda a una época prefabricada, taylorizada y de manufactura industrial. En cambio, lo artesano, lo manual y lo personal se presenta como real y auténtico. Tanto que se ha convertido incluso en una forma cultural de consumo. La llamada “sharing economy” o economía del compartir está detrás del auge de iniciativas para compartir el coche o intercambiar la casa en vacaciones. Estas prácticas, facilitadas por las redes sociales, no solo significan una revisión del concepto de “amigo” y de “confianza”, sino del mismo sentido de la propiedad, dando más importancia a usar frente a poseer y a compartir frente a mercantilizar.

Las grandes empresas son conscientes de este fenómeno y por eso se esfuerzan en disfrazar de personal lo industrial. Desde el éxito del marketing viral con el “Amo a Laura”, las marcas persiguen a bloggers y youtubers de “andar por casa” como mejor vehículo para que “particulares” que parecen nuestros vecinos nos presenten sus productos en forma de reseña o consejo desinteresado. Todo bajo una máxima… que no se note que es un simulacro de la cultura amateur, que detrás hay una agencia, una multinacional, un equipo de maquillaje y una cuidada puesta en escena para que parezca espontáneo, auténtico y “natural”.

Al mismo tiempo, se da la paradoja contraria: lo personal es cada vez más un medio de proyección profesional. Internet es el terreno natural del emprendedor y el arma del freelance. El amateur encuentra en la red la forma de crearse una imagen profesional, no en vano también llamada “marca personal”: hacer de la persona una marca de sí misma sin necesidad de cabeceras si es un periodista o de bufete si es un abogado. Un ordenador, un dominio, un blog y contenidos periódicos de calidad sirven para construir una reputación profesional desde cero.

Una reputación que, curiosamente, para ganar valor debe nutrirse también de lo personal. Hasta el perfil más serio o “profesional” mejora si de vez en cuando se salpica con notas personales que sirven para humanizar, conferir autenticidad y ponerle emoción a su imagen pública en las redes sociales.

La posibilidad de crearnos una marca personal para desarrollar un negocio es tan habitual como observar a las empresas utilizando códigos amateur para construir una estrategia de comunicación corporativa. Plantearse poner una foto de nuestros hijos en Facebook es seguramente más privado que personal, mientras que publicar una imagen de un restaurante en vacaciones puede entrar en la esfera de lo personal sin atacar a lo privado. Para aprender a navegar en este entorno tan complejo y dinámico, es fundamental conocer las fronteras e intersecciones entre los caminos de lo privado y lo público, lo personal y lo profesional. Solo de este modo podremos hacer un uso consciente, estratégico y responsable de las redes sociales.

  • Más información: Enlaces relacionados en la lista de #Privacy (algunos de ellos localizados gracias a Carlos, un gran pensador de estos temas).

89 pensamientos sobre “Redes sociales: entre lo privado y lo público, lo personal y lo profesional”

  1. Gracias Tiscar. Muy clarificador el post, sobre todo para no perdernos. Si, en muchos espacios de internet tendemos a fusionarlo todo, a confundirlo todo, a mezclarlo todo… y al final solo quedan fragmentos sin sentido ni integridad.

    Reconocer que nos movemos con estas 4 marchas, nos ayuda a discriminar tanto lo nuestro como lo que comparten otros. Y así, si por ejemplo busco profesionalidad, iré donde esta esta. Me quedo muy reflexivo con esto…

  2. 🙂 soy yo el que tengo que darte las gracias por ser siempre tan generosa compartiendo y por las infinitas veces que me has inspirado…..
    Estupendo post¡¡¡¡

    ^_^

  3. Bueno Tiscar, que podemos aportar… veamos… no mucho… creo que tu articulo es muy completo y conciso, yo soy una chica personalmente muy amigable y considero que a la vez muy sociable… pero con muchos principios… y bueno.. des afortunadamente la gran mayoría de personas, en especial las mujeres, permiten que las redes sociales las consuman aun nivel tan profundo que prácticamente todos sus aportes que realizan en las misma, no son más que una muestra de mucha inseguridad… se presentan en demasiadas ocasiones como un producto o un objeto… y luego estás cosas se les sale de las sus propias manos, cayendo en manos inapropiadas y terminan siendo abatidas por esas mismas redes sociales mostrándolas como lo peor… creo se esta perdiendo el sentido de pertenencia personal y nos dejamos llevar por las mismas masas que se mueven el las mismas.. y aciertas demasiado en algo, muchos olvidan la diferencia entre lo personal y lo privado… lastima el ver como son mal enfocadas las redes sociales en muchos casos… un saludo Tiscar desde Colombia

  4. Un post muy interesante y de actualidad. Una duda que me asalta a mí es: ¿dónde está la línea que separa lo personal de lo privado? Que alguien comparta su ubicación exacta o una foto de lo que está comiendo a mí no me parece relevante, mientras que otros pueden considerarlo extremadamente útil y ser el tipo de contenido que les gusta consumir en una red social.

    Pienso que esa línea, en muchos casos, se ha traspasado, y lo que debería servir para unir a personas y mantenerlas en contacto, se ha convertido en pequeños platós de Sálvame: la gente aireando su privacidad de forma pública y voluntaria.

    Por otro lado, creo que una de las grandes ventajas que han introducido las redes sociales es permitir que el talento, las buenas ideas y la creatividad puedan darse a conocer con mayor facilidad, lo amateur convirtiéndose en profesional, como bien reza el artículo. Del mismo modo, tenemos a las empresas mostrándose más cercanas al usuario, y en gran medida, han sido unas de las mayores beneficiadas por el boom de las redes sociales.

    En cualquier caso, considero que las redes sociales, siempre y cuando se sepa trazar bien la línea de lo personal y lo privado y se establezca un estricto control de nuestra privacidad, pueden ser herramientas extremadamente útiles y con un sinfín de posibilidades.

    Un saludo,
    Pablo.

  5. El artículo trata sobre uno de los aspectos de más actualidad concerniente al uso de las redes sociales. Los usuarios se encuentran con el problema de calificar qué parcelas de contenidos pueden considerarse como privadas, para conseguir así que la añorada privacidad no quede dañada después del uso de los redes sociales.

    En este sentido, el artículo nos habla sobre una distinción entre lo privado y lo personal. Al contrario de lo que puede parecer a primera vista, no todo lo personal puede considerarse como privado, de modo que las personas pueden publicar contenidos propios de su vida personal, como por ejemplo fotografías de sus experiencias, sin que suponga un riesgo para su privacidad. Le corresponde al usuario el hecho de establecer qué parte de esos contenidos personales pueden considerarse realmente privados, con el objetivo de no aparecer nunca a la luz de los demás, y si esos contenidos permanecen siempre a salvo no supone ningún problema el acercamiento a los demás de la vida propia.

    También habla el artículo sobre la necesidad en el momento presente de crear una marca, pero no solamente en el terreno profesional, sino también en el terreno personal. Esta marca podemos considerarla como basada en una buena reputación, que coincide con lo que queremos que los otros vean o sepan de nosotros, en muchos casos con la felicidad y el bienestar como normas principales. Considero que el terreno personal, en las redes sociales, ha tenido una actitud imitativa al querer seguir todo ese comportamiento conseguido gracias a la publicación de los contenidos oportunos, contenidos que han seguido un proceso de selección propia para conseguir lo que el usuario pretende, la imagen que quiere transmitir. Dentro de esa selección también se puede dar el respeto por la privacidad del usuario, aunque se trate de contenidos muy personales. Los protagonistas de las redes sociales suelen realizar un equilibrio entre la privacidad y la imagen transmitida de bienestar personal.

    Por último, parece clara la eliminación de la frontera entre lo personal y lo profesional, a través de las redes sociales, sobre todo cuando estamos hablando de actividades ajenas a la exposición al círculo de amigos de la vida personal. Los artistas aficionados han conseguido así romper la barrera anterior, que impedía el conocimiento del trabajo realizado a los que no habían tenido la suerte de convertirse en profesionales de una actividad. En este sector no suele haber problemas en cuanto a privacidad, ya que el artista aficionado ya ha trabajado para crear contenidos apropiados para su exposición en las redes sociales determinadas, superando el miedo inicial del primer momento.

  6. Cautela es para mí la palabra clave en este mundo de redes que se han reproducido más allá de nuestro control. Las redes sociales son un arma de doble filo, porque combinan su apariencia puramente mecánica con imprevisibilidad de la naturaleza humana, que sigue sin evolucionar a pesar de la revolución tecnológica. Me refiero con esto, por supuesto, a los “bajos instintos”. En un país en que día sí día también nos desayunamos con declaraciones de ministras, consejeras, presidentas de cámaras de comercio u otros organismos empresariales, todas ellas mujeres, haciendo referencia a la “discapacidad laboral” que supone para las “otras” mujeres el hecho de ser madres, ¿cómo va a atreverse una a publicar fotos de sus hijos o anunciar una boda, embarazo o cualquier otra cuestión privada que le pueda “robar” tiempo y dedicación a un posible amo/jefe? Por no hablar del miedo que nos meten con lo de publicar fotos de menores, ni que no lo hicieras ellos…
    El hecho de exhibir retazos de la vida personal de uno al mundo entero es un riesgo, una jugada a cara o cruz. Puede que al contratante de turno le conmueva que un posible contratado no sea un robot, pero puede que no le guste su estilo de vida, que tenga entre sus amigos a alguien inconveniente, que esté casado, que haya trabajado para un rival demasiado incompatible… Cualquier dato que puede dar al traste con un próspero negocio queda a la vista de cualquiera antes de que el candidato sepa si quiera que era un candidato. Y no vale con dividir lo que contamos entre Linkedin para lo profesional y Facebook para lo privado. “Ellas” se lo cuentan todo. Si no, ¿por qué esta plataforma, en la que nunca había entrado, sabe mi e mail y seguramente utilizará mi foto de perfil de otras redes?
    Todo y todos estamos conectados. No hay escapatoria. Por más que intentemos controlar las opciones de privacidad, un mero impulso de índice introduce como amigos a una tía abuela, un compañero del trabajo o un alumno. Y el cerebro lo olvida cuando introduce las fotos de la despedida de soltera de una amiga o ese bikini tan recortadito de las vacaciones. Nunca los dedos han tenido tanta responsabilidad ni han causado tantos líos. ¿Otro paso más en la diferencia del humano y el resto de primates? ¿O un retroceso?
    Porque, ¿quién no ha metido la pata (o el dedo) alguna vez publicado un mensaje en el grupo equivocado? ¿quién no ha reenviado una crítica a quien es objeto de ella? ¿quién no se ha olvidado de cambiar la foto de perfil al inicio de curso cuando creamos los grupos con los profes y los alumnos?
    En la era en la que todos participamos en un Gran Hermano voluntario, cualquier paso en falso puede significar un desastre. Todo, ¿para qué? ¿Para tener la aceptación y la falsa percepción de éxito social o compañía de “amigos” a los que no hemos visto ni una sola vez? No, desde luego yo no me arriesgo por tan poco.
    Para mí las redes son una herramienta más. El mayor medio de comunicación de masas creado, y encima gratis, una agenda universal, un buscador de personal infalible, el mejor organizador de eventos, un medio (que me ahirra mucho tiempo), no un fin (que me lo quita) y desde luego, no el mundo donde está mi vida. Llámenme anticuada.

  7. Enhorabuena por este post, es realmente interesante. Nos introduce en el debate que surge con la cada vez más común presencia de las redes sociales en nuestra vida: qué consideramos público o privado, personal o profesional.
    Por un lado, debemos diferenciar lo privado de lo personal. Es importante destacar la confusión que se genera al equiparar ambos conceptos, ya que, como nos dice Tíscar Lara en su post, “todo lo personal no es privado por naturaleza y viceversa”. Tendemos a determinar que aquello que compartimos solo con un grupo cercano de amigos es una publicación privada de nuestro perfil, pero en realidad desde el momento en el que publicamos algo en una red social, por mucho que nuestro perfil no sea público para todo el mundo, deja de ser privado. En cuanto a esto, surgen los problemas en torno a la violación de intimidad que sufren muchas personas por haber compartido algún dato o foto personal en una red social, que acaba circulando por la Red sin su consentimiento. Esto no significa, como afirma Tíscar Lara, que no podamos publicar nada personal en las redes sociales, siempre que lo hagamos de manera consciente y valorando las posibles repercusiones.
    Por otro lado, vemos cómo cada vez es más común disfrazar de personal lo profesional y, al contrario, utilizar lo personal como medio de proyección profesional. Respecto a la primera práctica, las empresas, conscientes de esta realidad, buscan a bloggers o youtubers para acercar sus productos al ciudadano normal, que puede sentirse más identificado con este colectivo que con el de las multinacionales. Y respecto a la segunda técnica, nace el concepto de “marca personal”, que se refiere a la necesidad de crearse una imagen en la Red para contribuir positivamente la reputación profesional que se genera en torno al usuario. Y no podemos olvidar que esa reputación ha de nutrirse de aspectos personales que incrementarán su valor.
    En conclusión, tenemos que ser conscientes de los límites que existen entre lo público y lo privado, lo personal y lo profesional, para hacer un uso apropiado de las redes sociales. En relación al ejemplo del último párrafo del análisis post, os dejo un artículo sobre compartir fotos de niños en Internet, por si os interesa. http://smoda.elpais.com/articulos/ninos-en-las-redes-ternura-o-riesgo/5123

  8. Lo personal es hoy el principal pegamento social. Me quedo con esta frase de la autora del artículo, que a través de él nos deja ver cuales son las principales dicotomías que surgen entre lo privado y público. Nos enfrentamos a una realidad donde la línea es muy frágil entre lo personal y lo privado. Tenemos la necesidad de demostrar

  9. Lo personal es hoy el principal pegamento social. Me quedo con esta frase de la autora del artículo, que a través de él nos deja ver cuales son las principales dicotomías que surgen entre lo privado y público. Nos enfrentamos a una realidad donde la línea es muy frágil entre lo personal y lo privado. Tenemos la necesidad de demostrar que nuestra “vida” es mucho mas interesante que el de nuestro vecino, mostrando fotos de un ámbito mas privado que personal.

    Sin embargo no puedo no alegrarme del avance que suponen las redes sociales o blogs para gremios como el nuestro ( periodistas, diseñadores graficos etc…) dónde demostrar nuestro talento es cada día más dificil. Es la era del freelance y tenemos en nuestras manos el poder de crear lo que tanto persiguen los publicistas en sus productos: “LA MARCA PERSONAL”. Solo que ahora nosotros somos la marca.

    Totalmente de acuerdo con la autora. Solo hace falta un blog y las pertinetentes actualizaciones en redes sociales para ir mostrando al público nuestro portfolio de trabajo. Si añadimos un toque de naturalidad y nos involucramos con nuestros seguidores, el éxito esta casi asegurado.

    Creo el principal problema está en el mal uso de las nuevas tecnologias y Social Media y necesitamos concienciarnos de la necesidad de distinguir entre lo personal y lo más íntimo, lo privado.

  10. Lo primero de todo buenísimas tardes a todos. Un artículo interesanrtísimo que narra las dos caras de las redes sociales.
    Logicamente la decisión de qué se publica debería estar en nuestras manos y pese a que gracias a este artículo he logrado entender y discernir entre privado y personal si que me gustaría aportar algún detalle. No hay mejor consejo que el proporcionado, guardo bajo “llave” y con especial cautela aquello que no quieres que sea publicado, sin embargo…¿qué pasa cuándo no eres tú el que publica algo que te concierne? Aquellas fotos del colegio aparecen sin aviso un día en Facebook a colación de una cena de curso, por ejemplo…es muy difícil establer los límites y saber salvaguardar tu intimidad cuando no solo depende de ti. En el momento en el que formamos parte de una red social somos dueños y señores de lo que decimos y lo que publicamos, pero…¿Cómo logramos que no todo lo que publicamos de forma personal nos pueda ser reprochado de forma personal? Estoy más que de acuerdo de la importancia de crear una marca personal como apoyo a una trayectoria profesional pero..¿hasta qué punto puede ser juzgado un periodista, por ejemplo, a la hora de ser objetivo e imparcial si muestra de forma clara su ideología política a través de sus perfiles sociales? La respuesta debería ser que ahí reside la profesionalidad de un periodista, en que sus aportaciones no puedan ser tachadas de subjetividad por este aspecto.
    En una charla a la que acudí recientemente pudimos debatir sobre lo privado y lo público en las redes sociales y hubo una cuestión que me marcó. Una foto en Instagram, por ejemplo, donde de la forma más inocente mostramos nuestros pies bañados por las playas de Cádiz, pueden dar más información de la que nosotros queremos. Es decir, estamos diciendo públicamente que estoy de vacaciones y que en mi casa no hay nadie, ¿carne para ladrones? Desde luego a mí me hizo darle más vueltas cada vez que le doy al botón de “publicar”. Muchísimas gracias por vuestro tiempo. Aída.

  11. Buenas tardes a todos/as.

    Me parece interesantísimo este artículo porque en él se presenta un tema de plena actualidad, el modo en que interactuar en las redes sociales, sus consecuencias más inmediatas y peligros potenciales.

    Personalmente, pienso que con la aparición de las redes sociales, los términos público y privado, se han diluido y es difícil discernir entre qué es lo que queda al margen del conocimiento de los demás, lo que reservamos para nosotros mismos, y lo que queremos manifestar públicamente ya que esto no no sólo depende de nosotros sino también de los demás usuarios que participan de ellas. Aunque cada vez tenemos más presentes las consecuencias posibles de ciertos actos en las redes sociales, todavía queda mucho por caminar.

    Algo que me impresiona bastante es como ciertas empresas hacen uso de los datos de nuestros perfiles o de la información publicada, así como la captación de pautas de comportamiento con el fin de obtener beneficios económicos y conocer de un modo más sofisticado a sus clientes potenciales. Estas empresas almacenan toda la información y luego hacen uso de ella pero, ¿acaso nosotros, como usuarios, estamos informados de ello? Y algo más importante, ¿cómo podemos (si fuese posible) evitar esta situación?

    En parte por esto y por propia dignidad personal, pienso que los usuarios de Internet, de las redes sociales, debemos de ser plenamente conscientes de aquello que ofrecemos a los demás y tener muy presente el binomio público/privado. Algunos expertos hablan del término “extimidad” que se produce cuando la intimidad se hace externa y esto es consecuencia de la proliferación de los “reality-shows” y de la Web 2.0. Johnson, en su libro “Ética informática y ética en Internet” dice que “renunciar a la intimidad en las compras por Internet parece benigno. Renunciar a ella en los vuelos puede parecer razonable; incluso puede aparentar no ser problemático un circuito cerrado de televisión que opera en lugares públicos. Sin embargo, cuando todo se suma nos encontramos con que no tenemos ninguna intimidad en absoluto”.

    En relación al binomio personal/profesional, desde mi punto de vista, acontece lo mismo. Las fronteras cada vez están más diluidas y es difícil separar ambos ya que el aspecto personal está adquiriendo un fuerte impacto en la percepción que se construye de determinadas personas. Si tienes capacidad para gestionar adecuadamente tu perfil personal, entonces es muy posible que tengas un mayor éxito en tu vida profesional. Esto quiere decir que hacer un buen uso de las redes sociales puede ser un buen modo de promoción profesional y de captación de nuevos clientes/seguidores. Esta situación, como se referencia en el artículo, sucede con el mundo blogger, en especial en el ámbito de la moda, donde las bloggers más exitosas del momento están sacando rédito económico a la publicidad que realizan para determinadas marcas. Sin embargo, desde mi punto de vista, su promoción cae en una práctica de publicidad engañosa ya que muchas de las personas que visitan las páginas de reconocidas modelos, actrices, personajes públicos… no son conscientes de que gracias a sus visitas, las susodichas tienen un beneficio económico.

    Por todo ello, pienso que queda un largo camino en cuanto a legislación en Internet se refiere ya que deben de crearse más leyes y establecer un marco normativo común con el fin de potenciar un uso adecuado de las redes sociales y evitar las actuaciones indebidas.

    Saludos cordiales.

  12. Buenos días,
    Igualmente me parece muy interesante el artículo ya que aborda el tema de las redes sociales desde una perspectiva que centra el foco de atención en cuestiones que en el uso cotidiano de las mismas generalmente no son contempladas pero que están presentes en este fenómeno que se extiende a capas innumerables de la sociedad.

    Primero esta la cuestión de discernir de lo privado y lo personal. No somos conscientes de las consecuencias que puede tener el publicar (la palabra mismo induce lo que implica el acto) contenidos en esas inmensas redes de dominio público. Lo colgado se convierte en público y tenemos que ser conscientes de ello para no caer en las inercias de desactivar actitudes conscientes y publicar contenidos de formas banales, sin tener en cuenta las consecuencias que pueden tener.

    Por otro lado está la cuestión de la proyección personal y profesional, entendiendo los dos conceptos en base a la descripción que en artículo se hace de los mismos y profesional lo más industrial o serio. Es curioso que empresas adopten lenguajes y formas mas populares y las personas individuales forjen reputaciones más profesionales. Al final se trata de una herramienta que deja oportunidades para desarrollar estrategias de proyección para diferentes intereses. Aplicar de manera eficiente estas herramientas ayuda a sacar mayores provechos a las identidades digitales que podemos ir creando.

    Ya la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), organismo de cooperación internacional, compuesto por 34 estados, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales identifica las propiedades de lo que se conoce como identidad digital lo que nos da muestra del relieve que el fenómeno ha alcanzado. Así dicha entidad define, entre otras cualidades, la identidad digital como un hecho valioso ya que la propia actividad de los usuarios genera un capital informacional que puede ser valido para las relaciones entre diferentes entidades o personas y aplicado a intereses estratégicos de las mismas.
    En el mismo sentido la “Guía para usuarios: identidad digital y reputación online” elaborada por el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO) subraya que la correcta gestión de nuestra reputación online implica actuar sobre tres elementos: el contenido generado por nosotros mismos, el contenido sobre nosotros generado por terceros y el contenido generado en el marco de las relaciones con los demás (nº de seguidores que tenemos, comentarios inadecuados…)

    Así en la construcción de la identidad digital y la reputación de la que ella se substrae existen tantas oportunidades como riesgos y el adoptar medidas para que sean eficaces es imprescindible. Y como dice la compañera en esa tarea un marco legislativo también puede ser clave en la consecución de buenas prácticas que en ese universo hacemos, pero siempre desde el respeto y defensa de libertades como la de la expresión.

    Saludos,

  13. Me ha parecido muy interesante el artículo, tocando uno de los temas más comunes hoy en día cómo son las redes sociales, pero a la vez un tema tan desconocido por mucha gente. Para empezar me ha gustado mucho la explicación y comparación que hace la autora entre lo privado y público, lo personal y profesional. Hace algo más de una década la gente tenía estos conceptos de forma más clara, pero con el desarrollo y el uso masivo de la tecnología esto ha cambiado sustancialmente, ya que con el uso de las múltiples redes sociales y la facilidad de estar conectados a internet 24 horas, mucha gente lo confunde todo. La gran mayoría se divierte subiendo a la nube y compartiendo en redes sociales todo lo que hace durante el día, sin pensar que a la larga pueda tener consecuencias, muchas de las veces malas, ya que muy poca gente tiene en cuenta lo que se llama “reputación digital”. Cada vez es más importante la imagen pública que tenemos, sobre todo hablando en temas profesionales. Muchas de las grandes empresas investigan la red antes de contratar a un nuevo trabajador. Incluso existen empresas que se dedican a mejorarte la reputación digital o rastrearla para quién le pueda interesar.
    Estoy muy de acuerdo con la autora, cuando comenta que si realmente quieres algo privado, mejor guárdalo en tu disco duro y nunca lo subas a ninguna red por muy privada que creas que es. De esta forma evitarás situaciones bochornosas o que te puedan perjudicar en la vida personal o profesional.
    Pero bueno, no todo es malo con la aparición de las redes sociales, tal como dice el artículo una de las grandes ventajas que tiene es que podemos crearnos nuestra “marca personal” sobre todo si queremos dedicarnos a alguna profesión freelance o simplemente por afición. Podemos crear nuestra “empresa” y darle una buena imagen corporativa o crear nuestra página sobre cocina, por poner un ejemplo. Así que bueno, como reflexión final, creo que las redes sociales son muy útiles siempre que se sepan utilizar para mejorar nuestra imagen y comunicarnos, pero sí que es cierto que hay que pensárselo dos veces antes de subir algo a la red que te pueda perjudicar en un futuro.

  14. Creo que este artículo es muy interesante para que podamos darnos cuenta de las nuevas tendencias comunicativas en la sociedad mediante las redes sociales. Lo que antes estaba perfectamente diferenciado como lo personal y lo profesional, lo público y lo privado, ahora se puede complementar ayudándose mutuamente a ampliar la información y diferenciar, como se indica en el artículo, la “marca personal”.
    Esta visión me hace pensar en el funcionalidad de las redes sociales en el entorno laboral, siendo un instrumento muy útil para profesionalizar nuestro perfil, nos ayuda a dar una imagen personalizada frente a una empresa, nos humaniza y nos aleja del tradicional currículum vitae en el que se muestran sólo algunas de las capacidades que nos pueden ayudar a conseguir un trabajo, pero no se ven nuestras habilidades sociales y preferencias personales que en muchas ocasiones son requisitos fundamentales a la hora de conseguir un empleo.
    Si sabemos combinar las dosis de lo personal en lo profesional con un toque de elaboración propia o “artesanía” (linkar un blog, web, presentación, vídeo… realizado por nosotros mismos) podemos llegar a conseguir un excelente plan de marketing para vendernos a nosotros mismos.

  15. El presente artículo presenta las diferentes “enfrentamientos” que se producen en las redes sociales entre los conceptos de público y privado, y personal y profesional, así como las interacciones que se dan entre ellos. El uso de las rr.ss en los diferentes ámbitos de la vida ha producido que se rompan las barreras que antes los separaban y que convivan los diferentes ámbitos de nuestras vidas en el mismo espacio (virtual), antes algo impensable, dando lugar al presente debate. Es decir, la tradicional barrera entre la vida profesional y la vida personal cada vez es más difusa. Además nos encontramos con el debate, ya clásico cuando hablamos de redes sociales, de la penetración en nuestra intimidad que producen estas redes, de manera intencionada o no, consciente o inconsciente. Ello es la consecuencia de, como dice el artículo, el hecho de que hoy en día “lo personal es el pegamento social de hoy”. Nos encontramos pues en la era de la “egoweb”, el ser humano siempre ha tenido necesidad de sentirse aceptado y valorado por los demás, lo que nos lleva a compartir nuestra vida en estas redes, con el ánimo de obtener esa misma aprobación de nuestro entorno (físico o virtual).

    Pero en ese afán de aprobación caemos frecuentemente en usos irresponsables, que puedan dañar a nuestra intimidad, tanto en el ámbito personal, como en el laboral (la tendencia presente hoy en día en algunas empresas a rastrear la huella digital de los empleados o aspirantes a serlo). Con las redes sociales hemos ganado un altavoz y un medio de relacionarnos muy poderoso, que funciona a una velocidad inimaginable, pero su uso y rápida evolución no ha ido acompañado de una pedagogía acorde. Por lo tanto, como señala el artículo, considero que es imprescindible dotar a los usurarios de una formación adecuada, que en el caso de los menores debería ser en la propia escuela o instituto, para poder trascender de la categoría de usuarios y poder pasar a ser ciudadanos digitales, pues con la necesaria toma de consciencia de los derechos y responsabilidades que comporta su uso se puede serlo.

  16. Lo cierto es que la llegada de las redes sociales ha abierto ha estrechado la diferencia entre lo personal y lo privado. En el marco actual, existe una nueva clasificación de usuarios según utilicen las redes sociales. Uno de ellos son los buscadores de atención, personas que necesitan el reconocimiento de terceros (en el mayor de los casos personas cercanas y conocidas) para alimentar su ego. Para eso, utilizan datos de su vida personal, fotos, vivencias y lo comparten con todo el mundo. Este tipo de usuarios han activado una corriente en cadena que ha derivado en una oleada de “buscadores de atención”, por lo que lo privado y personal, aquello que debería quedar en el anonimato del resto de la sociedad se ha convertido en público.

  17. No puedo estar más de acuerdo en el artículo. Como bien dice Tíscar es fundamental comprender y separar los conceptos de Público-Privado y Personal-Profesional aunque hoy día no es nada fácil. Si nos dejamos llevar por las “modas” y las últimas tendencias nos daremos cuenta que lo que se tiende es hacia una hibridación de los conceptos. Cada vez la línea que separa estos conceptos se hace más y más estrecha.

  18. Creo que la linea que separa lo personal de lo privado es fina, y casi invisible para muchos (ejemplo de futbolistas publicando imágenes con sus hijos en perfiles personales con fin promocional). Pero lo que es irremediable que los personal y más lo privado atrae en las redes sociales, que fueron creadas para lo privado y que poco a poco se ha hecho público.
    Tanto si nosostros somos nuestras marca como si es el perfil de una empresa, la forma de enganchar, no desentonar e interesar al usuario es justamente personalizando la identidad social, aportar pinceladas humanizantes y que ayudan al usuario a empatizar e identificarse para seguir o consumir la información o servicio que presente.
    Es importante concretar el uso que queremos dar a las redes sociales, crear identidades parciales que nos permitan independencia según el propio interés y ser conscientes de la repercusión que puede tener una simple fotos colgada en el muro, además de la información creada por otros sobre nosotros. Todas estas características exigen al usuario, marca o empresa una evaluación continua de la imagen que queremos ser y la que otros perciben.

  19. Una cosa es compartir un momento puntual de tu vida y otra todos los aspectos. Seamos claros, hay que aprender a saber que se puede o no subir a la red, y no todo vale.
    Yo entre en Facebook con 18 años. Lo he pasado de maravilla todos estos años poniendo momentos de mi vida, pero cuando el año acaba, borro todos los contenidos y vuelta a empezar.. Siempre fui una persona muy privada, y eso no a cambiado, ademas, a quien le importa como es mi dormitorio o mi día a día? Por qué tengo subir una foto mía en bikini? NO!. Que hago? Pongo una foto mía de la playa, o subo una foto de una cena en vez de una en plena borrachera. Facebook no es un diario, es una pagina para mostrar momentos y esos momentos pasan, lo que me gustaba hace 8 años no me hace ninguna gracia ahora.. Así funciona, y fotos? Bien vestida y en momentos importantes, no a diario.

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