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Cómo comunicar en soporte digital

Texto de apoyo de la conferencia “Cómo comunicar en soporte digital” [vídeo] en la sesión web de Gencat en marzo de 2012.

Un título genérico se presta a ser abordado desde muy distintas perspectivas. Hace unos días tuve la enorme responsabilidad de embarcarme en la 27 #sessionweb de Gencat, un ciclo que se ha convertido en una referencia de los eventos sobre internet desde hace siete años. Su ubicación en el departamento de estudios de la Consejería de Justicia habla también de su carácter excepcional y del grupo de profesionales de la administración pública que han impulsado este tipo de jornadas, en un principio de formación interna y desde hace un tiempo abiertas al público.

Me encontré ante un aforo de unas 300 personas. Decir algo nuevo sobre comunicación digital es tan atrevido como imposible. Todos somos juez y parte de esta nueva dimensión social que es internet y de sus culturas comunicativas. Todos tenemos experiencia, sentimientos, preocupaciones, dudas y certezas alrededor de este tema. Este post no es un repertorio de redes sociales, ni un manual de SEM-SEO, ni un catálogo de tecnologías futuristas. Es un recorrido discursivo sobre el cambio de paradigma de la comunicación de masas a la comunicación de las personas en el soporte digital, en el mundo digital, en el mundo actual.

Este viaje se estructura en torno a tres ideas, tres conceptos que nos ayudarán a pensar estos cambios: el remix o remezcla, el DIY o amateur y la viralidad o difusión-red. O lo que es lo mismo, en términos de teoría clásica de la comunicación: observar qué está pasando con el mensaje-producto, qué ocurre con el emisor-receptor y qué sucede con los canales-códigos-medios.

A estas alturas, después de ver cómo los medios de comunicación tradicionales no solo han perdido el monopolio de la comunicación masiva, sino que han tenido que ceder espacio en sus propios discursos mediáticos a la interacción con otros contenidos de aportación ciudadana, cabe plantearse cómo se están construyendo las nuevas portadas informativas, cuáles son los nuevos criterios de relevancia y qué es lo más importante para la sociedad. Contraponer la portada de un diario digital con la sección de “lo más enviado” o “lo más visto” da una información tan interesante como inquietante, por cuanto nos está diciendo qué ha sido lo importante/relevante para los usuarios. No siempre nos gustará lo que veamos. ¿Hasta qué punto dejarse influir por esos datos en tiempo real o mantenerse al margen apostando por una portada editorial? Pero no todo sucede en el contexto de los medios, hay nuevos actores que también se están convirtiendo en medio y tienen un gran poder para redirigir nuestra mirada sobre lo que consideran más relevante. Uno de ellos, por poner un ejemplo, es google y sus famosos dibujos, esa portada “naive” que no deja de ser la primera noticia del día para muchos navegantes.

El llamado periodismo ciudadano ha demostrado cómo se han ensanchado las posibilidades de aportación de información por parte del público. La arrogancia de los medios, la pérdida de credibilidad por su aproximación a los poderes políticos o económicos y la pérdida de calidad profesional, unido a la evolución de Internet ha herido de gravedad al periodismo. La historia de la prensa de los últimos diez años está llena de casos en los que la Red ha desafiado a los medios demostrando su propia ineptitud. Aún se conserva la coletilla de “videoaficionados” en los telediarios para distinguir el material profesional del amateur, pero lo cierto es que este tipo de remezclas o fusiones de piezas informativas van en aumento por su propia accesibilidad. Ya parece superado el viejo dilema de “periodismo profesional” frente a “periodismo ciudadano”, pero durante un tiempo fue recurrente encontrar foros y mesas de debates sobre la polémica de si eran “son los blogs periodismo?”. De igual forma, ahora podríamos seguir con ese estúpido mantra y cuestionarnos aquello de “¿es twitter o facebook periodismo?”. Obviamente la pregunta es errónea en sus términos, por cuanto confunde medio con función comunicativa.

Lo que sucede es que desde un punto de vista conceptual de dibujo del modelo comunicativo de masas, hemos pasado del esquema clásico, unidireccional, vertical y simplificado (emisor-medio-mensaje-código-canal-receptor) a uno mucho más complejo, dinámico y circular, donde los roles mutan y se solapan constantemente (emisores-receptores / mensajes-medios-canales-códigos).

Pirámide alimenticia: de la diversidad al empacho 

Esos “daily-me” que soñara Negroponte en los inicios de Internet es una realidad tangible. Es la dieta informativa a medida, seleccionada directamente por el usuario, que se suscribe a lo que decide que son sus fuentes de interés y cuya intensidad ecualiza según le convenga. Es una liberación de las capacidades del “ya no lector, receptor, televidente, radioyente, etc.” sino más bien “producer, prosumer, emerec” que interviene directamente en el diseño de su ecosistema de proximidad. Pero también es, como apuntó una persona en el público, un riesgo de empobrecimiento en la dieta nutritiva. Si volvemos al símil culinario, comer a la carta si siempre tenemos la misma carta, puede producir una infra-alimentación si esto supone cortar las posibilidades de acceso a otras oportunidades, a otros menús, a otras ofertas gastronómicas.

Matar al mensajero
No cabe duda de que el mundo era más sencillo antes, cuando los flujos de comunicación pública estaban más controlados e identificados por finitos, cuando distinguíamos con más facilidad qué era comunicación pública de privada, información de publicidad, profesionales de aficionados, etc. Ahora todo se torna mucho más complejo. A más fuentes de información, más oportunidades, pero también más responsabilidad de convivir y manejar esos frentes multiplicados, de distinguir el ruido del valor, el dato de la opinión, el anuncio del titular. Una responsabilidad que compartimos con los círculos de confianza, donde mezclamos los institucionales (si ofrecen algo más que el modelo lineal clásico de medios, empresas y gobiernos) con los personales u no oficiales, que se hacen un hueco en el espectro por mérito propio.

Con lo 2.0 matamos al mensajero, pero una vez muerto nos damos cuenta de que necesitamos mensajeros, filtros, criterios,… y se inventan, desde abajo, en nuevas relaciones de confianza. El mensajero resucitado puede ser nuestro vecino, físico o virtual, nuestro contacto en FB, nuestra lista en TW.

No es tanto una desintermediación sino una renegociación sobre nuevos intermediarios

Una forma de evitarlo y que cada vez está cobrando más importancia, es la figura de comisariado de contenidos, una función de producción en sí misma, donde lo relevante no es el producto nuevo o original (qué se comunica de propio y exclusivo) sino de combinación, remezcla y recomendación de aquello que se considera relevante para su comunidad (lo original no está en el producto, sino en el metaproducto nuevo que se genera al descubrir y reinterpretar lo ya producido). Somos lo que citamos. Somos pantalla.

En realidad, nada nuevo. Criterio, filtro, prescripción, selección y organización de la información es lo que, entre otras cosas, ha sido tradicionalmente parte de la función del periodismo. No desaparecen por tanto esas funciones, esas necesidades, sino que se suman nuevos actores, medios, canales, técnicas, etc. que no son precisamente “profesionales” ni realizadas por “profesionales” pero marcadas por esas claves de las que venimos hablando: remix, diy, viral.

Quién comunica en soporte digital

Todos, porque podemos y porque queremos. Porque tenemos tecnología de bolsillo que captura, produce y elabora, y conectividad para publicarla inmediatamente. Si la web 2.0 es algo… es comunicación social en su máxima esencia. Comunicación de masas, para masas o por masas, de uno a muchos, de muchos a uno, más o menos profesional, más o menos personal, etc. según el objetivo, el canal, el medio, el mensaje…

La tecnología de comunicación amateur y la conectividad convierten a cualquier persona en un nodo en la red, en un punto de información ubicua, amateur, personal y directa, sin necesidad de que haya filtros o intermediarios. Es la pulsión del hazlo tú mismo, del amateur, del explorador. Si en el mundo analógico la comunicación pública era algo relegado a las empresas o las instituciones, mientras la comunicación personal se recluía en los entornos domésticos y privados, en el mundo digital la comunicación pública sale al escenario abierto y compite en la economía de la atención con múltiples voces, múltiples medios, a un clic de distancia, luchando por hacer oír su voz en un entorno coral, a veces cacofónico.

Comunico, luego existo

Sentimos una necesidad muy humana y trascendente de decir, de dejar una impronta de quiénes somos, de ser y estar en la red, de dejar huella de nuestro paso por la vida, que es vida digital. La metafoto en el baile de la toma de posesión de Obama simboliza este nuevo paradigma de lo que significa vivir al otro lado de la pantalla, que conviene no confundir con “ver la vida desde el otro lado de la pantalla” porque esta tecnología no es tanto una barrera separadora como una prótesis orgánica de nuestro ser digital. Tomar esta foto no tiene un significado informativo, el valor no está en atesorar el registro de esa imagen en el móvil, el valor está en poder mostrar y demostrar que se está allí viviendo ese momento único y efímero.

Frente al Síndrome de Diógenes Digital está el de levedad digital. Cuanto más registramos y archivamos, más conscientes somos de que tenemos que enfrentarnos al hecho de vivir en el flujo, de ser flujo, de renunciar a esos bytes, de ser RAM y no ROM en términos del recordado José Luis Brea . Fluido y flujo. Liquidez que diría Bauman. Necesitamos asirnos a algo y ese algo es esa identidad digital, dinámica, pero constante y en su coherencia, hasta sólida, que vamos construyendo en nuestra vida digital, en esa huella etérea y al mismo tiempo robusta que pasa cuando no pasa nada. Como la vida misma.

Esta foto de Obama me recuerda mucho al género de la postal de viajes, la postal que enviábamos desde el lugar de destino para fijar nuestra coordenada vital allí, para fijar tiempo y espacio, para decir estoy aquí y ahora, para mostrar y demostrar que eso es cierto con tecnologías documentales y acreditadoras, en este caso la postal. El valor informativo del mensaje escrito era mínimo, pues a quien se envía ya sabe que estamos allí y cuando llegue a destino probablemente ya hayamos vuelto. Pero lo importante es el mensaje simbólico e implícito en el hecho en sí. Pues bien, apps del tipo Foursquare recogen en cierta manera este tipo de pulsiones humanas, más sofisticadas y más relacionadas, pero de igual forma actuando como un matasellos digital, un decir “soy/estoy aquí y ahora”. Con la gran diferencia de que los ojos que miran y reciben ese mensaje son mucho más munerosos y el mundo de lo privado-doméstico se funde con el público-social.

Construimos nuestra identidad digital viviendo lo digital, día a día, red a red. Los perfiles en cada una de esas redes dan coherencia y músculo a la ubicuidad de nuestro yo, pero también actúan a modo de marco referencial, de marca o cabecera, de portal de reconocimiento, de medios de comunicación. El nick, su consistencia y repetición, da coherencia a la inmaterialidad digital, nutre de cuerpo, piel y músculo los bytes. Nos ayuda a ser públicos, a no estar diluidos y por ello difusos, a crear una identidad de dominio público. El anonimato no se persigue ni se desea, lo cual no se debe confundir con que sea obligado usar el nombre real. Hasta el nick más imaginario, hasta el hacker más oculto, va a querer crear una narrativa propia, una coherencia como autor a su alrededor. Hace dos años, charlando con Isaac Mao, recuerdo que le pregunté por qué utilizaba su nombre real en todas las redes cuando esto le podía causar algún tipo de problema en su país, China, teniendo en cuenta su marcado posicionamiento en muchas cuestiones de libertades públicas. A priori, nos podría parecer obvio que se sentiría mucho más libre desde un perfil anónimo. Mao me contestó que precisamente su identificación real era su principal apoyo social. Era el reconocimiento en los otros y de los otros lo que le sostenía con más fuerza. Ser real y ser público era lo mejor que podía ser. Y me pareció muy razonable.

Nos vestimos con la autoridad de los otros. Qué hacemos, a quiénes citamos, con quiénes nos relacionamos, con qué causas nos identificamos… todo habla de nosotros y envían señales a los demás sobre nuestra predisposición a interactuar en la comunidad. Los perfiles en las redes están diseñados para mostrar esta serie de indicadores o señales de la sociabilidad. Son las insignias, las medallas, los logos, los “open 24/7” que ofrecen esa ilusión de “cuerpo presente”, ese escaparate del yo en el escenario público.

Los medios digitales, las nuevas plataformas de la sociabilidad, las redes sociales, saben de este impulso comunicativa y se diseñan para canalizarla y aprovecharla. Nacen vacías, como puro andamiaje tecnológico, como estructuras que esperan ser habitadas con nuestros contenidos. Nosotros somos los autores, los productores, los consumidores. Un ejemplo que suelo mencionar en este sentido es el giro que dio Twitter hace dos años al cambiar su lema principal, de la pregunta “Qué estás haciendo” al “Qué está pasando”, haciendo más evidente el potencial que había adquirido la herramienta no como medio de comunicación interpersonal, sino como medio de comunicación global. A estas alturas no es necesario subrayar el rol que ha adquirido en el último año en la geopolítica mundial.

YouTube también es un buen ejemplo de ello, en cómo fue diseñado desde sus inicios bajo el rótulo “Broadcast yourself” con esa doble lectura tan sugerente, de “proyéctate tú mismo”, “emitéte tú como mensaje” o “emítete a ti mismo”. Numerosos proyectos han nacido y crecido en esas plataformas, consiguiendo una atención mainstream sin partir de los circuitos de producción tradicionales. Estas plataformas siguen creciendo y evolucionando, modificando nuestras prácticas, guiándolas pero también respondiendo a ellas. Cosas ya presentes como el “otras personas que están viendo este vídeo ahora mismo” apuntan hacia una tendencia cada vez más generalizada de aproximarnos en las redes a partir de intereses comunes, de ofrecernos sugerencias de personas, de crear una ilusión de sincronía, de vivir la misma experiencia de vida en tiempo real.

 

Si puedes contar, tú cuentas. Contar, cuenta

Armados con bolígrafos y rotativas digitales donde narrar es posible, contar, contarse y conseguir que otros nos cuenten y cuenten con nosotros, cuenta más que nunca. Y no es un trabalenguas. Ser proactivo en la construcción de identidad digital, en la documentación de los procesos y en la toma de posturas públicas es crítico para no quedarse diluidos en la insignificancia, en el negocio de lo oculto, en la invisibilidad de la relevancia, en la lectura del mundo globalizado. Esto aplica tanto en lo personal como en lo colectivo. Comunicamos por placer, por necesidad, por ocio o negocio. Para cualquier organización o institución con una misión social, ya sea una administración pública o una asociación sin ánimo de lucro, tener la sensibilidad y la destreza para ser cuerpos comunicantes en el entorno digital deja de ser una posibilidad y entra en la categoría de necesidad.

Este alcance es posible gracias a la propiedad viral de las redes que nos impulsan más lejos y a mayor velocidad de lo que nunca los límites de espacio y tiempo modernos pudieron imaginarse. Trasladar la responsabilidad de las competencias comunicativas de manera distribuida a los sujetos de dicha relación supone también una nueva tensión en las reglas de los modelos tradicionales de comunicación. A menudo surgen las dudas sobre cómo conciliar el perfil profesional con el personal, sobre cómo responder o no responder desde una voz individual o una voz institucional.

En Internet y en las librerías encontraremos multitud de posts, tutoriales, listados, recetarios guías y libros del nuevo entorno de comunicación digital dispuestos a ayudarnos con esos primeros pasos. Escoger el tono, el canal, el mensaje, el momento, el estilo, etc. requiere de un profundo, por inmersivo, conocimiento de las pautas y fórmulas de convivencia de todas estas redes sociales. Todos los consejos serán útiles, pero no debemos olvidarnos de lo más importante que no nos podrá resolver la más sofisticada tecnología y sí la sensibilidad humana: aprender, escuchar, ajustar, experimentar, aprender, sentir, cuidar y tejer relaciones de confianza.

Con frecuencia suelo terminar las conferencias aludiendo a la Red como un fértil ecosistema, como un lugar que conviene cultivar y mimar como un huerto procomunal, una tierra que nos alimenta, que nos da sombra, agua y cobijo, una gran plaza en la que nos encontramos para mejorar como sociedad y un rico campo que debemos procurar no esquilmar, plantando y devolviendo el conocimiento generado para que se convierta en nueva simiente. Nuestra capacidad como cuerpos comunicantes nos obliga a respetar y promover este tipo de valores que hablan de generosidad, transparencia y sostenibilidad, que es hablar del soporte digital, de la Red en su conjunto.

 

rePlay procomún en la Open Video Conference 2010 #ovc10

Ayer regresé de Nueva York. He estado allí unos días para participar en la  Open Video Conference 2010 (pdf) donde, además de presentar el proyecto Mobile Learning EOI, también tuve la oportunidad de compartir la iniciativa rePlay que desarrollamos en el Laboratorio del Procomún en Medialab-Prado.

PRESENTACIÓN disponible en Slideshare.

La sesión se llamaba Preserving Our Audiovisual Heritage: Archives Show and Tell y compartí espacio con los siguientes proyectos internacionales sobre archivos audiovisuales públicos:
Maarten Brinkerink (co-host) — Netherlands Institute of Sound & Vision, Open Images
Kara Van Malssen (co-host) Broadway Video, American Archive
Tiscar Lara – Replay: Open Video Commons Heritage Archive
John Hodgins IsumaTV
Peter Westenberg & Michael MurtaughActive Archives Video Wiki
Fabrico ZuardiPublic Videos
Namita Malhotrapad.ma
Del debate suscitado a continuación con los asistentes emergieron ciertas inquietudes que me resultaron muy  interesantes y que dan para un desarrollo más extenso en otro momento:
  • La conceptualización de los “archivos públicos” nacionales, institucionales y el celo en su preserva. ¿Qué significa lo Open en este contexto? ¿Open equivale a difusión, a acceso, a metadata, a descarga, a remezcla, etc.? Son muchas las diferencias entre cada uno de los términos y muy distinto su enfoque de los archivos que se demandan como “públicos” desde fuera de las instituciones, en proyectos más de base, más alternativos, más de reivindicación ciudadana…
  • ¿Cómo garantizar la integridad, la consistencia y la máxima calidad de los archivos “originales” al hacerse públicos y susceptibles de ser modificados en su uso? Este conflicto entre lo “original” y “lo no controlado” es algo que preocupa y mucho a los responsables de los archivos. En el fondo interpreto un deseo de ensanchar el “acceso” pero un gran temor por la apropiación que se derive de ello.
  • Cierta frustración en los entusiastas que han liberado archivos y la constatación de que apenas han generado usos creativos por parte de la gente. Colgar miles de fotografías y rodaje de vídeo con licencias CC animando a su remezcla no es suficiente para provocar transformaciones. Esto me hace pensar en la necesidad de educar en las competencias audiovisuales pero también en la relevancia de esos archivos que se liberan ¿Hasta qué punto son “significativos” para la gente, qué tienen que ver con su vida, con sus motivaciones, con sus necesidades…? Quizás haya que pensar más en la pertinencia de lo biográfico, lo cultural, lo apegado a la memoria personal y colectiva. Lo cual nos lleva de nuevo a rePlay.

#Thinkingparty: Internet se escribe con C

Internet se escribe con C (Thinkinparty)

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VÍDEO DE LA PRESENTACIÓN (Mediateca Fundación Telefónica)

En julio de este año y bajo el término Thinkingparty la Fundación Telefónica nos invitó a una serie de personas a un maratón del pensamiento como cierre de su Ciclo Debate y Conocimiento sobre 10 ideas que han cambiado el mundo.

Yo había participado en ese Ciclo en octubre junto David Weinberger para debatir 3 C’s clave de la cultura digital: Conversar, Colaborar, Contribuir. En aquella ocasión, manejar sólo 3 C’s me supo a poco y esta vez tenía la oportunidad de hacerlas crecer. Así que decidí multiplicar ambas cifras, 10 ideas por 3 conceptos. Fueron varios días de borradores, de apuntes en el metro, de listados en papeles sueltos. También fueron días de descartes y de esfuerzos por darle sentido a la tormenta de C’s. Hasta que al final brotaron estas 30 pequeñas palabras que sintetizan, a mi juicio, la grandeza de internet.

CONOCIMIENTO Commons Cultura Ciencia Ciudad

CONSTRUIR Crear Colaborar Cooperar Contribuir

COMUNIDAD Ciudadanía Comunicar(se) Conversar Contactar

CONFIANZA Corazón Compromiso Compañía Cuerpo

CONTROL Comercial Censura Calidad Crítico

COMPARTIR Copyleft Creative-Commons Código Canal

Han pasado ya unos meses y recuerdo que fue una jornada intensa, un festival de ideas y emociones, como la de tener a Punset sentado a mi lado 🙂 Para quienes no pudieron estar presentes o siguiendo la jornada por streaming, recomiendo leer esta estupenda crónica de Amalio Rey y ver los vídeos de todas las presentaciones. Merece la pena.

rePlay: Why Open Video?

ReCapturando memorias olvidadas en #procomun @medialabprado on TwitpicHoy tenemos una nueva sesión del taller rePlay dentro del proyecto de Hemeroteca Audiovisual como Procomún en Medialab-Prado (si os interesa, sois más que bienvenidos a las 19h).

El rack, nuestro pequeño frankestein, ya tiene vida y empieza a hablar con todas sus prótesis. Esta tarde haremos las primeras pruebas de recaptura y dejaremos la huella digital para el procomún. Me voy con una bolsa de viejas cintas, esperando que el boca a boca rePlay les devuelva una nueva narrativa. También es posible que conectemos por skype con Ben Moskowitz, coordinador de la Open Video Alliance, el proyecto hermano del que tanto aprendemos.

Ellos han realizado el siguiente vídeo, donde algunos participantes de la Open Video Conference a la que asistimos en junio del año pasado. Lo he subido a DotSub para subtitularla en castellano como el anterior sobre Open Vídeo, pero aún no he encontrado el tiempo. Lo encontraremos, entre todos, ¿no? 🙂

Open Video y Procomún

El pasado junio asistí a la Open Video Conference en Nueva York con Rocío (para quien era su primer viaje a NY y también su documentado regalo de fin de carrera). Allí tuvimos la suerte de escuchar a gente brillante defendiendo la naturaleza libre y abierta de los códigos audiovisuales, algo que desde hace tiempo se ha convertido en una de las líneas de trabajo que más me apasionan y que comparto en el Laboratorio del Procomún de Medialab-Prado.

De aquella experiencia se han realizado pequeños documentos que explican el porqué del Open Vídeo, como el que incluyo a continuación con la lista de intervinientes y su transcripción:

Nota: también he añadido los subtítulos en español a la aplicación SubPLY que tienen integrada con el vídeo desde Kaltura en Openvideoalliance.org.

David Harris, Institute for the Future: El sueño del Vídeo Abierto es poder colaborar para trabajar con vídeos con la misma facilidad con la que se puede colaborar con un artículo de Wikipedia.

Yochai Benkler, Harvard Berkman Center: Una plataforma abierta de edición y distribución de video que sea libre y de código abierto en términos de licencias.

Steve Anderson, Institute for Multimedia Literacy USC:  Para mí, lo que sería realmente emocionante que saliera de esto es un movimiento social y pienso que la Alianza por el Vídeo Abierto tiene la oportunidad aquí de realmente reunir esas energías, enfocarlas y realmente crear algo asombroso a partir de ellas.

Michal Tsur, http://kaltura.com: Para aquellos lugares donde el Código Abierto es importante, ¿cómo podemos hacerlo funcionar de verdad para que la gente pueda realmente usar estas herramientas y formatos?

Holmes Wilson, http://participatoryculture.org: Creo que debemos diseñar un sistema que nos permita llegar a un público masivo con herramientas totalmente abiertas y que no dependan de ninguna gran compañía.

Mohamed Nanabhay, http://english.aljazeera.net: Para mí lo más importante es simplemente liberar el contenido y que la gente de todo el mundo tenga acceso al contenido que desean en el formato que quieran.

Ben Moskowitz, http://freeculture.berkeley.edu: Puedes tener una situación en la que todo está abierto y todas las APIs están abiertas, todo es accesible y abierto e increíble. Pero si nadie lo está usando entonces no tiene sentido… Por eso se trata de llevarlo al usuario medio para que lo use de una forma natural.

Sascha Meinrath, http://newamerica.net: Quiero ver más conexiones fuertes entre los activistas de medios ciudadanos y quienes hacen las políticas.

Jen Mohan, http://intelligenttelevision.com: Creo que avanzamos hacia un futuro en el que todo será reutilizable. No estará en película de 16mm en alguna bodega, sino que nacerá digital, de modo que la gente tendrá la expectativa de que estará disponible y esperará que se use y se reutilice.

Namita Malhotra, http://pad.ma: Es realmente difícil convencer a la gente que trabaja con medios tradicionales, especialmente los realizadores de documentales, acerca del valor de compartir su material.

Jonathan McIntosh, http://rebelliouspixels.com: Esta idea de poder usar la cultura popular en el trabajo con vídeo y necesitamos poder usarla sin temor de ser demandados cada vez que comentamos o hacemos una crítica.

Brett Gaylor, http://opensourcecinema.org: Para que alguien haga algo con un simple editor web que pueda conectarse con el software que puede que yo ya esté utilizando y que ya sé usar… Y lo contrario también, para que puedan retomar el trabajo que yo hice y construir sobre él.

Monty Montgomery, http://xiph.org: Si va a ser un movimiento, si va a tener éxito, debe haber cooperación. Porque aunque todos vamos en la misma dirección, si la gente ni siquiera ha hablado entre sí, eso no es cooperación, es más bien un movimiento en masa.

Dean Jansen, http://participatoryculture.org: No hay un buen juego de herramientas de principio a fin para que la gente haga, publique y vea Vídeo Abierto de una manera realmente intuitiva, fácil. Es lo que las herramientas comerciales han hecho hasta ahora y eso es lo que creo que las herramientas de Vídeo Abierto deben hacer.

Chris Blizzard, http://mozilla.org: Algo que yo quiero ver es una historia coherente acerca de lo que el Vídeo Abierto significa realmente. Eso es lo primero que debemos hacer.

Anna Helme, http://engagemedia.org: Herramientas de software, su usabilidad y aceptación… ¿cómo podemos todos implementar códecs abiertos a lo que hacemos?

Erik Moeller, http://wikimedia.org: Los navegadores deben ser capaces de reproducir y editar vídeo sin depender de herramientas privativas adicionales.

Michael Dale, http://metavid.org: Lo más importante es lograr que Firefox 3 tenga “envío gratis”… (risas). Eso solucionará todos los problemas.

En la web del movimiento que impulsa la defensa del Open Video, la Open Video Alliance, se pueden encontrar los vídeos de todas estas intervenciones y la invitación a remezclarlos y subtitularlos con herramientas como Kaltura y PLYmedia.