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Educación Abierta, un recorrido personal

¿Podemos hablar de Educación más Abierta en los últimos años? Hubo un día en el que incluso escribimos un manifiesto con 10 ideas para lograrlo, pero ¿cuál ha sido la deriva del discurso Open en este terreno? Esto es lo que me pregunté cuando me invitaron a compartir un encuentro con los miembros de la Asociación de Educación Abierta. ¿Cuánto de abierta y hasta cuándo?

2000-2010 WEB SOCIAL FEDERADA

2001 no es solo el título de una película mítica, ni el inicio de un nuevo orden mundial con el 11S. Es también el año en que nace Wikipedia. Y el año en que se empiezan a popularizar los blogs, los weblogs que se llamaban entonces. Nace la web de lecto-escritura, el sueño de que cualquier persona tenga voz en internet de forma sencilla y gratuita. Un espíritu que retoma en cierta forma el ambiente libertario de los pioneros de internet.

2001 es también el año en que Lawrence Lessig desde Stanford le da forma a nuevas herramientas legales para hacer posible el libre intercambio de contenidos y creaciones culturales: nacen las licencias Creative Commons.

Y es en esa misma época, cuando la Universidad, concretamente el MIT desde la costa Este lidera el movimiento OpenCourseWare liberando, seguimos con la retórica libertaria, material docente  vía web. Y Moodle como plataforma de aprendizaje online para quien tuviera ganas de aprender a instalarla. Cualquiera podía ser profesor, tener su público, su audiencia, sus alumnos. Y llegó Android y empujó el mundo móvil. Y así cambiamos de década.

 

El espíritu del software libre se trasladó a la cultura, a la academia, a la ciencia, a la educación… a todo lo relativo al conocimiento para que este fuera accesible a cualquier persona del mundo con independencia de su origen o recursos. Conceptos como abrir, copiar, citar, mejorar y compartir empezaron a cobrar un particular sentido que, unido a la idea de lo amateur, inspiró la fiesta de la web 2.0.

2010-ACTUALIDAD: REDES SOCIALES CENTRALIZADAS

Son los usuarios quienes se lanzan a expresarse desde sus dispositivos móviles. Cada persona es un punto, un cuerpo comunicante en un tejido infinito que ya no quiere ser masa sino red social. Todos alrededor de un flujo constante de comunicación. Primaveras árabes, mayos patrios y otoños americanos. Facebook y Twitter son los nuevos líderes de la conversación. Los blogs ya no son el lugar privilegiado, ni el único ni el más sencillo, para que la gente se comunique online de forma pública.

Volvamos a la educación en esta nueva década en la que ya tenemos contenido docente, plataformas de vídeo potentes, tecnología de red social, dispositivos móviles para producir/consumir y usuarios con las prácticas adquiridas. Nacen entonces los MOOC como el gran formato que aglutina todos esos avances (que suponga necesariamente un progreso pedagógico es cuestionable si no ofrecen más que un puñado de tests automáticos con consulta de vídeos, pero eso es otro debate…).

Un formato abierto y masivo como son los mooc genera por su propia naturaleza muchos datos. El big data llegó a la formación y el nuevo hype se convirtió en las “learning analytics”. El hype pasó, ya no encabeza los estudios de prospectiva de la educación, pasamos a la nueva pantalla, estamos ya en la inteligencia artificial sin haber sido capaces de digerir cuánto de learning o de analytics nos quedó.

Conectamos Netflix y Black Mirror nos pone los pelos de punta por su proximidad, porque nos parece menos ciencia-ficción de lo que quisiéramos. Nos obsesionamos con la presencia digital, con la creación de una imagen virtual con la que seducir en las redes sociales. Si antes hablábamos de “identidad digital” ahora directamente pasamos a esforzarnos en nuestra “marca personal” sin sonrojo.

Pero no pasa nada, somos todos muy sagaces y sabemos distinguir la impostura de la postura, del postureo. ¿Seguro? Para eso está internet, a más multiplicidad de fuentes, de voces, de medios… más capacidad para informarnos, seleccionar y contrastar lo que nos llega. ¿Seguro? ¿Y quién decide lo que nos llega? Entran en juego los mayordomos silenciosos, los algoritmos que vienen a reducir complejidad para hacernos la vida más fácil.

El fenómeno fake-news ha hecho más alarmante la necesidad de entrenar el pensamiento crítico, de cuestionar, dudar y verificar como una forma de estar y sobrevivir en este mundo. ¿Lo hacemos?No hablamos de desconfiar de las críticas en un portal hotelero o de distinguir un anuncio de publicidad de un reportaje “informativo”. Hablamos de cambiar presidentes de gobierno, hablamos de cambiar una cotización en bolsa, hablamos de vidas humanas, hablamos de cosas muy serias.

Pero volvamos a la educación en esta década que vamos cerrando. ¿Es más abierta por ser más tecnológica? Todo apunta a que superamos la etapa de tecnificación de la Escuela, aquel mantra de “introducir la tecnología en el aula”, pero no fue suficiente para expandirla. Y ahora qué está dentro, ¿qué? ¿la prohibimos como quiere hacer Francia por ley con los dispositivos móviles?

Lo que parece claro es que los procesos de apertura no son lineales ni naturales de por sí. Todo cambio genera renuncias y pérdidas a las que hay que prestar atención, análisis, reflexión y acción. Como comentó Carlos Magro en la sesión AEA en la que debatimos sobre esta, lo siento, mirada un tanto desilusionada, “La tecnología era esa caja negra que estaba dentro del aula, que mirábamos sin comprender. Ahora el aula es la caja negra y dentro estamos nosotros junto a la tecnología. Vivimos en la caja negra”.

MOOCs en España

Escuchamos la palabra MOOCs y nos siguen pareciendo nuevos, pero lo cierto es que llevamos años siguiéndoles la pista. En los últimos tres años hemos pasado de hablar de ellos a escribir sobre su potencial, de realizarlos como alumnos a experimentar y producir su formato. Es tiempo de comenzar a analizar el camino recorrido.

Pocos posts serán tan densos y sintéticos al mismo tiempo como el de Carlos, donde hace todo un alegato en su defensa tomándolos como símbolo y resultado de muchas de las transformaciones que han impulsado su emergencia en el terreno educativo: los contenidos abiertos, la tecnología móvil, las redes sociales, etc. Porque lo importante de los MOOC no son los moocs en sí mismos, la espuma de la marea, como la fuerza de las olas que la traen a nuestra orilla.

scoreboard-moocsPara alimentar el debate es fundamental tener números. Por un lado, sabemos que España lidera el número de moocs en toda Europa, sumando más del tercio del total de cursos ofrecidos en el continente (168 de 458), de acuerdo a los datos del observatorio del European MOOCs Scoreboard.

informe-upf-moocsPor otro, y con objeto de profundizar en el número de moocs producidos dentro del mundo universitario en nuestro país, la Cátedra Telefónica de la Universidad Pompeu Fabra ha publicado recientemente el informe MOOCs en España. Panorama actual de los Cursos Masivos Abiertos en Línea en las universidades españolas, del que destacan las siguientes conclusiones:

Más de un tercio de las universidades del país tienen al menos un MOOC: de los 80 centros de enseñanza superior 28 ya han incluido cursos de esta índole y 7 de ellos ya han comenzado la 2ª edición.

Curiosamente, dentro de las 50 universidades públicas que hay en España, 20 ofrecen algún tipo de formación online, un porcentaje del 40% que en universidades privadas se ve reducido al 27%, con sólo 8 centros participando de estas iniciativas. Además, de las 6 universidades a distancia, solo el 17% tiene MOOCs dentro de su catálogo, mientras que el 36% de las universidades presenciales y tradicionales ya promueven este tipo de cursos.

Hasta el momento, en España se han impartido 111 MOOCs en la primera edición de los cuales 31 han sido reeditados. A nivel autonómico, Madrid es la comunidad con mayor número de MOOCs ofertados: nada menos que 42 y seguida por la Comunidad Valenciana con 20.

Las universidades más proactivas en el campo de la educación superior en línea son La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) que lidera el ranking con 39 MOOCs, la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) que ocupa un segundo puesto con 23 y la Universidad de Cantabria (UC) con su tercera posición y 14 cursos en su catálogo formativo online. En cuanto a las plataformas de este tipo de cursos, Miríada X es la más utilizada.

Nota: Fuente de la imagen destacada de cuppa mooc en Flickr.

MOOC: estructura didáctica, tecnología y socialización

En los últimos meses he comenzado muchos MOOC, pero hace menos de una hora que he terminado el primero como alumna. Por fin he salido de la media que apunta a una alta tasa de abandono en estos nuevos formatos de aprendizaje online.

¿Son buenos o son malos los MOOC? ¿Sirven para aprender, son útiles para enseñar? ¿Aportan algo nuevo a lo conocido o son meras píldoras autoformativas enlatadas de toda la vida?. El debate alrededor de los MOOC ha derramado ríos y ríos de bytes, conferencias, artículos, posts,… hasta sugerir incluso la mo(oc)mificación de la Educación. Y el debate sigue abierto.

La respuesta no es sencilla de resolver en un post, pero por el momento la acompañaremos de un “depende”. Es tan obvio que se suele olvidar que depende de muchos factores, de qué tipo de contenido, qué tipo de estructura didáctica, qué tipo de acompañamiento tecnológico, qué interacción en grupo, etc. Como suele ocurrir, caemos en la falacia de decir “los MOOC son esto y son lo otro…” como si todos fueran iguales y en cada caso habrá que preguntarse de qué MOOC hablamos.

Y yo hoy quiero hablar desde la experiencia más reciente, desde la práctica como alumna, y no desde la académica o institucional. Acabo de terminar el MOOC de Analítica elaborado por Google, Digital Analytics Fundamentals, y me hace ilusión compartir el “diploma” recién salido del clic 🙂

mooc_google_analytics

Siento que ha satisfecho los objetivos, he aprendido lo que buscaba aprender, y ni siquiera he necesitado de la interacción con el grupo en la asistencia disponible en foros de dudas y encuentros de hangout. En este caso, el contenido no era novedoso ni tampoco inaccesible. El apartado de Ayuda de Google Analytics contiene mucha más información de la que se presenta en el curso. Sin embargo, no me atrae consultarla de la misma forma que sí me ha atraído seguir cada una de las unidades del MOOC, viendo los vídeos en cada temática, consultando los enlaces de apoyo, respondiendo a los cuestionarios, volviendo a ellos hasta lograr todas las respuestas correctas para fijarme así en los errores y “fijarme” mejor aún los aciertos.

Un MOOC, perdón debería decir “este MOOC”, es tan simple que parece que no aporta nada. Pero en lo invisible está su potencial. Estructura didáctica y Tecnología: vídeos cortos, bien estructurados, con mensajes sencillos, directos, con planteamiento didáctico: introducción, puntos a desarrollar y recopilación, con grafismos sencillos para fijar ideas. Con unidades bien estructuradas, de lógica sencilla y visión global. Con plataforma que indica el avance sobre el curso para no olvidar en qué punto lo dejamos. Con plataforma que no parece una plataforma, sino un front transparente, una página web sencilla donde encontrar contenido y actividades en primer plano. Fácil de seguir desde diversos dispositivos móviles.  Destaco Estructura didáctica y Tecnología, y me gustaría añadir la Socialización del aprendizaje, pero como he comentado en esta ocasión no ha jugado un papel importante.

La paradoja está en que disfrutado un MOOC a pesar de no haber aprovechado el potencial de interacción de su cualidad masiva y, aún así, considero que ha sido un buen curso. Estoy deseando repetir la experiencia de aprender y disfrutar con otro buen MOOC donde entre la variable de construir el aprendizaje en Comunidad. Será, sin duda, una diferencia significativa.

Comienza @UniMOOC Æmprende

Mañana arranca UniMOOC y lo hace con su presentación en el Paraninfo de la Universidad Menéndez Pelayo en Santander. El evento contará con un gran número de autoridades de la vida política y universitaria -entre ellos el Secretario General de Universidades Federico Morán-, con una amplia representación de las instituciones participantes -equipos de rectorado y directores generales de entidades socias en el proyecto- y con la primera serie de ponencias de profesores del curso: Bernardo Hernández de Google, Esther Wojckcki de Creative Commons, Enrique Dubois de Mola Incubator y Alejandro Piscitelli de ConectarLAB.

Tengo la gran responsabilidad de conducir el acto, lo cual supone un reto profesional además de una gran generosidad por parte del equipo de UniMOOC al proponérmelo. El acto está abierto al público y no requiere inscripción previa, por lo que es una estupenda oportunidad para todos aquellos que estén en Santander y quieran disfrutarlo en el Paraninfo de la Península de La Magdalena, a las 18h de la tarde.

No obstante, también se podrá seguir en el siguiente canal de streaming de UNIMOOC.TV y a través de @uniMOOC en twitter.

Actualización: Vídeo de la presentación

@UNIMOOC curso abierto para aprender a emprender

En la última década hemos asistido a diversos fenómenos radicales en el campo del conocimiento que han sido provocados y potenciados por la evolución y uso de las tecnologías de la información y de la comunicación. Concretamente, en la Educación los avances han sido especialmente significativos en la apertura de los contenidos (OER, OCW, CC, blogs, wikis, etc.), de las relaciones entre personas (redes sociales como Twitter o Facebook) y de las tecnologías de producción multimedia (tablets, smartphones, etc.).  Aprender de cualquier tema, con cualquier contenido, de cualquiera, en cualquier lugar y  momento es una realidad en la dimensión de Internet.

Dentro, fuera o al margen de los sistemas formales de la Escuela y la Academia, ha llegado también el turno a los sistemas de evaluación con fórmulas entre pares (P2P University p.ej.) y reconocimiento de competencias y habilidades con lógica digital. No faltaron líderes en el campo de la educación que armaron el puzzle y construyeron prototipos de cursos a escala masiva. David Wiley, George Siemens, Stephen Downes y Sebastian Thrun están entre los más relevantes. Aquellos experimentos inspiraron lo que hoy se denominan MOOCs (Massive Online Open Courses) y han transformado en menos de un año el panorama educativo, especialmente en la Educación Superior, por el impulso de las principales universidades norteamericanas con plataformas específicas como EDx de Harvard+ MIT, Coursera con Stanford o Udacity.

La clave está en su propio nombre: cursos (con contenidos, actividades y evaluaciones) + masivos (no excluyentes, sin límite de participación) + online (el aula es la Red) y open (contenidos y prácticas deben ser abiertas para un mejor acceso y aprovechamiento). El modelo también es sencillo: accesibles, gratuitos y abiertos. Cualquiera puede aprender y realizar el curso de forma libre y gratuita. Esto se suele complementar con la posibilidad de obtener un certificado podrá obtenerlo por un bajo coste.

Pues bien, motivado por esta visión sobre la educación masiva, online y abierta, nace el proyecto UniMOOC, una plataforma cuyo primer curso Æmprende (Aprende y Emprende) se orienta a la formación en emprendimiento digital.

En UniMOOC, liderados por Andrés Pedreño, estamos participando un gran número de universidades e instituciones, entre ellas EOI, que compartimos las ganas por contribuir a la formación en estas competencias, por llegar al mayor número de personas interesadas en el tema y, sobre todo, por experimentar con esta metodología y aprender haciendo. Siguiendo además con su espíritu experimental, UniMOOC es betatester pionero de la plataforma Course Builder que Google lanzó hace un mes.

Programa :: Ponentes :: Preguntas frecuentes

Formalmente el proyecto se presentará el 29 de octubre en la UIMP en Santander con ponentes como Esther Wojcicki de Creative Commons y Bernardo Hernández de Google, pero la inscripción ya está abierta para quien se quiera ir apuntando.

Web: unimooc.com
Twitter: @unimooc
Facebook: /unimooc

Más detalles en Unimooc.com y en el post de Andrés Pedreño.