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Experimenta educación

Experimenta Educación / Medialab-Prado

Experimenta Educación es un laboratorio ciudadano que saca la cultura libre a la calle para desarrollar colectivamente proyectos donde los aprendizajes sean los protagonistas.

Esta edición se suma a iniciativas previas de Experimenta que desde 2016 han incorporado la cultura de la proximidad y han llevado los laboratorios a los barrios, a las bibliotecas, a los centros de salud e incluso a los taxis. Y en esta ocasión, expresamente a la escuela. Para que se piense y experimente más allá de los límites institucionalizados y más allá de los márgenes.

Son varias las claves que se inspiran en la cultura libre de lo digital: el valor de la horizontalidad (todo es de todos y de nadie en concreto, la autoría es colectiva), de la remezcla (reutilizar y emsamblar como filosofía circular), del p2p (el aprendizaje ente pares, donde no hay profesores ni saber experto), de la ciencia abierta (con un trabajo inductivo de búsqueda del conocimiento con voluntad de mostrar y replicar para otros), del prototipo (ensayo y error de un proceso que persigue una solución posible e imperfecta), etc.

Pero hay un aspecto fundamental en estas experiencias y es, como apunta Marta Malo en el texto que servirá de detonante para el encuentro que este martes abre el ciclo Darnos Aire, la transmutación de ciertos roles. En concreto, el del papel de la institución pública, como es el caso de Medialab-Prado, que huye de la tarea de ofrecer soluciones cerradas y se centra, por el contrario, en generar contextos abiertos. Una institución pública que no dirige cómo tienen que ser los resultados, sino que provee de un marco para que puedan germinar los procesos. Facilita y acoge, es la anfitriona que cuida los detalles para que sus invitados estén a gusto y construyan la experiencia de forma conjunta. Se ocupa de la intendencia y de ventilar una atmósfera para que sea posible respirar juntos.

Por su parte, los participantes pasan de ciudadanos, que se limitan a demandar a y delegar en lo público, para hacerse cargo de sus deseos y construirlos de forma colectiva. Se responsabilizan y también se empoderan. Se convierten en vecinos y en cómplices.

¿Y cómo es ese aprendizaje que se genera? Pues una amalgama que conecta con lo mejor de las teorías educativas que conocemos: aprendizaje inductivo, autoorganizado, p2p, basado en problemas, situado, de servicio, significativo, informal, intergeneracional, emocional y lúdico.

Entonces, ¿por qué si estos laboratorios no están diseñados específicamente para educar, generan tanto aprendizaje y de calidad? ¿Qué puede tomar la escuela prestado de esta experiencia? ¿Qué puede construir a partir de ella? En cierta forma, esto es también Experimenta Educación, un laboratorio específico para buscar respuestas y hacer más preguntas.

Próxima parada: el martes 10 de marzo a las 18h en Medialab-Prado.

Guías para proyectos colectivos de aprendizaje informal

¿Cómo empezar a hacer un huerto urbano? ¿Sabría una escuela hacer una intervención pedagógica en el patio? ¿Hay algún método sencillo para documentar un proyecto? ¿Quién nos cuenta qué pautas conviene seguir para organizar una Asamblea?

Nada de esto se evalúa en un informe PISA, pero eso no impide que sean aprendizajes colectivos de gran valor. Llevamos mucho tiempo diciendo que lo comúnmente conocido como curricular, esa estructura disciplinar que estructura el mundo a aprender formalmente en materias como Lengua, Matemáticas, Ciencias, etc.  se nos queda corto. Por un lado, tenemos las múltiples catalogaciones de saberes necesarios para el siglo XXI más centrado en competencias que en contenidos: aprender a aprender, pensamiento crítico, trabajo colectivo, etc. Y por otro, un movimiento que nos invita a explorar los saberes propios de la calle, del aprendizaje informal, de lo experiencias, de lo contextual y de lo urbano, ya sea bajo el liderazgo de laboratorios ciudadanos o en ámbitos autoorganizados. Ahí se enmarca el esfuerzo de conceptualización que Antonio Lafuente, gran pensador y para mi suerte también amigo, lleva años haciendo en este terreno (aquí ya escribimos algo en esa línea).

Lo más interesante de su trabajo no es solo la capacidad para poner en palabras y crear imaginarios colectivos que nos ayuden a visualizar ese otro mundo más abierto, social y conectado, sino su implicación en las cosas del hacer: asumiendo el esfuerzo de llevar la teoría a la práctica y de conectar el Aula con el Mundo.

Llegó el momento del CÓMO: Guías para pasar a la Acción

En La Aventura de Aprender hace tiempo que nos enamoramos de los proyectos en vídeos de experiencias que resultaban especialmente inspiradoras. Pero faltaba un paso más: destilar sus métodos, descifrar su código fuente, extraer su aprendizaje más tácito para consolidar su conocimiento y construir manuales que sirvieran para replicar sus hallazgos. Pura ciencia ciudadana en marcha.

Para ello nacen estas guías, que bajo la didáctica del CÓMO nos enseñan a hacer un huerto urbano, a diseñar un paseo antropológico por la ciudad o a montar un banco de semillas. Y nadie mejor para contarnos cómo hacerlo que los expertos de cada ámbito. Así colectivos como Zemos98, Basurama o y ColaBoraBora, entre muchos otros, han hecho un ejercicio de introspección para aprender de sus propias prácticas y de forma generosa definir un método para que otros puedan copiar sus recetas y con ello seguir construyendo conocimiento compartido.