Archivos de la categoría Personal

20 años de internet en formato cóctel

Dones en Xarxa es una iniciativa de mujeres interesadas por tejes redes en torno a la cultura digital. Nació en Barcelona y desde hace un tiempo también tiene presencia en Madrid a través de Cóctels&Net, un encuentro informal donde hablar sobre estos temas y tomarse un cóctel. En la última edición me invitaron a compartir mi experiencia con ellas y fue un placer reencontrarme con viejas amigas de internet como es Lourdes Muñoz Santamaría o Rosa Matías, otras más recientes como Reyes Montiel o Ana Aldea, y conocer a muchas otras.

El contenido no podía ser más sencillo ni más pretencioso al mismo tiempo: hablar de mí misma, de mi recorrido por la red en los últimos años, que es lo mismo que hablar de mi vida profesional en estos 20 años pues yo soy de la última generación que estudió en la universidad sin internet.

Un recorrido por lo digital

Así rememoré viejos tiempos cuando en el año 2000 daba formación TIC a profesores explicando por qué las máquinas de fotos ya no llevaban carrete o cuando conocí a una de las personas más importantes de mi vida en un chat de Terra, cuando me enamoré del formato blog o cuando más recientemente tuve que reducir mi presencia en foros profesionales por el tiempo que consumía mi estrenada maternidad.

Y así, repasando cómo lo digital me ha ayudado a crecer como persona y como profesional, llego a la conclusión de que me he dedicado a tres cosas que me encantan: aprender, enseñar y gestionar en lo relativo a la comunicación digital.

Si queréis conocer más a fondo, de lo que hablamos podéis verlo en la crónica que Dones en Xarxa ha hecho del encuentro y que incluye píldoras de vídeo.

Aportaciones al futuro de Medialab Prado

Medialab Prado reflexiona, de nuevo porque repensarse es una constante en su dinámica, sobre sus estrategias de futuro. Su director, Marcos García, ha puesto en abierto el proyecto con el que pretende consolidar y mejorar las actuaciones desarrolladas en los últimos años.

Medialab Prado
Medialab Prado


Siempre sensible con lo que considera “la comunidad de Medialab Prado” y de la que me siento emocionalmente parte, está recopilando todo tipo de impresiones, críticas y contribuciones que ayuden a configurar este proyecto de forma colectiva.

Aunque el documento está en una web abierta a comentarios al texto, escribo aquí mi humilde aportación porque algo ha fallado al ponerla en su web y no logro anidarla allí. Espero que pueda ayudar en algo:

Creo interesante desarrollar un poco más la idea de perseguir la sostenibilidad económica fuera del presupuesto público, no depender exclusivamente de una fuente de financiación (aunque esta se pueda diversificar dentro de la Administración). En este sentido, considero que MLP tiene mucho campo por recorrer en la colaboración público-privada con el mundo de la empresa. No solo porque es interesante de explorar desde el punto de vista de la sostenibilidad económica, sino porque puede encajar dentro de su misión. No es un objetivo menor plantearse cómo MLP puede ayudar a trasladar su know-how al tejido económico productivo como vehículo para transformar la sociedad. Más allá de la necesaria vinculación con el desarrollo de las industrias creativas, habría mucho por hacer en el terreno de la economía social, cooperativa y colaborativa, pero también veo una relación directa con la necesidad de generar innovación abierta en las empresas, su apuesta creciente por crear laboratorios de cocreación, design thinking, intraemprendizaje, etc.

Desarrollar una línea efectiva de transferencia de conocimiento y metodologías en MLP con el foco puesto en aplicar la cultura digital en el desarrollo económico y social no solo es posible, sino incluso deseable. Esto abarca tanto la colaboración con empresas de mayor tamaño y consolidación, como con el impulso al emprendimiento aplicando metodologías ágiles como lean-startup. En los talleres de producción (visualizar, interactivos, etc.) se generan muchos prototipos que pueden acabar muertos una vez terminada la actividad sin que se haya considerado su viabilidad como invención susceptible de generar valor en el mercado. Explorar esa vía de sostenibilidad de los proyectos y acompañar a la comunidad en esa fase puede ser un buen objetivo a desarrollar a través de alianzas con entidades que tengan expertise en ello.

En el documento se habla mucho de aumentar las relaciones y alianzas con la Universidad, con el sistema educativo, etc. pero se mira poco hacia la empresa. Una de las vías de canalización de esta relación es experimentar formas de colaboración con Escuelas de Negocio, por su especial posición muy cercana al tejido empresarial pero también al mundo educativo, y por su orientación eminentemente práctica y no tanto académica. En este sentido MLP ha ensayado fórmulas interesantes en los últimos años, como puede ser la colaboración con la Escuela de Organización Industrial, Escuela de Negocios de carácter público vinculada al Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Fruto de esta relación se han generado proyectos de investigación aplicada como fueron los talleres de Log-in Madrid, de mapeo del tejido productivo local de economía directa, un libro sobre la Economía del Dato o un curso de Comunicación de datos.

Crea Cultura: aprender a crear para aprender a respetar

Crea Cultura es una iniciativa de Atresmedia que busca fomentar la creación cultural en un marco de respeto al derecho de la propiedad intelectual. Con este objetivo desarrolla eventos y diferentes actividades que invitan al debate sobre esta materia. Como parte de su proyecto se encuentra el Blog de Crea Cultura donde diferentes autores aportan su punto de vista sobre el tema.

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Fuente: Amador Loureiro en Unsplash.

En esta ocasión me han invitado a abordarlo desde el mundo de la educación con el siguiente post donde recojo parte de mi experiencia en la formación en TIC desde una perspectiva de educación mediática:

Los nativos digitales no nacen sabiendo. ¿Debemos educar sobre cómo crear cultura?

Marta es profesora de universidad y va a dar una ponencia en unas jornadas académicas. Busca una imagen para ilustrarla y coge la que más le gusta de la lista de resultados. No sabe de quién es, pero tampoco le preocupa especialmente. Como la gran mayoría de personas, está convencida de que si está en internet, será que no es de nadie.

Alejandro tiene quince años y quiere ser youtuber. Crea una parodia de un videoclip mezclando imágenes grabadas con el móvil con la música de su cantante favorito, pero se sorprende de que YouTube le bloquee el canal porque detecta que vulnera derechos de terceros. ¿Cómo puede ser? Si algo está publicado, significa que es “público”, piensa.

¿Son ambos unos piratas? Muy probablemente son simplemente usuarios con falta de conocimientos sobre qué contenidos pueden o no pueden reutilizar. Y como ellos, cientos, miles de personas a diario.

Aprender a ser consumidor y productor de cultura en la era digital de una forma libre y responsable es una de las competencias fundamentales del siglo XXI. Una buena forma de entrenar estas habilidades es precisamente fomentar la creación de nuevos autores. Y crear significa publicar. Porque no hay mejor forma de ejercitar la empatía que ponerse en el lado del otro. Así, cuando creemos una obra propia nos importará quién la usa y de qué manera, si la modifican o no sin nuestro permiso, si nos citan o no como autores… De esa forma, cuando actuemos en el rol de consumidores seremos, necesariamente, más sensibles con respecto a los contenidos de los demás.

Si además, lo hacemos desde la perspectiva de la educación mediática conseguiremos un doble objetivo: desarrollar el espíritu creativo y fomentar la actitud crítica al mismo tiempo, algo imprescindible en esta época de postverdad y sobreabundancia informativa.

Seguir leyendo el post completo en Crea Cultura.

¿Por qué hay que tener un blog?

Hace unos días Lidia Nieto me invitó a colaborar en su blog preguntándome por qué considero que es importante tener un blog y qué me aporta personalmente. De ahí, junto con otras personas, ha elaborado un post en el que recoge más visiones sobre esta cuestión.

Soy una romántica del blog, no lo puedo evitar. A pesar de que ya no estén de moda, de que no tengan comentarios y de que las redes sociales se hayan comido parte de su razón de ser, aquí tenéis algunas razones para seguir queriéndoles tanto.

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Fuente de la imagen: Pixabay

Desde tu punto de vista, ¿por qué hay que tener un blog?

Un blog es el mejor medio para crear contenidos propios y tener una presencia digital única. Esta ha sido su función siempre y continúa siéndolo, a pesar de que otra de sus utilidades, como es la interacción social, haya sido trasladada a las redes sociales (Facebook, Twitter, LinkedIn…) en los últimos años. Sin embargo, ambos tipos de medios son perfectamente complementarios. Si bien es cierto que se puede arribar a las redes sociales y construir una identidad digital sin tener un blog, tenerlo aporta un nivel superior de capacidad de comunicación y ofrece un medio donde el autor puede desarrollarse con más libertad tanto por espacio como por las posibilidades de personalización de la estructura y el diseño que proveen.

Además, desde un punto de vista de emprendimiento digital, cualquiera que tenga algo que vender u ofrecer, se verá favorecido por el mantenimiento de un blog porque será el lugar hacia donde dirigir el tráfico que sea capaz de generar en las redes sociales.  Incrementar las visitas del blog nos permite mejorar su posicionamiento en SEO, crear dinámicas de inbound marketing, etc. El cierta forma, el blog es el cuartel general de la producción, el atelier del artesano, el almacén de logística… mientras que las redes sociales son el mercado, el zoco, la plaza donde comunicar lo que hacemos a otras personas.

Por otro lado, centrar únicamente la estrategia de comunicación en redes sociales sin tener esa trastienda propia que es el blog resulta demasiado arriesgado por cuanto dependemos de plataformas externas sobre las que no tenemos ninguna capacidad de intervención más allá del mero hecho de usarlas según sus reglas. ¿Qué ocurre si nos cierran o bloquean la cuenta por algún motivo? En un blog, en cambio, la autonomía y la independencia es mucho más amplia. Podemos utilizar servidores gratuitos y aún así tendremos la opción de exportar los contenidos para migrar a otra plataforma. Pero si utilizamos instalaciones propias, en dominios propios, las capacidades de personalización serán inmensas. Somos dueños de nuestros datos, podemos aplicar nuevas funcionalidades con plugins, diseños ad hoc, etc. En otras palabras, estamos hablando de la diferencia entre el modelo centralizado de las redes sociales al modelo federado de los blogs.  

Por último, aunque suene a obvio cabe señalar que cuando hablamos de “tener” un blog significa mantenerlo y cuidarlo, esto es, escribir regularmente con esmero, con calidad y con un estilo propio. El hecho de abrir un blog y dejarlo abandonado no es una solución. Al contrario, da muy mala imagen de nosotros mismos.

¿Qué te ha aportado a ti tu blog? 

Me ha aportado mucha satisfacción, conocer a gente muy interesante, ganar en autoestima al ver que lo que humildemente escribía le resultaba útil a otras personas. También me ha hecho aprender constantemente poniéndome el reto de escribir y con ello indagar, documentarme y buscar las fuentes para sostener los argumentos. Me ha servido como herramienta de enseñanza y como objeto de conocimiento (llegando incluso a protagonizar mi tesis doctoral). Me ha ayudado a adquirir competencias digitales de forma progresiva, y no solo hablo de las más evidentes, las tecnológicas porque me ha empujado a probar aplicaciones y afinar habilidades, sino las más relacionadas con la cultura digital en cuanto a la importancia de la defensa de la apertura y la colaboración en la construcción del conocimiento.

Además del crecimiento personal, a nivel profesional me ha ayudado en mi carrera pues me ha aportado una visibilidad que ha facilitado que me ofrecieran proyectos interesantes, de investigación, de pensamiento, laborales, etc. Pero sobre todo, es una parte importante de mi vida, que define quién soy. De vez en cuando, me gusta ver el histórico, recordar momentos de hace años cuando escribí un post u otro.

Allá por la primavera de 2003, recuerdo que fue un flechazo directo. Cuando conocí de la existencia de los blogs, ya supe que me iba a encantar.

Memoria gráfica y mudanzas digitales

Nora va a hacer dos años dentro de poco y un terabyte de información. Si ya tenía cierta tendencia a ser un Diógenes digital con mis archivos de trabajos de universidad, artículos, borradores, clases, conferencias, fotos de viajes, etc. la llegada de un bebé ha desbordado todas mis capacidades de preservación digital en esta época de incontinencia móvil.

No tenemos remedio, acumulamos y acumulamos sin parar. Entre el “porsiacaso” y que borrar parece un crimen, se nos van llenando los discos duros y nunca volvemos sobre el material porque ya estamos a punto de hacer la siguiente foto, el siguiente vídeo.

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En mi vida digital he pasado por muchas mudanzas de soportes, copiando de aquí a allá hasta la siguiente obsolescencia programada. De los discos de 5 y cuarto del primer IBM Activa a los de 3 y medio con los que hice la carrera, de los CDs y DVDs sin posibilidad de regrabado del comienzo de mi carrera profesional a los ZIP. Y así pasando por las cintas de vídeo de 8mm de la adolescencia, los Betacam con mis proyectos en la escuela de Cine y TV de UCLA que nunca tuve dónde reproducir por la incompatibilidad de sistemas NTSC y PAL, las diapositivas de los viajes, los miniDV con los que hacía prácticas con mis alumnos en la Carlos III, las cintas de audio con entrevistas de la tesis…

Por no hablar de los reproductores que se han ido quedando por el camino. En este caso, un bebé también es una buena excusa para desprenderse sin demasiadas contemplaciones emocionales. Con más de 8 meses de embarazo y ante la necesidad urgente de hacer hueco en casa, vendí los reproductores de DVD y VHS en un Cash-converter (30€, no me llegó ni para el taxi). Había que sacrificarlos: años sin uso y mucho tiempo con el ordenador conectado a la televisión a falta de smartv. Atrás quedaron también películas VHS que acabamos donando y DVDs que se libraron por el momento de la quema y están en casa de los abuelos, donde no hay fibra y por si algún día nos apetece ver una película offline (o hasta que se llene el desván y haya que empezar un nuevo desapego).

Y así, me pregunto si no necesitaremos de más espacios públicos donde disponer de viejos reproductores, como el RePlay que construimos en Medialab hace años para rescatar imágenes del olvido e incluso un proyecto de gran Biblioteca Nacional de la memoria doméstica para almacenar la cotidianidad gráfica del día a día