Archivo de la categoría: Blogging

Ser “influencer” académico

Uno de los pilares de la ciencia es la garantía de replicabilidad, y para ello son fundamentales su apertura, la transparencia de sus procedimientos y la accesibilidad a sus resultados. De esta forma, su divulgación puede despertar interés y generar nuevo conocimiento.

Sin embargo, el circuito de la publicación científica va en otra dirección, pues cierra los resultados en una torre de marfil de acceso restringido a un público muy determinado, con un lenguaje en ocasiones demasiado técnico y con un elevado coste económico.

Cualquiera que quiera desarrollar una carrera académica sabe que no es suficiente con investigar y divulgar, si esto no sucede en ciertos circuitos de publicación que son los reconocidos por las agencias de acreditación del gremio. Es el famoso publish or perish («publica o muere»).

Internet y las redes sociales abiertas responden, por el contrario, a la misión última de la ciencia, y con mayor fuerza si cabe en muchas ocasiones, pues llegan a un público potencialmente más amplio, expanden las ideas, reconocen y refuerzan a los autores. Sirven, además, para aprender, mejorar y disfrutar, pues ofrecen un contacto más directo con la audiencia y una exposición más gratificante de un trabajo tradicionalmente demasiado solitario.

Los medios, las narrativas y los lenguajes que encontramos actualmente en internet permiten una divulgación más abierta, atractiva y accesible que reporta múltiples beneficios. Comunicar sobre lo que uno sabe y trabaja a través de las claves de la cultura digital es útil para encontrar y compartir recursos, mantenerse informados, incrementar la visibilidad, mejorar las habilidades de expresión, conectar con una conversación global, tejer relaciones profesionales y, en última instancia, contribuir a combatir la desinformación. [CONTINÚA LEYENDO].

Este artículo, del que se presenta únicamente la introducción, se publicó originalmente con el título “Publicar más allá del paper. Nuevos territorios para influencers académicos” en la revista Mosaic y se puede continuar leyendo allí de forma completa.

Recursos educativos abiertos hoy

Cartel OPEN en un árbol
Foto de James Lee en Unsplash

2001 es más que una Odisea del Espacio o unos atentados en el corazón de Estados Unidos. Es un año clave en la historia de la cultura digital. Nace la Wikipedia, ese símbolo de la web de lecto-escritura que permite la edición colaborativa, pública y anónima. Se forjan las licencias Creative Commons, el marco legal que vino a ensanchar el universo pacato del Copyright. Y, además, es también en 2001 cuando el MIT anunció el acceso público y gratuito a los materiales online de cursos oficiales bajo la iniciativa OpenCourseWare que luego imitaron tantas universidades en otros países.

Dejando el siglo XX atrás, el mundo se encaminaba hacia un nuevo orden geopolítico mientras internet tejía su propio hilo de Ariadna 2.0 inspirado bajo las premisas libertarias del software libre: apertura, reproducción, prototipado, etc.  

Además de los blogs y wikis, como grandes contenedores de texto, llegó el furor de las plataformas especializadas en contenidos, el llamado UGC o User Generated Content, como fue Slideshare para presentaciones, Flickr para imágenes o YouTube para vídeos. Con ello surgieron miles de blogs y wikis de maestros y maestras que usaban estas herramientas para la elaboración propia de materiales en su práctica docente, la comunicación con familias, el aprendizaje autónomo, la actualización profesional, la conexión con otros colegas, etc. Fue entonces cuando nacieron redes educativas como Aulablog o Espiral, de abajo a arriba, de profesionales para profesionales. Una energía ciertamente arrolladora.

La segunda década del nuevo siglo estuvo protagonizada por las instituciones y su posterior empuje a los MOOC. Además del impulso del MIT en la Educación Superior, desde otros organismos como la UNESCO a nivel internacional, pero también desde los Ministerios de Educación e incluso de las Consejerías se lanzaron repositorios propios en este nuevo fenómeno que se acuñó como “Recursos Educativos Abiertos (REA)” o “Open Educational Resources (OER)” en su versión en inglés. Ejemplos de ellos son el Procomún y las Guías LADA del MECD, o la web de EducaMadrid

Ahora que vamos a entrar en la tercera década, cuando el movimiento open source ha perdido fuelle y los encuentros autoorganizados de maestros se han convertido en grandes platós del Ibex-35, cabe pararnos a reflexionar sobre la utilidad de esos REA, sobre si han funcionado en los objetivos que se marcaron, si han servido para que el colectivo docente haya mejorado su práctica de aula, si han facilitado el aprendizaje, si se han usado como semilla para que hayan creado nuevos contenidos, si han sustituido a los materiales editoriales… cómo y en qué medida.

En otras palabras, cabe hacernos preguntas como las siguientes: ¿Necesitamos esos REA? ¿Son la solución a nuestros males? ¿Hay pocos, hay muchos? ¿Hemos llegado a la saturación, a la parálisis por inundación? 

Pero, quizás más importante… ¿Qué requieren para funcionar mejor? ¿Mediación? ¿Asistencia?. Y aún más crítico: ¿Qué necesita la Escuela? ¿Hemos hablado con ella? ¿Se ha partido de sus necesidades? ¿Sabemos qué es lo urgente y prioritario a pie de aula para orientar los esfuerzos de inversión?

RECURSOS EDUCATIVOS EN ABIERTO: OTRA MIRADA

Confieso que si este texto se hubiera escrito hace un año, se podría terminar en este punto. Pero la vida hoy es muy distinta y este sintagma nominal “Recursos educativos en abierto” en tiempos de pandemia significa mucho más que OER o REA. 

Recursos Educativos en Abierto son las personas, pero también las infraestructuras, las prácticas, los horarios, los currículos… La propia esencia de una Escuela Abierta.

Son los huesos, los músculos, los órganos, la sangre, los sentidos y hasta el alma de ese cuerpo que representa la Escuela y que, en una situación de emergencia sanitaria, económica y social como la actual, se han puesto más de manifiesto que nunca en su necesidad de respirar aire. 

Recursos educativos abiertos es disponer de una política pública con la suficiente voluntad para hacer del barrio un ecosistema donde germina una comunidad de aprendizaje, para sacar las clases a espacios abiertos, para tejer alianzas con edificios vecinos, para inventar aulas híbridas donde se respire aire digital, para incorporar la riqueza intergeneracional, para construir vínculos de apoyo entre afectados y cómplices, para dar un respiro al yugo del currículo, para centrar la experiencia en competencias vitales como el pensamiento crítico y creativo, para poner patas arriba los horarios y diseñar nuevas configuraciones y, en definitiva, para hacer de la necesidad virtud y convertir lo excepcional del mal llamado “año perdido” en un rico laboratorio experimental.

¿Qué aprendimos y supimos aplicar de todo ese aprendizaje de la energía 2.0 cuando nos vimos privados del aire presencial en el confinamiento? Poco más que una estrategia de reemplazo que ahondó en la brecha social y digital: imitar horarios, currículo, apuntes y metodologías que no se prestaban al nuevo entorno online.

¿Qué se ha hecho con la vuelta al cole en septiembre, después de varios meses de trauma justificados por la emergencia? Forzar un simulacro de normalidad donde nada es normal. Sin voluntad, compromiso, creatividad e innovación por ensayar nuevas fórmulas, nuevos “recursos educativos abiertos”. Una gran oportunidad perdida en una situación que era, al mismo tiempo, un grito de reclamo y de permiso.

¿Qué más tiene que pasar para que seamos conscientes de la otra emergencia, la escolar, la que ya estaba ahí y la que seguirá siendo aún más grave?

Texto escrito para el Encuentro Darnos Aire de Medialab-Prado.

Una tesis y un cierre de ciclo

Hoy hace 15 años que nació este blog y con él la tesis doctoral que recorre todo ese ciclo. La vida, tan caprichosa siempre, ha querido que las fechas coincidan con una precisión cartesiana: mañana la entregaré en la Universidad para comenzar un nuevo viaje.

Hoy simplemente necesitaba pasar por aquí para compartir este momento. Otro día os cuento todo lo que he aprendido en esta aventura, que ha sido mucho.

Educación Abierta, un recorrido personal

¿Podemos hablar de Educación más Abierta en los últimos años? Hubo un día en el que incluso escribimos un manifiesto con 10 ideas para lograrlo, pero ¿cuál ha sido la deriva del discurso Open en este terreno? Esto es lo que me pregunté cuando me invitaron a compartir un encuentro con los miembros de la Asociación de Educación Abierta. ¿Cuánto de abierta y hasta cuándo?

2000-2010 WEB SOCIAL FEDERADA

2001 no es solo el título de una película mítica, ni el inicio de un nuevo orden mundial con el 11S. Es también el año en que nace Wikipedia. Y el año en que se empiezan a popularizar los blogs, los weblogs que se llamaban entonces. Nace la web de lecto-escritura, el sueño de que cualquier persona tenga voz en internet de forma sencilla y gratuita. Un espíritu que retoma en cierta forma el ambiente libertario de los pioneros de internet.

2001 es también el año en que Lawrence Lessig desde Stanford le da forma a nuevas herramientas legales para hacer posible el libre intercambio de contenidos y creaciones culturales: nacen las licencias Creative Commons.

Y es en esa misma época, cuando la Universidad, concretamente el MIT desde la costa Este lidera el movimiento OpenCourseWare liberando, seguimos con la retórica libertaria, material docente  vía web. Y Moodle como plataforma de aprendizaje online para quien tuviera ganas de aprender a instalarla. Cualquiera podía ser profesor, tener su público, su audiencia, sus alumnos. Y llegó Android y empujó el mundo móvil. Y así cambiamos de década.

 

El espíritu del software libre se trasladó a la cultura, a la academia, a la ciencia, a la educación… a todo lo relativo al conocimiento para que este fuera accesible a cualquier persona del mundo con independencia de su origen o recursos. Conceptos como abrir, copiar, citar, mejorar y compartir empezaron a cobrar un particular sentido que, unido a la idea de lo amateur, inspiró la fiesta de la web 2.0.

2010-ACTUALIDAD: REDES SOCIALES CENTRALIZADAS

Son los usuarios quienes se lanzan a expresarse desde sus dispositivos móviles. Cada persona es un punto, un cuerpo comunicante en un tejido infinito que ya no quiere ser masa sino red social. Todos alrededor de un flujo constante de comunicación. Primaveras árabes, mayos patrios y otoños americanos. Facebook y Twitter son los nuevos líderes de la conversación. Los blogs ya no son el lugar privilegiado, ni el único ni el más sencillo, para que la gente se comunique online de forma pública.

Volvamos a la educación en esta nueva década en la que ya tenemos contenido docente, plataformas de vídeo potentes, tecnología de red social, dispositivos móviles para producir/consumir y usuarios con las prácticas adquiridas. Nacen entonces los MOOC como el gran formato que aglutina todos esos avances (que suponga necesariamente un progreso pedagógico es cuestionable si no ofrecen más que un puñado de tests automáticos con consulta de vídeos, pero eso es otro debate…).

Un formato abierto y masivo como son los mooc genera por su propia naturaleza muchos datos. El big data llegó a la formación y el nuevo hype se convirtió en las “learning analytics”. El hype pasó, ya no encabeza los estudios de prospectiva de la educación, pasamos a la nueva pantalla, estamos ya en la inteligencia artificial sin haber sido capaces de digerir cuánto de learning o de analytics nos quedó.

Conectamos Netflix y Black Mirror nos pone los pelos de punta por su proximidad, porque nos parece menos ciencia-ficción de lo que quisiéramos. Nos obsesionamos con la presencia digital, con la creación de una imagen virtual con la que seducir en las redes sociales. Si antes hablábamos de “identidad digital” ahora directamente pasamos a esforzarnos en nuestra “marca personal” sin sonrojo.

Pero no pasa nada, somos todos muy sagaces y sabemos distinguir la impostura de la postura, del postureo. ¿Seguro? Para eso está internet, a más multiplicidad de fuentes, de voces, de medios… más capacidad para informarnos, seleccionar y contrastar lo que nos llega. ¿Seguro? ¿Y quién decide lo que nos llega? Entran en juego los mayordomos silenciosos, los algoritmos que vienen a reducir complejidad para hacernos la vida más fácil.

El fenómeno fake-news ha hecho más alarmante la necesidad de entrenar el pensamiento crítico, de cuestionar, dudar y verificar como una forma de estar y sobrevivir en este mundo. ¿Lo hacemos?No hablamos de desconfiar de las críticas en un portal hotelero o de distinguir un anuncio de publicidad de un reportaje “informativo”. Hablamos de cambiar presidentes de gobierno, hablamos de cambiar una cotización en bolsa, hablamos de vidas humanas, hablamos de cosas muy serias.

Pero volvamos a la educación en esta década que vamos cerrando. ¿Es más abierta por ser más tecnológica? Todo apunta a que superamos la etapa de tecnificación de la Escuela, aquel mantra de “introducir la tecnología en el aula”, pero no fue suficiente para expandirla. Y ahora qué está dentro, ¿qué? ¿la prohibimos como quiere hacer Francia por ley con los dispositivos móviles?

Lo que parece claro es que los procesos de apertura no son lineales ni naturales de por sí. Todo cambio genera renuncias y pérdidas a las que hay que prestar atención, análisis, reflexión y acción. Como comentó Carlos Magro en la sesión AEA en la que debatimos sobre esta, lo siento, mirada un tanto desilusionada, “La tecnología era esa caja negra que estaba dentro del aula, que mirábamos sin comprender. Ahora el aula es la caja negra y dentro estamos nosotros junto a la tecnología. Vivimos en la caja negra”.