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Aprendizaje informal para calmar la educación

Calmaredu
Calmar la educación. Palabras para la acción #CalmarEDU

La Asociación de Educación Abierta ha publicado un libro colectivo donde decenas de personas han desarrollado ideas para “Calmar la Educación” (disponible en PDF y EPUB). Entre ellas, he tenido la suerte de poder glosar una frase de las 101 propuestas que surgieron a su vez de otro proceso colectivo previo: #CalmarEdu nº28. De acuerdo con su contexto, los proyectos de centro deben integrar las opciones de aprendizaje no formal e informal de sus alumnos/as”.

En su web se puede acceder al artículo completo por si os apetece leerlo, pero aquí dejo un breve extracto:

Lo que parece claro es que la educación formal necesita de forma inteligente «aprender» y «aprehender» ella misma a partir de aquellos ingredientes de la educación no formal e informal que colaboran en el éxito de la experiencia para lograr el objetivo soñado: la mejora del aprendizaje. ¿Cuáles son estos elementos? Si algo hemos aprendido en los últimos años con la penetración afectiva de internet en la vida cotidiana es que mucho tienen que ver con partir de aspectos motivacionales con narrativa propia, con la colaboración como vía de crecimiento, con la inclusión de lo lúdico como disparador del interés, con la permeabilidad de terceros agentes de proximidad más allá de la tríada docentes/familias/niños (desde un proyecto municipal a un panadero del barrio), con la participación del cuerpo en el espacio, con el reto como método de evaluación y no exclusivamente de nota, etc.

Aprendizaje servicio en el modelo cooperativo

Hace 20 años volvía por estas fechas de disfrutar de una etapa fantástica: un año de postgrado en la Escuela de Cine y Televisión de la Universidad de Los Angeles (UCLA) y su incipiente Lab for New Media. No era mi primera estancia internacional ni sería la última, pero viví una experiencia que me marcó especialmente y que años más tarde supe que tenía un nombre: aprendizaje servicio.

Sin embargo, esta enseñanza no se dio tanto en las aulas como en la residencia donde vivía: The Co-op. Un modelo de vivienda universitaria muy particular, muy cercana al resto en cuanto a ubicación en el Campus, pero muy lejana en cuanto a estilo de las fraternities y sororities que la rodeaban.

Aquí estoy con mi compañera de habitación, Naoko, en el edificio Hardman-Hansen Hall del Co-op en el que vivíamos (1998-9).

The Co-op (University Cooperative Housing Association) es un modelo cooperativista que se rige con un sistema de elección del equipo directivo y donde todos los miembros deben aportar 4 horas de trabajo semanal en la propia organización del servicio. En mi caso, yo colaboraba en la cocina en un turno de 6 a 10h los jueves donde ayudaba a preparar los desayunos.

Este último aspecto es parte de su esencia y no es negociable, no se puede compensar pagando más por el alquiler por ejemplo. Todos los residentes deben contribuir semanalmente en alguno de los equipos, lo cual hace que el precio de la residencia sea más económico que el resto.

Ese año en Los Ángeles fue uno de los más enriquecedores de mi vida. Y estoy convencida de que el Co-op, con su modelo cooperativo, ha tenido un rol importante en ello y no solo por la gente que atraía (sobre todo internacionales, lleno de europeos, pero también de muchos chinos, latinoamericanos y algún que otro atípico de EE.UU. porque los otros acababan en las residencias más estándares).

Pues bien, cuando hace unos meses vi el documental de Food Coop, el supermercado cooperativo de Brooklyn que tiene más de 45 años de vida y se organiza precisamente gracias al trabajo voluntario de sus miles de socios, algo reconectó con aquella experiencia.

Así que, aquí estoy, empujando para que Supercoop, el supermercado cooperativo de mi barrio inspirado en Food Coop, eche a andar pronto y sigamos cosechando más experiencias de aprendizaje servicio a través del trabajo voluntario y la construcción de relaciones comunitarias.

http://www.supercoop.es

Si te interesa el proyecto y quieres sumarte, actualmente Supercoop en fase de aumento de socios para avanzar con el acondicionamiento del local en la planta alta del Mercado Municipal de San Fernando en el centro de Madrid. Ayer precisamente apareció en el informativo territorial de TVE (15:37-16:32). Te esperamos.

Una tesis y un cierre de ciclo

Hoy hace 15 años que nació este blog y con él la tesis doctoral que recorre todo ese ciclo. La vida, tan caprichosa siempre, ha querido que las fechas coincidan con una precisión cartesiana: mañana la entregaré en la Universidad para comenzar un nuevo viaje.

Hoy simplemente necesitaba pasar por aquí para compartir este momento. Otro día os cuento todo lo que he aprendido en esta aventura, que ha sido mucho.

Las mentiras tienen las patas largas

Dice el viejo refrán que las mentiras tienen las patas cortas, pero en la era de la desinformación son tristemente más veloces que la verdad por más brillante que nos parezca.

La desinformación no es un fenómeno nuevo (en este mismo blog llevamos años cubriendo el tema). Es consustancial al ser humano en cuanto a su intencionalidad (normalmente con cierto componente político o ideológico) y a su estructura (una mezcla de verdad con mentiras sazonadas y un regusto emocional que las hace irresistibles). Pero ahora encuentra aliados difíciles de combatir…

De este tema, y concretamente de su promotores, efectos, resistencias y vías para combatirlo he publicado dos artículos recientes en Nobbot que te invito a leer:

Pero si preferís el formato de vídeo y presentación, más abajo podéis ver el material que compartí sobre desinformación en el evento InnovaBilbao de abril.

Agitar antes de usar – Cómo sobrevivir a la desinformación from Tíscar Lara

Héroes domésticos para lo digital

Vivimos en un mundo móvil, globalizado y fuertemente mediado por la tecnología digital. ¿Estamos preparados como sociedad para ayudar las generaciones más jóvenes a vivir en él, a afrontar los retos que la virtualización les presenta? ¿Debemos evitar el contacto de los niños y niñas con la tecnología como parece ser la última moda entre las familias de los ingenieros de Silicon Valley o iniciarles en el lenguaje de programación para que no se queden fuera de la ola digital? 

En noviembre participé en unas jornadas sobre jóvenes, juego y adicciones organizadas por el Ayuntamiento de Valencia y la FAD con una ponencia sobre la necesidad de formar en el consumo crítico de la información y en el uso inteligente de la tecnología como la mejor forma de prevención en este escenario.

Tecnología
De ahí salió un artículo que publicaron como firma invitada en la página Planeta Joven y del que hoy traigo un extracto:

A modo de resumen, os dejo con el hilo que publiqué en Twitter:

¿El contacto de los menores con las pantallas perjudica o beneficia su desarrollo cognitivo? Profesores, padres y madres no sabemos a qué atenernos, tan pronto sale una noticia a favor como otra en contra.

Esto es solo una muestra de la confusión que se percibe. Nos encontramos ejemplos positivos y al mismo tiempo leyes por la prohibición de los móviles en el aula.

No parece que la prohibición per se como forma de evitar/negar una realidad sea coherente ni útil cuando por otro lado se insiste en que serán los más pequeños los llamados a liderar los nuevos trabajos aún por definir en el escenario digital.

Mientras tanto, en la televisión podemos ver en los deportes a los jugadores luciendo apuestas online en sus camisetas y en paralelo una noticia de cómo está creciendo la ludopatía en los más jóvenes.

¿La culpa es de internet? ¿Es la solución evitar el acceso a las pantallas como parece ser la última moda en Silicon Valley? Una noticia a cuestionar que no hace más que culpabilizar aún más a los padres que tienen menos recursos.

Existe un mito bastante instaurado de que con limitar la exposición a un tiempo determinado, fijado normalmente en 2 horas, estamos protegidos. Esto crea la falsa ilusión de que no es necesario hacer nada más mientras se deja al niño solo a su suerte en su práctica digital

Investigadoras como y cuestionan ese enfoque cuantitativista y ponen el foco en el cómo y el contexto. Hablan de “parenting digital” donde el hogar toma especial relevancia como espacio de aprendizaje mutuo.

La Escuela tiene un papel clave como mediadora para desarrollar la educación mediática, también llamada alfabetización transmedia para formar en el pensamiento crítico y la expresión creativa, huyendo de posiciones alarmistas.