Crear contenidos y publicar en la Red

El martes pasado estuve con los alumnos de Periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid en el Seminario Herramientas creativas para periodistas innovadores, en el que me precedió un admirado Josu Mezo.

Estuvimos hablando de la importancia de aprovechar la Red para crear y publicar contenidos y, en su caso especialmente como estudiantes, para construir un curriculum digital y aprender de la experiencia de relación con el público y con los nuevos medios. En este sentido hice mucho énfasis en la importancia de asumir el aprendizaje como un proyecto personal y como un trabajo públicamente compartido. De ahí mi recomendación de que siempre que hicieran un “trabajo” para un profesor o una asignatura, pensaran en publicarlo. Por un lado, se benefician de la visibilidad y autoridad de sus esfuerzos, muchas veces durmiendo en cajones de despachos, y por otro, mejoran necesariamente su estilo.

Me gustó mucho que el grupo estuviera compuesto de alumnos de primer curso y de quinto, porque a los unos les dije que aprovecharan la oportunidad de tomar estos años de universidad para empezar a construir su trabajo online y a los otros que espabilaran para presentarse con esa experiencia a sus futuros empleadores. Algunas pistas que repasamos (más en la presentación):

  1. Piensa más allá de la asignatura, más allá del profesor. Es tu trabajo y tu autoridad. En lo posible, elabora los trabajos universitarios siempre que puedas para publicarlos.
  2. Produce, publica, construye tu identidad digital. Será tu mejor CV y carta de presentación.
  3. Harás mejor tu trabajo. Ser público te hace ser más riguroso.
  4. Aprenderás mucho con ello. Tanto técnicas, como estilos comunicativos.
  5. Concéntrate en crear contenidos de calidad.
  6. No te obsesiones por las visitas. Ten paciencia, no es cuestión de cantidad de lectores, sino de calidad, de construir tu público.
  7. Participa en proyectos de grupo. Produce proyectos colaborativos.
  8. Disfrútalo. Busca tu estilo, experimenta, encuentra tu tono.
  9. No hay excusa. Tienes las herramientas. Piensa qué quieres contar y comunícalo.

La energía de lecto-escritura

“Las redes eléctricas tal y como las concibió Edison en el siglo XIX apenas han cambiado. Las redes son sólo de lectura para los consumidores. Son verticales. Las compañías dicen cómo consumirlas y el precio que hay que pagar por ello. Los mercados están cerrados y es muy difícil entrar como compañía energética porque es muy caro. Las redes son estúpidas. Si se estropea una red, la compañía lo sabe porque la gente avisa con sus quejas, no porque sea capaz de detectarlo. Hay poco feedback. Las redes están estructuradas para el pasado, cuando había un consumo predecible y los aparatos eléctricos estaban controlados”

En la escuela nos decían aquello de que la energía ni se crea ni se destruye, que simplemente se transforma. Pero ese simplemente parece ser más complejo de lo que parece cuando los flujos de generación y consumo no son simétricos ni en proporción ni en tiempos. Cómo conservar la energía en los momentos en que hay excedentes y cómo generarla en aquellos con mayor demanda se acaba convirtiendo en un problema de difícil gestión. Si a esto añadimos además la crisis de sostenibilidad que plantea el agotamiento de las fuentes energéticas no renovables y el impacto de contaminación que producen, entonces nos estamos jugando también el futuro más presente.

El problema no es nuevo pero sí parece que lo sea la urgencia de solucionarlo y también algunas fórmulas que se proponen para ello. Una que está tomando peso es la propuesta Smart Grid 2.0 de la que habló Tom Raftery en EOI el martes pasado. Un término que nos podría parecer exótico hace apenas unos meses pero que está de máxima actualidad desde que Obama lo adoptara en su agenda prioritaria. El concepto tiene la sencillez de las buenas ideas:

La idea de red energética inteligente se inspira en cómo funciona Internet como red distribuida. En el caso de la energía eléctrica, el cable ya está montando y llega a todos los puntos, por tanto hay una “red” pero es muy vertical, muy jerárquica y de una sola dirección. La energía llega directamente de unos puntos centrales, que son las compañías eléctricas, y finalizan en los enchufes de nuestras casas. Es por tanto una red de sólo lectura, sin capacidad de retroalimentación. Internet por el contrario es una red interactiva, con posibilidad de respuesta y una red de lecto-escritura. Si tomamos este modelo y pensamos en el cableado eléctrico podemos imaginar una red inteligente con capacidad de canalizar el feedback y beneficiarse de los comportamientos colectivos. Si además el usuario final puede disponer de información en tiempo real, tanto de disponibilidad energética como de precios de mercado, entonces podrá también adaptar su consumo para hacerlo de una forma más eficiente y responsable.

Según Tom Raftery, este nuevo entorno energético distribuido impulsará también un nuevo modelo económico ya que pueden surgir nuevas empresas dedicadas al intercambio de energía actuando a modo de pequeñas plantas de conservación virtual. Los propios consumidores podrían intervenir en el proceso y poner en valor la energía que fueran capaces de conservar y/o generar (pensemos en productores de energías renovables a pequeña escala p. ej.). Para explicarlo mejor, Raftery hace una analogía con el sector del automóvil, donde parece que cada vez se fabricarán más coches eléctricos apostando por estaciones de recargas de batería como demuestra el proyecto Better Place en el que participan Renault y Nissan.

Información en tiempo real para lectores inteligentes

Convencido de que “la gente responde si se le ofrece la información correcta y modifica su comportamiento”, Raftery propone que la información sobre los precios de la electricidad, que suelen fluctuar de forma dramática en cuestión de horas, sean públicos y accesibles para el usuario final y fácilmente interpretables por dispositivos de consumo inteligentes.

Para fabricar este tipo de aparatos ya hay grandes empresas invirtiendo en estas líneas de desarrollo, desde las clásicas como Siemens a otras en principio insospechadas como es Google y su Powermeter.

En este entorno de red inteligente que se proyecta, nuestros aparatos se podrían suscribir a fuentes de información en tiempo real y programar funciones de manera automática, tanto para usos responsables como para ahorrar costes. Es lo que Raftery llama un estilo de consumo de energía TIVO’ising, haciendo alusión al aparato TIVO tan popular en Estados Unidos y que revolucionó la forma de consumir televisión. “No vas a cocinar a las 3h de la mañana porque sea más barato, pero sí puedes poner el lavavajillas”, añade.

Por otro lado, estos aparatos podrían relacionar toda la información generada y ayudarnos a visualizarla para aprender mejor sobre nuestros consumos y tomar decisiones en función de ello. Podríamos incluso compartirla con otros consumidores en red, como ya están haciendo algunos particulares publicando registros online de sus consumos y creando comunidades de  intereses.

Dilemas y cuestiones críticas

Las prácticas sociales de compartir datos de esta naturaleza en red plantean también cuestiones críticas que van asociadas y que pueden hacer tambalear el sistema distribuido hacia una mayor centralización según quién y cómo controle esa información.

Entre los problemas que surgirán, según Raftery, nos encontraremos con la neutralidad en el control de los aparatos eléctricos de consumo y la protección de la privacidad de los datos personales en nuestra huella energética. De quién se consideren tanto los dispositivos como los datos que se generen, así como el grado de actuación sobre los mismos  podrá determinar cómo sea el modelo en el futuro.

Electricidad 2.0. La red eléctrica del futuro

Hace dos años conocí a Tom Raftery en el Blogak de Bilbao. Él participaba en una mesa redonda sobre TV 2.0 y yo moderaba la de Mujeres 2.0. Después volvimos a coincidir en las bambalinas del Eventoblog de 2007 en Sevilla. Él repitió en el EBE al año siguiente pero yo falté a la cita y me perdí su presentación cuando empezaba a introducir la idea de Grid 2.0.

Unos meses más tarde vuelvo a tener la oportunidad de ver su exposición sobre el concepto de red energética del futuro. Esta vez nuestros caminos se cruzan en EOI, donde nos visita esta tarde para hablar sobre Electricity 2.0 Smart Grids, Smart Response (acceso libre, 19h. ver detalles).

Tom Raftery es consultor de GreenMonk, una empresa internacional dedicada a la sostenibilidad, y ha fundado recientemente el Cork Internet eXchange para albergar datos de referencia sobre energía eficiente. Convencido del potencial de internet para divulgar conocimiento, Tom es un prolífico blogger que utiliza medios como Twitter y Videochats puntuales con sus seguidores (donde tan interesante es lo que cuenta como el número de enlaces que va lanzando al flujo de comentarios).

¿Qué es eso de la Electricidad 2.0? ¿Qué tiene que ver con Internet? ¿Qué es una red eléctrica inteligente?

Para Tom Raftery, se trata de la posibilidad de crear en el futuro una red eléctrica inteligente para el suministro de energía que tome como modelo el sistema de distribución propio de las redes digitales. En el concepto de Electricidad 2.0 o Grid 2.0 que propone Raftery, las nuevas tecnologías posibilitarían una redistribución de la electricidad y un aprovechamiento de los excedentes energéticos a escala mundial.

Uno de los retos más importantes a los que se enfrenta el planeta es la generación, conservación y distribución de energía dentro de un equilibro sostenible. Hasta ahora teníamos grandes empresas que se dedicaban a la generación masiva de electricidad. Aplicando la lógica de la web 2.0, el modelo de red eléctrica inteligente se abre a los usuarios, de modo que éstos puedan convertirse también en generadores y distribuidores de energías renovables y adaptar sus consumos según la información de precios en tiempo real.

Periodismo ciudadano, qué tiene de periodismo y qué de ciudadano

Presentación que acompañó la videoconferencia que mantuve hace unos días con los alumnos del  Máster en Periodismo y Comunicación Digital del IUP, Instituto Universitario de Posgrado: Periodismo ciudadano, ¿qué tiene de periodismo? y ¿qué tiene de ciudadano?:  antecedentes, definición, tipos y algunas pistas.

El objetivo de la charla era hacer un recorrido por la evolución del término periodismo ciudadano partiendo de una posición crítica sobre los canales de “participación” tradicionales en los medios y reconociendo que el espíritu “ciudadano” está intimamente encarnado en la razón de ser del periodismo. En las conclusiones termino reforzando algunos puntos:

  • El periodismo en sí mismo… si no es “ciudadano” -esto es, si no trabaja conjuntamente para, por y con el ciudadano- no es periodismo.
  • En lugar de hablar de “periodistas ciudadanos” o “ciudadanos periodistas”, deberíamos centrarnos más en sus prácticas que en quiénes las llevan a cabo y su grado de “profesionalidad” entendida como “acreditación” externa.  Por tanto, sería más acertado hablar de  “actos periodísticos” concretos que de la “naturaleza” contingente que se da a quien lo realiza.
  • Siempre será necesario cierto periodismo “profesional” en cuanto a periodismo regular, sistemático, con garantía de continuidad y sometido a ciertos estándares de calidad, con vocación de abarcar temas y ámbitos a los que la motivación amateur seguramente no alcance (alguien tendrá que ir a Irak para contarnos qué pasa allí y eso habrá que financiarlo de algún modo p. ej.)

Entrevista sobre Universidad y Comunicación en Eventoblog

El pasado miércoles el blog de Eventoblog publicaba la entrevista sobre Universidad y Comunicación que nos hicieron a tres bandas a Juan José García-Noblejas, a Antonio Fumero y a mí. Reproduzco mis respuestas a continuación y añado una que no llegó a tiempo:

EBE. 0/8. ¿Las principales aportaciones del blog como herramienta de uso educativo?

Un blog es ante todo un formato de publicación online, con todas las potencialidades de ser hipertextual, interactivo y multimedia, pero con la particularidad de ser muy accesible a públicos no especializados porque es fácil de utilizar y porque se puede hacer de forma gratuita. Esto rompe las barreras técnicas y permite la incorporación a las TIC de profesores con menos competencias digitales.

Si nos remitimos al artículo Blogs para educar. Uso de los blogs en una pedagogía constructivista (2005) veremos que gran parte de las aplicaciones siguen vigentes: Organización del discurso; Fomento del debate; Construcción de identidad como autor; Pacto de Compromiso con la audiencia; Apoyo al E-learning; Documentación; Alfabetización digital, crítica y reflexiva; etc. Cuatro años después de escribir aquel artículo, quizás lo más interesante ha sido observar cómo las comunidades de profesores que han ido integrando el blog y otras herramientas 2.0 en la enseñanza se han ido organizando alrededor de portales como Aulablog, convocando premios para destacar buenas prácticas (ej. Premios Espiral de Edublogs) o montando sus propios Encuentros presenciales para el intercambio de experiencias (ej. Edublogs de Roa, Ayerbe, Santiago y este año Getxo). De las blogosferas que he conocido más de cerca en estos últimos seis años, además de la periodística  y la académica, es en el ámbito de los profesores de enseñanzas básicas donde he visto los proyectos colaborativos más interesantes.

EBE. 1/8. La Universidad en Francia lleva más días de huelga que en mayo del 68 y el eco mediático es mínimo. ¿Es problema de Comunicación, de la prensa, de la sociedad del bienestar?

Tíscar Lara: No conozco bien el caso, pero probablemente sea una multitud de factores. Habría que ver si el tema está presente en la agenda de los medios en Francia y si es una cuestión de desinterés por parte de la prensa española.

EBE. 2/8. ¿Qué papel debe jugar la Universidad en la construcción de tu identidad digital y cómo se puede incentivar desde dentro?

Tíscar Lara: La Universidad como institución cultural en sentido amplio, y cada Universidad en concreto, debe hacer una reflexión sobre cuál quiere que sea su rol en un contexto de conocimiento abierto y de sociedad red. Esa posición que tome con respecto a esta nueva realidad determinará la construcción de su identidad digital. En este ámbito existen tres esferas fundamentales a tener en cuenta, como son la gestión de las personas, la gestión de los contenidos y la gestión de las estructuras organizativas (ya sean espacios, tiempos, currícula, etc.). Lo interesante sería que la propia Universidad fuera consciente de este escenario y tomara partido de forma proactiva en estas cuestiones, sobre qué hacer con la identidad que generan sus propios actores (cómo motivar, dinamizar, acoger e integrar la actividad de sus miembros en la Red), cómo relacionarse con el conocimiento que se produce en su contexto (si apostar por políticas open access, liberación de contenidos, etc.) y qué espacios diseñar para favorecer la experiencia de aprendizaje (adopción de software libre,programas modulares, etc.).

Para incentivarlo desde dentro, es importante que haya un proyecto común y compartido por sus miembros, que sería fruto de ese proceso de reflexión interna previo donde se cuestione el para qué y cómo de su razón de ser en un contexto digital. En este sentido, hay varios espacios a lo largo del año para debatir sobre estas cuestiones. Podemos ir avanzando por ejemplo el curso de verano sobre Universidad 2.0 que está organizando la UIMP en Santander, el Congreso Felafacs de La Habana también dedicado a los Desafíos de la Universidad y por último un Encuentro con ponencias, proyectos y talleres dentro del Espacio-Red de Prácticas y Cultura Digitales de la UNIA para pensar y diseñar colectivamente esa Universidad posible.

EBE. 3/8. Plan Bolonia y herramientas para análisis de la información. La semana pasada me decían para qué van a saber Filosofía si tienen la Wikipedia

Tíscar Lara: Si entendemos “saber Filosofía” con consultar una relación de autores y corrientes filosóficas en Wikipedia, entonces tenemos un problema. Los riesgos del “saber enciclopédico” no aparecen con la Wikipedia. Si miramos los libros de texto con los que hemos aprendido en la escuela, el instituto e incluso la universidad, veremos que gran parte de las unidades teóricas están organizadas de esa forma genérica y fragmentada. No sería justo achacar ahora a Wikipedia gran parte de los males que venimos arrastrando en un modelo educativo tradicional. Sólo cuando hay espacio para la reflexión, la ampliación y el contraste de puntos de vista es cuando podemos ejercitar un pensamiento crítico y superar ese “saber enciclopédico”.

Los profesores tenemos un papel importante que jugar ahí, proponiendo fuentes de conocimiento que sirvan para abrir ese pensamiento y cuestionarlo constantemente. Me viene a la mente un profesor de Literatura que tuve en Bachillerato y que se saltó el libro de texto para experimentar otra metodología con el grupo. En lugar de que el ritmo lo marcara la estructura clásica cronológica, donde la Historia se divide tramposamente en secuencias lineales perfectamente delimitadas, nos propuso trabajar de forma transversal en grandes temas (el amor, la muerte, etc.) y de ahí pensar en los autores y sus contextos en cualquiera de las épocas. El acierto de este profesor fue confiar en que se podía trabajar, pensar y relacionar de otra manera. Esto, que puede parecer de lo más simple, lo recuerdo como una de las asignaturas donde más aprendí, porque fue donde más pensé y discutí con mis compañeros. Si todos sacáramos qué profesores dejaron huella y por qué, probablemente nos saldría un buen mapa de formas, estilos y métodos con los que empezar a diseñar interesantes contextos de aprendizaje.

Pero volviendo al tema de la Wikipedia… Discrepo de los profesores que prohiben utilizarla como fuente de información. Además de ser contraproducente negarla, creo que hay que tomarla como tal, como una fuente de información más, que hay que saber analizar e interpretar en su contexto (conociendo cómo se elabora, cuáles son sus dinámicas internas de verificación, etc.) y siempre combinándola con más recursos de información.

EBE. 4/8. Universidad 2.0 ¿Qué nuevos modelos de evaluación piorizarías?

Tíscar Lara: No se trata tanto de nuevos modelos, porque todo está inventado en los manuales de teoría pedagógica, pero sí de nuevas formas de implementarlos. La tecnología nos puede ayudar para agilizar procesos y prácticas como es la evaluación entre pares, la evaluación entre grupos, la evaluación en red con agentes no habituales (fuera de la relación clásica profesor-alumno), etc.

EBE. 5/8. Alfabetización digital. ¿Qué problemas tiene el profesorado universitario en España respecto a otros países?

Tíscar Lara: En el terreno de la alfabetización digital, el principal problema no es tanto la falta de formación en competencia digital (donde no entra sólo lo instrumental, sino también lo cognitivo y lo emocional) sino en la disposición a integrar ese aprendizaje y abrirse a entornos inciertos donde la forma de aprender de manera secuencial, acumulativa, sistemática, etc. no es el único método y probablemente tampoco el único. La actitud es fundamental para experimentar con un modelo de aprendizaje que va de lo lineal a lo distribuido. En mis cursos a profesores les suelo hablar de la “lógica móvil” como forma de interactuar con los espacios, las plataformas, los dispositivos, etc. Así como no necesitamos un manual de instrucciones y nos enfrentamos al teléfono móvil entrando en su lógica, sabiendo que sirve para distintos usos y que cada botón cambia de función según en qué modo esté, de igual forma debemos intentar manejar las herramientas desde la intuición y siempre desde el uso deseado: “qué quiero hacer con este programa, para qué lo necesito… y dónde busco cómo se hace…”. También hablamos de la “lógica tetris”, de cómo hay que ser capaces de convivir con ciertas lagunas que se nos van generando a lo largo del aprendizaje manteniendo cierta confianza en que más adelante encontraremos otra ficha que nos hará encajar ese hueco y formar así una capa de sedimentación más. Querer partir encajando todas las piezas es humano, tiene que ver con cómo hemos aprendido tradicionalmente, pero no es realista y no se adapta bien al aprendizaje en red y sobre la Red. No hay un corpus estable y delimitado que nos haga aprehender esa vieja promesa de los libros de gasolinera al estilo “Todo lo que necesita saber de X en Y días”. Yo empezaría por desconfiar de esos enunciados totalizadores.

EBE. 6/8. Generalmente, las opciones de privacidad que vienen activadas por defecto en la mayoría de redes sociales priman el compartir a la seguridad

Tíscar Lara: Las opciones por defecto son muy interesantes por cuanto están invitando o condicionando a un determinado uso. En Flickr p. ej. la opción por defecto es el Copyright sobre todas las fotos. Los usuarios menos avanzados entran a modificar esas opciones si están informados sobre el tema y quieren “compartir” sus fotos en algún tipo de licencia Creative Commons, pero la gran mayoría no lo hace porque ni siquiera las conoce.

Me interesa mucho analizar la Red como ecosistema, como un espacio a cuidar y proteger, donde no sólo recoger conocimiento sino también adonde volver para compartir lo producido a partir de ello. En mis clases solemos enfocar el trabajo de producción en un entorno 2.0 bajo la secuencia Reutilizar-Reconstruir-Devolver: primero empezamos por buscar, descubrir y encontrar información, materiales, etc. que sea de nuestro interés (viendo cuestiones como privacidad, propiedad intelectual, etc.); después los remezclamos aportando nuestro propio trabajo; y finalmente los devolvemos a la Red, compartiéndolos en aquellos espacios que tan bien nos sirvieron en un principio para avanzar (tratando temas como la identidad, el concepto de autoría, etc.).

EBE. 7/8. ¿TV pública sin publicidad?

Tíscar Lara: Fantástico, “lo compro” pero ¿cuál es el precio? Deberíamos plantearnos cuál es la alternativa y cómo garantizar una televisión pública de calidad.

EBE. 8/8. ¿Es Belén Esteban una nueva heroína post moderna?

Tíscar Lara: Tan posmoderna como el ruido mediático que se generó a su alrededor cuando saltó de una revista académica a la prensa rosa. Su autora, María Lamuedra, ha sido durante varios años compañera de trabajo e incluso de Despacho en la Universidad Carlos III de Madrid. Conozco el caso de primera mano tanto en su versión académica como luego al ver cómo la televisión lo fagocitaba y lo metía en el circuito de retroalimentación catódica. Este caso nos demuestra cómo funciona la esfera popular y cómo viajan los discursos mediáticos entre contextos no esperados.