Dale una máscara y te dirá la verdad

Recuerdo que en la charla que dio Juan Martín Prada sobre EGLO(b)LOGÍAS en el Medialabmadrid en marzo citó a Nieztsche diciendo algo así como “dale una máscara a una persona y te diré la verdad”. Hablaba del anonimato y los blogs, de subjetividades, de representación, de la identidad refugiada.

Me ha venido a la cabeza al leer esta noticia sobre cómo el New York Times ha desenmascarado al blogger que hacía la parodia de Steve Jobs: “lo ha conseguido comparando escritores con su perfil: novelista y escritor de una revista económica“. Es curioso cómo en la mentira dejamos el rastro de la verdad, ese hilo consciente que espera a ser tensado. Es parte del juego, del placer de jugar. No se vuelve al lugar del delito cuando nunca se fue de allí.

Qué hacer en Londres

london

  • (la foto es de Marxpix, a ver si la nieve nos refresca un poco la vista)

El martes me voy a Londres. Se nos casa un amigo en Norwich, en el castillo del fantasma 😉 y aprovecharemos para pasar unos días también en la capital. ¿Algún plan recomendable fuera de las típicas guías? Estoy segura de muchos conocéis bien la ciudad. ¿Quién no ha pasado unos meses de su vida en Londres? Bueno, yo. Sólo la conozco como turista, poco y mal, de mi época de erasmus en Nottingham hace ya diez años (hace poco volví, pero por trabajo y eso no cuenta).

Sólo tengo un plan fijo en la ciudad, que más que un plan va a ser toda una aventura: intentar cerrar una cuenta bancaria que me dejé abierta por pereza en los años de estudiante. El banco ya ni existe y parece que ha sido absorbido por otro. Tengo la curiosidad de ver si las cuatro libras que quedaron se han reproducido y ahora soy millonaria o han abierto un agujero de números rojos, que será lo más probable. Allá me voy con algunos fósiles: una tarjeta caducada en el 99 y una chequera a medio usar. Ya os contaré.

El Live blogging es un estado

No importa si estás online, transmitiendo en directo un evento presencial o tirado en la arena dándole vueltas a lo que dijeron en aquella conferencia. El live blogging es un estado en cuanto a que se procesa y digiere constantemente lo dicho, lo visto, lo oído. Y el feed, siempre de guardia, vivo.

Además, como dicen en este artículo, la opción del directo no suele ser la mejor: la atención se divide, la oreja está conectada a la mano y apenas hay pensamiento de por medio. No le veo mucho sentido a varios pianos intentando transcribir las conferencias al vuelo. Mejor que lo haga uno solo (una grabación de audio y/o vídeo sería lo ideal) y que el resto ofrezca sus propias interpretaciones, sus enlaces, sus puntos de vista, etc. Antes, después y/o durante ¿no?