Activismo 2.0

Actualización 3-10-06: Fuera romanticismo. Los encapuchados son actores y el vídeo un anuncio publicitario. Hoy se saben más datos sobre el falso robo de la silla del Congreso. No fue una acción ciudadana de “4 gatos” sino de actores al servicio de una campaña de una agencia de publicidad -la misma que colocó el Amo a Laura– y que en este caso trabajó directamente para la Campaña del Milenio de la ONU. Continúa

Los nuevos medios sociales no son exclusiva de las grandes empresas que disfrazan de social lo que son meras estrategias comerciales. El marketing viral, propagar el mensaje como si de un virus se tratara, es también aprovechado por grupos de activistas que necesitan hacer oir su voz, sumar fuerzas y contagiar a más personas en sus campañas sociales.

Así ha ocurrido con el vídeo del falso robo del escaño de ZP. Una forma barata y efectista de utilizar la capacidad de atención de Youtube para colarse en todos los medios de comunicación en cuestión de horas -aunque parece que apoyados por una agencia de publicidad :-(-.

Su disponibilidad en la Red logrará al menos que más gente se familiarice con el arte de la edición audiovisual -al intentar escudriñar en qué plano se advierte el cambio de silla- y que todos sepamos que el 16 de octubre hay una protesta contra la pobreza:

“Lo hemos hecho porque queremos que el Presidente del Estado Español se ponga de pie contra la pobreza y que le sigan el resto de políticos, sin importar bandos ni banderas”

Si tú también tienes una noble causa por la que luchar y necesitas ayuda gráfica para tu campaña, habla con turborey.jpg. Turboray es un grupo de artistas dispuestos a colaborar desinteresadamente en proyectos de protesta sin ánimo de lucro que descubrí a través del wiki de la Fundación Copyleft.

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La lectura crítica en internet

En el encuentro sobre Blogs y Libros del pasado viernes se debatieron numerosos aspectos que se ven afectados por el nuevo entorno tecnosocial (nota de prensa). Uno de ellos y particularmente el que más me preocupa, tiene que ver con las nuevas formas de lecto-escritura y la necesidad de una educación multimedia integral de la persona (también tratado por Manuel Bragado).

Esta reivindicación no es nueva aunque surja cada cierto tiempo con distintos nombres: media literacy, alfabetización digital o multimedia, literacidad crítica, educomunicación, alfabetización o educación en medios, etc. Todos ellos comparten un enfoque que supera lo meramente instrumental (y que yo suelo llamar cacharreo) para hacer énfasis en la actitud crítica y reflexiva para el manejo, comprensión y revisión de los códigos.

La literacidad crítica, alfabetización multimedia o como queramos llamarlo es hoy más necesaria que nunca. Recoge lenguajes existentes (textual, audiovisual, etc.) y crea otros nuevos a través de la interactividad, la hipertextualidad y la multimedialidad. No se trata sólo de aprender a leer, sino de “leer entre líneas” y ser capaces de escribir/producir de forma libre y responsable. En un espacio donde la sobreabundancia de información nos abruma y la atención es escasa, es crucial que los ciudadanos tengan las capacidades suficientes como para navegar en aguas inciertas, leer y escribir críticamente, distinguir información de opinión y propaganda, identificar las manipulaciones y expresarse en libertad.

Alfonso Gutiérrez Martín, en su libro Alfabetización digital. Algo más que ratones y teclas, lo define así:

“No se trata tan sólo de aprender a leer y escribir multimedia, sino de desarrollar las aptitudes necesarias para disfrutar leyendo y escribiendo, para interpretar de manera crítica y productiva el sentido de lo que se lee, y para ejercer plenamente el derecho a recibir, producir y transmitir información multimedia”

Bragado, recogiendo el concepto de literacidad crítica de Daniel Cassany, lo amplía un poco más:

“Ler na Rede semella un proceso doado mais esixe dominar técnicas lectoras, informáticas e documentalistas: acertar coas palabras clave de busca, empregar as utilidades dos buscadores, interpretar os valores das iconas, identificar webs enganosas ou identidades falsas, determinar a autoría dos textos, analizar a fiabilidade, credibilidade e actualidade do contido… Ler neste novo entorno comunicacional, como sinala Cassany, non é só comprender as liñas ou o que hai detrás (como sucede no analóxico), senón tamén navegar, atopar, e avaliar un avultado número de textos (o que require de moito tempo e paciencia) para, finalmente, enfrontarse, se hai sorte, coa información procurada nun sitio electrónico que consideramos crible, fiable e competente. En definitiva, ler neste novo entorno require lectores mellor formados e máis críticos, o que supón un reto complexísimo de alfabetización e formación electrónica para os actuais sistemas educativos”

Se dedica mucho dinero al acceso, a la dotación de hardware y software, a la “alfabetización tecnológica” y muy poco a la formación crítica de las personas para su desarrollo personal y social. ¿Qué significa que haya un ordenador por cada dos niños si no se sabe el para qué, porqué y cómo de los mismos? o citando de nuevo a Bragado:

“De moi pouco servirían os custosos investimentos de conectar todas as escolas e os fogares do país á Rede, se logo os escolares ou os cidadáns non saben atopar os vieiros para orientarse nesa selva tan espesa”.

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