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17::7::2011Alfabetizar en la cultura digital
ALFABETIZAR EN LA CULTURA DIGITALTíscar LaraIntroducción 1. La alfabetización digital. Hacia el enfoque comunicativo 2. Contexto tecnosocial. Tecnologías digitales y prácticas discursivas 3. Los jóvenes en la Red: información, comunicación y produccion multimedia 4. La competencia digital en la escuela. Alfabetizar a los nativos digitales 5. Conclusiones. Aprender haciendo
“El tratamiento de la información y la competencia digital implican ser una persona autónoma, eficaz, responsable, crítica y reflexiva al seleccionar, tratar y utilizar la información y sus fuentes, así como las distintas herramientas tecnológicas; también tener una actitud crítica y reflexiva en la valoración de la información disponible, contrastándola cuando es necesario, y respetar las normas de conducta acordadas socialmente para regular el uso de la información y sus fuentes en los distintos soportes” (Decreto sobre Enseñanzas mínimas, BOE 5 de enero de 2006)
Introducción Las tecnologías de la información y la comunicación se han instalado en nuestros usos cotidianos y afectan a las relaciones de los diversos ámbitos de nuestra vida: en el espacio laboral, en el plano social y personal, en el entretenimiento, y también en la educación. Las TIC son en parte responsables y protagonistas de la transformación de la Sociedad de la Información en que nos hallamos insertos, de tal manera que toda nuestra actividad social y cultural está mediatizada por este tipo de tecnologías. Cada nueva tecnología de la información y la comunicación desarrollada por el hombre acaba por modificar la forma en que estructura y procesa su pensamiento. Los productos que resultan de esas tecnologías reflejan a su vez esas formas de pensar y de mirar al mundo. El libro por ejemplo es el artefacto cultural que mejor representa la forma de pensamiento secuencial en que hemos sido socializados y educados en la sociedad industrial. La Sociedad de la Información, por su parte, está generando también sus propios artefactos tecnológicos para el procesamiento de la memoria y la construcción colectiva de conocimiento. La irrupción de la tecnología digital, asociada a la conexión de dispositivos móviles multimedia y el desarrollo de las redes telemáticas han generado nuevas formas de acceder, construir y comunicar el conocimiento. El lenguaje digital, con sus propiedades de hipertextualidad, interactividad y multimedialidad, combinadas con la conectividad y movildiad, permiten la construcción de narrativas antes inimaginables a través de la fragmentación de los contenidos, la actualización constante de información y la interacción entre múltiples actores del proceso comunicativo. Autores de relevancia dentro del mundo digital como Nicholas Carr1 se han mostrado pesimistas ante las competencias que, a su juicio, se están perdiendo por la utilización de las TIC. En concreto, Carr se refiere a la capacidad de leer con profundidad y concentración textos de una considerable extensión. Su observación coincide con el estudio realizado por la consultora Nielsen en 2008 donde se indica que los usuarios apenas continúan leyendo un texto en pantalla más allá de las primeras 200 palabras2. Efectivamente, ambas interpretaciones confirman que se ha modificado la forma de leer y en consecuencia también de escribir –probablemente más diversificada y superficial- pero eso no quiere decir que se lea o se escriba menos que antes de la irrupción de las TIC. En realidad sucede lo contrario: se lee y se escribe más que nunca, pero en distintos soportes, en distintos contextos y en distintos lenguajes puesto que la lecto-escritura es cada vez más multimedia. Las competencias comunicativas que requieren estos nuevos entornos requieren de la adaptación de competencias tradicionales como es el análisis crítico de la información, pero también su combinación con el ejercicio de nuevas destrezas que se están desarrollando en el uso de las TIC en red, entre ellas por ejemplo el trabajo en equipo y las destrezas de multitarea. Nuestros jóvenes están experimentando de forma natural lo que supone relacionarse en Red a través del uso intensivo de dispositivos digitales y de las aplicaciones web: telefonía móvil, redes sociales, mensajería instantánea, fotologs, vídeos online, etc. Sin embargo, ese aprendizaje informal no es garantía de una alfabetización suficiente para desenvolverse como ciudadanos, consumidores y productores de conocimiento en la Sociedad de la Información. Numerosos estudios demuestran su facilidad para manejar tecnologías y dispositivos, pero al mismo tiempo reflejan cierta dificultad para gestionar información de diversa naturaleza, así como para tener experiencias más satisfactorias en torno a sus prácticas digitales en conceptos como la evaluación de credibilidad, la construcción de identidad y la gestión de privacidad. Ahí es donde, de una manera específica y sistemática, la educación formal puede colaborar introduciendo habilidades de competencia digital que ayuden a los jóvenes a desenvolverse y generar sentido del entorno tecnosocial en el que viven. :: COMENTARIOS :: 20::3::2011Comunicar en red: web 2.0 y fundaciones
COMUNICAR EN RED: Uso de las Web 2.0 como medio de transmisión y generación del conocimientoTíscar Lara, Vicedecana de Cultura Digital de la Escuela de Organización Industrial EOI Las fundaciones, así como las empresas, los investigadores y los periodistas tienen a su disposición una serie de aplicaciones de la web social que facilitan su trabajo de producción de conocimiento, pero también la participación de sus comunidades para colaborar en la elaboración del mismo. Estas aplicaciones tienen la ventaja de ser gratuitas, de mostrarse fáciles de utilizar y de hablar el mismo lenguaje que sus públicos, puesto que son las herramientas que están utilizando la mayor parte de los usuarios de internet. Detrás de las aplicaciones de la web 2.0, también llamada web social, subyace una cultura comunicativa que debe ser compartida e interiorizada por toda organización que quiera sumarse a este nueva forma de compartir conocimiento en Red. Las claves de este nueva ecología comunicativa se basa en los siguientes valores: Conversar. La comunicación deja de ser unidireccional. La comunicación corporativa no se concibe como un flujo lineal de impacto en medios de comunicación como vía preferente para llegar al público objetivo. En un entorno 2.0, la forma más natural de comunicación con el usuario es interactuar con él en los medios sociales en los que convive. Esto implica estar y participar de las redes sociales, construir vínculos de confianza y generar reputación, así como atender a las respuestas, demandas y necesidades de los interlocutores. En otras palabras, este cambio de modelo requiere de una actitud de escucha atenta y de una capacidad de respuesta ágil y directa. Compartir. La cultura digital que se ha generado alrededor de los usos sociales de la Red está formada, entre otros factores, por cierta expectativa de generosidad, de abrir contenidos y de exponer públicamente los procesos de creación interna. Los contenidos se convierten en fuente y materia prima de las conversaciones, así como de reconocimiento de la autoridad y confianza de los organismos que pretenden con ello generar valor para sus comunidades. Estar en las redes significa aportar en las redes, como una forma de trazar lazos de confianza y sentimientos de pertenencia a las comunidades de referencia. Colaboración. Las personas no sólo quieren acceder a la información y conversar alrededor de la misma, sino que también necesitan oportunidades de colaboración para participar de los procesos de producción colectiva. Esto tiene implicaciones tanto en lo que concierne a la apertura de los contenidos como en los canales de acceso a los mismos.
QUÉ PUEDE HACER LA DIRECCIÓN DE UNA FUNDACIÓN
POR DÓNDE EMPEZAR. Una breve hoja de ruta
A MODO DE CONCLUSIÓN: Cómo crear perfiles digitales y convivir en nuevas comunidades Cada vez que queramos entrar en una nueva red social, es fundamental dedicar tiempo a conocer previamente sus formas de relación y comunicación para observar patrones y adecuarnos a las prácticas habituales. 1º. Amuebla tu casa El nombre de usuario que se escoge en las redes sociales se convierte en cierto modo en una coordenada digital de referencia y parte de la dirección web de nuestro perfil en sus páginas, por lo que conviene que sea corto, consistente en lo posible (igual para todas las redes) y de fácil identificación. Hay que advertir que es probable que el nombre de usuario que se quiera seleccionar ya esté tomado por otra persona o colectivo, lo cual demuestra la importancia de fijar los perfiles digitales de la organización lo antes posible. Antes de comenzar a crear contactos es necesario actualizar el perfil con elementos descriptivos que ayuden a su reconocimiento: imagen identificativa, título de descripción, ámbito de actuación, bio informativa, enlaces significativos, etc. Además de estos componentes del perfil, también es recomendable colgar contenidos de calidad antes de comenzar la expansión hacia otros contactos. De esta forma cuando vengan a observar nuestras páginas, tendrán más elementos de referencia para agregarnos. 2º. Visita a tus vecinos, crea red y conversa Una vez configurados los perfiles, conviene localizar aquellos usuarios de interés en la red en cuestión para comenzar a tejer lazos e iniciar los contactos. De esta forma, comenzaremos a presentarnos en los nuevos barrios digitales que configuran las redes sociales. Así podremos avanzar construyendo relaciones de confianza con habitantes de la web social que participen de nuestras conversaciones, colaboren en nuestras iniciativas y nos ayuden a mejorar con sus aportaciones.
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