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Marco Común de Competencia Digital Docente

Dentro del Plan de Cultura Digital en la Escuela, el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado ha elaborado un borrador de Marco Común de Competencia Digital Docente donde se proponen descriptores y niveles de consecución de una formación digital básica por parte de los profesores.

Este borrador toma como punto de partida un trabajo previo del Proyecto DIGCOMP del IPTS Instituto de Estudios de Prospectiva de Tecnologías de la Comisión Europea donde se organiza y desarrolla la Competencia Digital en 5 áreas principales:

1. Información. Identificar, localizar, recuperar, almacenar, organizar y analizar la información digital, evaluando su finalidad y relevancia.

2. Comunicación. Comunicar en entornos digitales, compartir recursos a través de herramientas en línea, conectar y colaborar con otros a través de herramientas digitales, interactuar y participar en comunidades y redes; conciencia intercultural.

3. Creación de contenido. Crear y editar contenidos nuevos (textos, imágenes, vídeos), integrar y reelaborar y conocimientos y contenidos previos, realizar producciones artísticas, contenidos multimedia y programación informática, saber aplicar los derechos de propiedad intelectual y las licencias de uso.

4. Seguridad. Protección personal, protección de datos, protección de identidad digital, uso de seguridad, uso seguro y sostenible.

5. Resolución de problemas. Identificar necesidades y recursos digitales, tomar decisiones a la hora de elegir la herramienta digital apropiada, acorde a la necesidad a resolver problemas conceptuales a través de medios digitales, resolver problemas técnicos, uso creativo de la tecnología, actualizar la competencia propia y la de otros.

El borrador del Marco fue presentado en una jornada de trabajo en la que participé junto a otros expertos y en la que tuvimos la oportunidad de proponer ideas que puedan contribuir a su posterior desarrollo. El texto está publicado y abierto a sugerencias de mejora en el blog de Educalab.

Recorrer la complejidad como un paisaje

Si mañana hubiera un apagón digital, si se desconectaran los servidores web, si perdiéramos nuestras cuentas sociales, yo tengo muy claro cuál sería la coordenada digital, mi verdadero hogar en la Red, que me dolería especialmente perder: este blog. La primera red social virtual que conozco.

Tejido digital
Fuente: @bekathwia en Flickr

De esto hablamos ayer en una nueva sesión de la Escuela de Educación Disruptiva dedicada a las Redes Sociales, un marco en el que recorrí los últimos diez años desde que empecé con el blog y cómo he ido utilizando los blogs, los wikis, los marcadores sociales, los vídeos y todas las tecnologías a mi alcance para Aprender, Investigar, Enseñar y Comunicar en el campo profesional, pero también en el personal.

Una década en la que hemos asistido a los avances para el campo de la educación que han supuesto las tecnologías de lecto-escritura colaborativa,  el conocimiento en abierto y el mobile learning, los movimientos inspiradores como fue el edupunk, las comunidades de profesores inprendedores que simboliza Aulablog, las prácticas de amateurs que desafían a la autoridad académica al estilo del MasterDIWO o los formatos que multiplican aquello que llamábamos conectivismo y que ahora se manifiesta en MOOCs.

Todo esto envuelto en un taller cooperativo de César Poyatos y precedido por una historia envolvente de Antonio Rodríguez de las Heras que nos situó en la inmensidad de las redes sociales entendidas como plazas donde se recupera la oralidad, donde los corrillos hacen posible el poder de lo pequeño y donde el efecto especular acerca la comunicación digital creando nuevas dimensiones entre el aquí-allí con el “ahí” y entre el ahora-después con el “presente dilatado”.

“La complejidad en la que vivimos es inabarcable, querer fragmentarla y trocearla para asirla es imposible. La única forma de abordarla es recorrerla como se recorre un paisaje”

Inspirado por el concepto de rizoma, Antonio aludió a la idea de la cultura escrita hegemónica basada en el “fragmento”, que fractura y solo sirve para la recomposición, frente a la maleabilidad de la “pieza” como propiedad del conocimiento en la cultura digital que permite la recombinación múltiple.

Como dijo Antonio en el cierre de su intervención, “el problema de la educación es que no funciona con piezas, sino con fragmentos (como es el modelo transmisivo de los apuntes p. ej.) que recomponen pero no recombinan”.

Desafíos de la cultura participativa

“Los desafíos de la cultura participativa: una educación para el siglo XXI” es el título de la conferencia que di en Galicia en septiembre por invitación del INTEF, Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación de Profesorado del MECD, para clausurar dos cursos de profesores que organizaba con la UIMP en Coruña: Educación conectada y Alfabetizaciones Múltiples.

Cursos de verano MECD-UIMP 2013

Durante mi intervención hice un repaso sobre las macrotendencias de la cultura digital hoy (remix, diy, red viral) y su conexión con los usos frecuentes de la red por parte de menores y adultos (buscar información, comunicarse entre sí y producir/compartir materiales), para pasar a discutir la dicotomía nativos/inmigrantes digitales y la necesidad de poner el foco formativo sobre tres aspectos clave: forjar criterio (entrenar el pensamiento crítico), cuidar la privacidad (sensibilizar sobre la identidad) y respetar los contenidos de terceros (utilizando licencias libres y compartiendo prácticas). La sesión se grabó en vídeo pero aún no está online, pero sí el documento de presentación:

 

Si algo han generado estos cursos es una gran actividad documental de sus participantes, poblando la red mucho antes de la fase presencial. Alfabetizaciones múltiples: un nuevo ecosistema de aprendizaje desarrolló un blog específico para su seguimiento, incluyendo un atractivo Symbaloo de Laura Borrás, mientras que Educación conectada: la escuela en tiempos de redes arrancó con un gran movimiento en Twitter (lista y #REDucación), un texto colectivo de partida, un grupo de enlaces en Diigo que sigue creciendo y un manifiesto colaborativo de razones, un recopilatorio de materiales utilizados, cerrando con un epílogo visual de lo más inspirador:

Competencias para la innovación #univest13

Parece existir cierto consenso sobre el cambio de perspectiva entre el modelo industrial y el modelo digital de la Educación y en las diferencias sustanciales entre el Qué, Quién, Cómo y Dónde del Enseñar frente al Aprender. Sobre esto y otros temas hablamos en Competencias para innovación: exploraciones sobre el aprendizaje más allá del currículum dentro de la sesión plenaria del IV Congreso Univest que este año se dedicó al aprendizaje colaborativo en la Universidad de Girona. El formato fue un tanto distinto a los habituales. Partió de un texto que planteó Cristóbal Cobo para iniciar el debate y se complementó con las visiones que compartí junto a Fernando Galán, de la European Students Network. El vídeo íntegro de la sesión se puede consultar en la web de Univest (con la intervención de Cristóbal Cobo, por un lado, y la nuestra, por otro).

A continuación, incluyo el documento que utilicé como apoyo a mi exposición:

De igual forma, me permito insertar aquí un documento de Cristóbal Cobo que ayudará a seguir su intervención. Contiene vídeos y datos que resultan interesantes para el debate (ver vídeo).

Alfabetizar en la cultura digital

Este artículo es el preprint original que escribí en 2008 y fue publicado en 2009 en el libro colectivo La competencia digital en el área de Lengua, Editorial Octaedro, Madrid 2009 donde también participaron otros autores como Felipe Zayas, Néstor Alonso Arrukero y Eduardo Larequi.

A continuación se ofrece el texto completo del artículo en formato HTML (también disponible en PDF y en Slideshare).

 

ALFABETIZAR EN LA CULTURA DIGITAL

Tíscar Lara

Introducción

1. La alfabetización digital. Hacia el enfoque comunicativo

2. Contexto tecnosocial. Tecnologías digitales y prácticas discursivas

3. Los jóvenes en la Red: información, comunicación y produccion multimedia

4. La competencia digital en la escuela. Alfabetizar a los nativos digitales

5. Conclusiones. Aprender haciendo

 

El tratamiento de la información y la competencia digital implican ser una persona autónoma, eficaz, responsable, crítica y reflexiva al seleccionar, tratar y utilizar la información y sus fuentes, así como las distintas herramientas tecnológicas; también tener una actitud crítica y reflexiva en la valoración de la información disponible, contrastándola cuando es necesario, y respetar las normas de conducta acordadas socialmente para regular el uso de la información y sus fuentes en los distintos soportes” (Decreto sobre Enseñanzas mínimas, BOE 5 de enero de 2006)

 

Introducción

Las tecnologías de la información y la comunicación se han instalado en nuestros usos cotidianos y afectan a las relaciones de los diversos ámbitos de nuestra vida: en el espacio laboral, en el plano social y personal, en el entretenimiento, y también en la educación. Las TIC son en parte responsables y protagonistas de la transformación de la Sociedad de la Información en que nos hallamos insertos, de tal manera que toda nuestra actividad social y cultural está mediatizada por este tipo de tecnologías.

Cada nueva tecnología de la información y la comunicación desarrollada por el hombre acaba por modificar la forma en que estructura y procesa su pensamiento. Los productos que resultan de esas tecnologías reflejan a su vez esas formas de pensar y de mirar al mundo. El libro por ejemplo es el artefacto cultural que mejor representa la forma de pensamiento secuencial en que hemos sido socializados y educados en la sociedad industrial. La Sociedad de la Información, por su parte, está generando también sus propios artefactos tecnológicos para el procesamiento de la memoria y la construcción colectiva de conocimiento.

La irrupción de la tecnología digital, asociada a la conexión de dispositivos móviles multimedia y el desarrollo de las redes telemáticas han generado nuevas formas de acceder, construir y comunicar el conocimiento. El lenguaje digital, con sus propiedades de hipertextualidad, interactividad y multimedialidad, combinadas con la conectividad y movildiad, permiten la construcción de narrativas antes inimaginables a través de la fragmentación de los contenidos, la actualización constante de información y la interacción entre múltiples actores del proceso comunicativo.

Autores de relevancia dentro del mundo digital como Nicholas Carr1 se han mostrado pesimistas ante las competencias que, a su juicio, se están perdiendo por la utilización de las TIC. En concreto, Carr se refiere a la capacidad de leer con profundidad y concentración textos de una considerable extensión. Su observación coincide con el estudio realizado por la consultora Nielsen en 2008 donde se indica que los usuarios apenas continúan leyendo un texto en pantalla más allá de las primeras 200 palabras2. Efectivamente, ambas interpretaciones confirman que se ha modificado la forma de leer y en consecuencia también de escribir –probablemente más diversificada y superficial- pero eso no quiere decir que se lea o se escriba menos que antes de la irrupción de las TIC.

En realidad sucede lo contrario: se lee y se escribe más que nunca, pero en distintos soportes, en distintos contextos y en distintos lenguajes puesto que la lecto-escritura es cada vez más multimedia. Las competencias comunicativas que requieren estos nuevos entornos requieren de la adaptación de competencias tradicionales como es el análisis crítico de la información, pero también su combinación con el ejercicio de nuevas destrezas que se están desarrollando en el uso de las TIC en red, entre ellas por ejemplo el trabajo en equipo y las destrezas de multitarea.

Nuestros jóvenes están experimentando de forma natural lo que supone relacionarse en Red a través del uso intensivo de dispositivos digitales y de las aplicaciones web: telefonía móvil, redes sociales, mensajería instantánea, fotologs, vídeos online, etc. Sin embargo, ese aprendizaje informal no es garantía de una alfabetización suficiente para desenvolverse como ciudadanos, consumidores y productores de conocimiento en la Sociedad de la Información. Numerosos estudios demuestran su facilidad para manejar tecnologías y dispositivos, pero al mismo tiempo reflejan cierta dificultad para gestionar información de diversa naturaleza, así como para tener experiencias más satisfactorias en torno a sus prácticas digitales en conceptos como la evaluación de credibilidad, la construcción de identidad y la gestión de privacidad. Ahí es donde, de una manera específica y sistemática, la educación formal puede colaborar introduciendo habilidades de competencia digital que ayuden a los jóvenes a desenvolverse y generar sentido del entorno tecnosocial en el que viven.

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