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Jornadas Be Mum and Dad

Un grupo de madres emprendedoras y con ganas de aprender más sobre las oportunidades de la red se reúnen para intercambiar experiencias en las Jornadas Be Mum & Dad desde hace dos años en EOI. Con motivo del siguiente encuentro el 25 de febrero, hace unos días Lidia Nieto, anteriormente directora de la revista Bravo, me hizo una entrevista que han publicado en su blog y de la que extraigo un destacado por si queréis leerla completa:

“Si has escogido lo que te motiva, lo que se te da bien, lo que te gusta y lo haces con mucho mimo, cuidando una estrategia y sabiendo usar las redes sociales para acercarte a la gente que quieres, entonces tendrás tu recompensa”

Marca personal, cuando el producto eres tú

Ahora se habla de influencers como nueva palabra de moda. Cuando yo estudiaba Periodismo y no existía internet, les llamábamos líderes de opinión, aquellas personas capaces de vehicular un mensaje y tener un mayor alcance por su posición relevante frente a otras personas. Estos nuevos líderes lo saben y se afanan por alicatar “su marca personal”. Sea como fuere, con un nombre u otro, parece claro que las redes sociales son el nuevo entorno de la opinión pública y por ello su importancia para la política o el consumo son cruciales. Son muchas las señales que apuntan en esa dirección. No es casual que los medios de comunicación (tanto norteamericanos como españoles) hayan perdido más de un tercio de ingresos en la crisis mientras que otros medios no “tradicionalmente informativos” como es Facebook hayan captado gran parte de la inversión publicitaria online, superando éste incluso a Google en 2013.

Y si parece claro que las redes sociales son los nuevos zocos de la atención global, ¿dónde quedan los blogs? ¿están muertos como parece querer responder Google?

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Ciertamente pasó su momento de fascinación, pero eso no significa que no tengan un lugar en todo este ecosistema mediático de twitters, youtubers e instagramers.

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Habrán pasado muchos años desde entonces, pero no se me ocurre mejor medio para la creación de una marca personal que un blog como elemento vertebrador, hogar y coordenada de la identidad digital distribuida por tantos escaparates del yo. Un lugar donde crear contenido reposado para ser vendido (elegantemente decimos “compartido”) en otros mercados digitales.

Lo que sí ha ocurrido es que se han hecho mayores de edad y, con ello, dejado la inocencia atrás. Esto se hace bastante evidente en los resultados de mi investigación sobre blogs de periodistas, a quienes he estado analizando desde hace diez años. La tendencia natural ha sido mantener el blog y darle un carácter más “profesional”, con menos posts personales como en sus comienzos y más uso de archivo o CV dando cuenta de trabajos profesionales. A esto se añade el hecho de que muchos de ellos hayan comprado dominios con su nombre/marca para redirigir ahí su blog o que incorporen una foto de presentación en su bio. Por el contrario, esa naturalidad originaria, ese carácter espontáneo de los blogs, se ha visto trasladada al nuevo miembro del ecosistema, Twitter, donde los mensajes son más instantáneos, y donde se cumple la función dialógica que tuvieron los blogs en sus inicios.

No hay más que ver cómo los comentarios han abandonado los blogs, a pesar de que se llegaron a definir en su día como “conversación” (hubo hasta libros y congresos con ese título). Lo que el tiempo se llevó no fueron solo los comentarios, ni la frecuencia de posteo, también la sacrosanta independencia que se invocaba hace diez años (el 20% de los blogs que analicé están hoy integrados en medios de comunicación), así como la presencia de un blogroll como elemento indispensable (todos han tendido a eliminarlo), o el mandamiento de la transparencia (hoy nadie ofrece estadísticas públicas de visitas, por ejemplo).

En definitiva, un periodo de madurez natural, en el que el blog del periodista ha migrado parte de sus funciones a nuevos espacios mientras mantiene como imprescindible su valor en este proceso de creación de identidad digital profesional y marca personal.

De todo esto hablé en febrero en el Social Weekend de Santander con la ponencia “Marca personal, cuando el producto eres tú” como refleja El Diario Montañés, organizador del encuentro, en esta reseña al día siguiente:
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Identidad digital en RNE

Identidad digital Autor de la imagen: César Poyatos (Flickr CC)

La reputación es una suma de percepciones, es la imagen que los demás conforman de nosotros mismos. Y hay mucho que podemos hacer por ella en el proceso de construcción de nuestra identidad digital. Por estropearla o por mejorarla. ¿Quién no ha buscado el nombre de alguien en Google? ¿Ha probado a buscar el suyo propio? Podría llevarse sorpresas en los resultados.

Sin duda, es importante ser conscientes de ello y aplicar siempre el sentido común, pero a menudo se nos olvida ante la seducción que la velocidad de la tecnología nos propone. De esto, del papel de las redes sociales, del lugar central que sigue ocupando el blog, de la narrativa online como portafolio profesional y de otros temas hablamos en la radio poco antes de Navidad en el programa de Las mañanas en RNE (a partir del minuto 43:36).

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Los blogs y su evolución hoy: reconstrucción del cuerpo digital

En agosto participé, junto a Juan Diego Polo, en un HangoutON vespertino sobre la Evolución de los blogs que organizaron Antonio Postigo y Yolanda Corral. Fue una estupenda oportunidad para reflexionar sobre un medio, un formato, un canal… o simplemente una expresión humana que nos sigue apasionando: el blog.

He rescatado el vídeo de la conversación y algunas notas de apoyo para el debate:

 

LOS BLOGS Y LA WEB 2.0

Si los blogs han muerto o no se aleja del debate. Siguen siendo influyentes y necesarios, para quien los escribe y para quien los lee. No se entiende la evolución de internet de los últimos años, la llamada web 2.0 sin el papel jugado por los blogs (en su manera de separar forma de contenido p. ej.) y cuya herencia podemos ver en redes como Twitter, que se parece más a un blog que a Facebook, o en el propio Facebook en cuanto a anillo de contactos (recordando al mítico blogroll).

Los blogs han sido en gran medida el motor de la llamada tecnología de lecto-escritura. Un medio personal, sencillo y gratuito, de tener voz propia y una identidad digital consistente. Tecnologías de la socialización y la información actualizada que se desarrollaron al calor de los blogs (tales como Trackback, Permalink, Blogroll, Comentarios, etc.), nos sirvieron de aprendizaje de prácticas digitales que hemos incorporado de manera natural con las redes sociales.

 

LOS BLOGS COMO ESPACIO PERSONAL, LIBRE e INDEPENDIENTE

Aunque podamos ver como precedentes a los foros, vemos importantes diferencias al ser los blogs medios personales con identidad propia. De hecho, una clave fundamental es que son medios federados, cada uno tiene su blog en cualquier plataforma y todas se entienden entre sí (RSS).

De alguna forma, podemos interpretar en la explosión de redes sociales como Facebook, Twitter, etc. un cierto retroceso en lo relativo a la autonomía e independencia, pues hemos vuelto a crear los contenidos en “dominios” ajenos. Como escuché en un evento hace tiempo, ellos ponen el tapete y nosotros las cartas. En cualquier momento tiran del tapete y se acaba la partida.

Por otro lado, también podemos visualizar el desarrollo y uso de Apps como una vuelta a años de transición entre siglo XX y XXI: a aquel CD de contenido empaquetado. O como leí en un artículo que ahora no localizo en mi delicious, de la web abierta a la web domesticada, de la web ciudad a la web de urbanizaciones.

 

LOS BLOGS HOY

No cabe duda de que gran parte de las funciones que se desarrollaban en los blogs hace unos años han migrado ahora a otros medios, como aquel post rápido para destacar un enlace interesante y que ahora se materializa en un ágil tuit, como los comentarios al post que se han transformado en fugaces “retuits” o “megustas” o como el anillo del blogroll convertido en una lista de Twitter o grupo en Facebook.

Sin embargo, el blog sigue ocupando su espacio en el ecosistema de comunicación digital como coordenada virtual (y me atrevería a decir… más que nunca), como lugar de referencia propio y personal, que da cuerpo y coherencia a las identidades distribuidas por las distintas redes y plataformas de contenidos. Es el lugar que sirve para verificar, para tomar el pulso, para ver cómo respira, para tener histórico sobre la voz real de la persona que esconde o muestra, de ver a su comunidad, sus parroquianos, etc. Es el esqueleto que sostiene los sentimientos, palabras y pieles digitales diseminadas en la Red. Es la reconstrucción del cuerpo digital, el hogar y refugio de nuestra identidad.