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4::4::2012La soledad digital en tiempos de twitter¿Qué pasaría si un día dejáramos de escribir en Twitter? ¿Cuánto tardarían nuestros seguidores en darse cuenta? Difícil de cuantificar en un espacio tan barroco, deudor del horror vacui, donde no hay silencios y donde todo es un flujo constante. Como experimento, el otro día tuve el impulso de preguntarme/lo en Twitter y unas cuantas personas respondieron al llamado. La mayor parte fueron de afecto y compañía, para que no me sintiera sola u olvidada, que no sé qué es peor. Pero hubo quien me ofrecía escoger entre la verdad o la mentira piadosa Me recordó a aquel post cinco años antes sobre la soledad del blog sin comentarios. Hoy ya no sufro por su ausencia aquí. He asumido que el salón ya no está en el blog, sino que la conversación se derrama por otros recovecos digitales, en twitter, en facebook, en google+… (digo que no sufro, pero reconozco que los añoro y por eso he instalado el plugin de Twitter Mentions as Comments para intentar coserlos con hilo de pescar).
El otro día una de las divas de la pantalla, y no hablamos precisamente de Lady Gaga sino de Sherry Turkle, abocaba por la desconexión tecnológica como forma de reconexión social. En el mismo periódico otro reportaje nos hablaba de “los insumisos de las redes sociales”, personas que de forma voluntaria deciden “no existir” en esos espacios para así controlar su identidad digital. Por su parte, David Silver lleva varios cursos practicando con sus alumnos el “Logg off before you log on”, experiencias colectivas en contacto con la naturaleza que se experimentan unplugged para ser después documentadas online.
Son viejas preguntas que van ocupando nuevos entornos tecnológicos. Si bien todos los excesos son problemáticos, sigo considerando que la capacidad de interacción social que Internet nos ofrece es una enorme oportunidad para desarrollarnos como personas. También que la sociabilidad analógica intensifica la digital y viceversa. Que cuanto más afecto generamos en lo virtual más necesidad tenemos de complementarlo en lo físico. Que conexión y desconexión no son términos opuestos, sino opciones a tomar según el momento. Que se puede tener más confianza con quien no has visto nunca que con tu vecino de planta. Que uno puede tener mil identidades digitales y el otro estar cómodo en el correo electrónico. Que se puede cruzar un saludo en un chat y seguir doce años después despertando a su lado. Porque lo más interesante de todo esto es que al otro lado de la pantalla, o en la pantalla misma, están las personas. Y esas personas somos nosotros. :: COMENTARIOS :: 3::4::2012Somos lo que miramos porque ver es leer
Por causalidad (ver más abajo) llegó a mis manos El lectoespectador, el último libro de Vicente Luis Mora, donde habla de nosotros, los lectores del espectáculo de la contemporaneidad digital. Y trae buenas noticias. Para quienes anticipan la muerte de la novela, y más aún de la literatura en plena crisis de la representación y sospecha de lo digital, VLM reivindica con convicción la literatura como arte total, como la forma más sencilla, barata y directa que existe de hacer arte comunicable. Para ello se apoya en una serie de conceptos clave que ya trató en obras previas y que en este libro desarrolla con más intensidad para definir las nuevas formas de escritura y lectura mediatizadas por la cultura audiovisual: internextos, pangea, pantpágina, etc. “Somos lo que miramos, y miramos pantallas [...] la página del libro se ha convertido en una pantalla”La vida en tiempo real, la noción de flujo y de liquidez son inspiraciones constantes en su construcción teórica, pero es sin duda la reflexión sobre el espacio la que predomina sobre el resto de categorías: el de la página y el expandido; el virtual como ángulo de producción de imágenes y el del pixel como unidad de sentido. En cierta manera, es un canto a la vista, al ver como forma de lectura, a la percepción total como manera de decodificar construcciones complejas. Según el autor, la lectura es cada vez más un proceso de absorción estética, donde contenido, forma y continente están tan imbricados que es difícil desligar uno de otro. No en vano, la dificultad de mantener las obras (pues el acto de producción escrita es un ejercicio estético de montaje y diseño en sí mismo) vivas en su formato y soporte original es uno de los problemas asociados a la fluidez de lo digital. El lectoespectador aborda tantos temas interesantes de nuestra época, la pangeica como él denomina, que ahora que repaso las notas para escribir este texto me vuelvo a sorprender de que sea capaz de hilarlos con un discurso coherente y sostenido a lo largo de sus páginas. Es un libro sobre internet, los blogs, la identidad, el anonimato, la desaparición del tiempo virtual, la excitación de la pantalla, la intrahistoria de las redes como periódico de lo social, la parodia de las señoras en facebook, la crítica en la nube, la intervención editora, la autoedición, lo inmaterial y la obsolescencia programada, el abandono de la visibilidad y el negocio con lo invisible, la importancia de la experiencia de estar ahí. ![]() De citas oportunas y exquisitas, en sus páginas se pasean en el momento y lugar adecuado personas como David Weinberger, Antonio Rodríguez de las Heras, José Luis Molinuevo, José Luis Brea, Fernando Sáez Vacas, Marc Augé, Joan Fontcuberta, Derrick Kerckhove, MacLuhan, Manovich, Alessandro Baricco, Guy Debord, Henry Jenkins, Walter Benjamin, Gore Vidal, José Antonio Millán, Laura Borrás, Inma Turbau, Francis Pisani, Doménico Chiape, Juan Manuel Prada, Borges, Foucault y Saramago, Arheim, Javier Bustamante y muchos otros. Para mí, y me adueño también como él de la primera persona del singular, El lectoespectador es un lugar común, de reconocimiento común, de generación común, de cultura audiovisual común, de lecturas y afectos comunes, un libro que habla de nosotros, de nuestra forma de leer y de escribir. Y cuanto más avanza el libro, más me gusta, por cuanto se hace más libre y más directo. La estructura juega con distintas formas y en cada capítulo toma un estilo propio con una escritura más frenética, más personal, desde el yo, despojado del vestido de las citas, desde la pura creencia y experiencia, más desnudo y también más auténtico.
Entre otras cosas, este libro es un buen faro sobre propuestas literarias de esta realidad pangeica a la que nos invita. Gracias a VLM, sabremos que nos perdemos algo importante si no leemos House of Leaves (Mark Danielewski, 2000): ”Dos de las claves de nuestro tiempo: el ver más y el no ver en absoluto; la capacidad tecnológica para observar con todo detalle -micro y macroscópcamente- lo que nos rodea, y la imposibilidad de ver aquello que nos es hurtado, bien por el simulacro, bien por otra tecnología” (85). Como también sentiremos que merece la pena leer jPod (Douglas Coupland, 2006) porque, como lectoespectadores, tendremos algo interesante esperando a ser decodificado, escaneado o contemplado. Como él nos avanza, estas novelas son “más digitales” que otras mucho más recientes que se puedan presentar como hipertextuales, interactivas o multimedia. Lo son en papel y lo son en su narrativa, en contenido y técnica, en fluencia e influencia. Lo son porque el lector debe tomar decisiones sobre cómo “leerla”. ………………………………………….. ………………………………………….. Escribir de un escritor al que se respeta es complicado. Más aún si está a un clic de DM. Qué decir y cómo de su obra es un reto, pero también un problema. Él sabe cómo hacerlo, hay técnica, inteligencia y experiencia que ayudan a ordenar las ideas y abrir líneas de pensamiento sobre “lo otro” de “los otros”. Pero él es crítico y yo no. Yo soy solo (o sólo, como él se aferra a escribir y yo solo débilmente a obedecer) una lectoespectadora. Por dónde empezar. Tapándome los ojos. Cerrando las puertas de mi estudio, como escuché aquí a Vila-Matas, esto es, no queriendo mirar hacia lo que otros ya estaban reseñando. No queriendo dejarme influir demasiado, para no copiar, para no copiarme, para no sentir la frustración de no tener ya nada que decir. Cierto que Vila-Matas lo dice en otro sentido totalmente opuesto, pero para mí es imprescindible buscar esa mismidad a priori. Me pasa lo mismo con las películas, que no me gusta leer demasiadas críticas antes de decidir ir a verla y detesto las sinopsis que ofrecen junto a la entrada de los cines. Como también corro a parar el player cuando el capítulo de la serie que estoy viendo termina y arranca el avance del siguiente. No quiero saber, no quiero demasiados adelantos. Por eso intento aislarme en lo posible cuando llega el momento de escribir, porque más que una búsqueda de originalidad, es un temor al mimetismo… Me siento extraña escribiendo estas líneas, intentando dar sentido a lo sentido mientras leía el libro. El diálogo parece haberse resuelto a lo largo de las páginas, en anotaciones a lápiz, en interrogantes, en respuestas, en conexiones fortuitas… No sé leer si no es escribiendo. Lápiz en mano dejo huellas en forma de anotaciones. Tengo el defecto de devorar las lecturas como un diálogo con el autor que se autoconsume en sí mismo. Por eso, comentar la conversación me da en cierta medida pereza. Se me hace un poco artificial situarme en este tono seguro y distante de la tercera persona hablando de “el autor” dijo o quiso decir, cuando además sé que será uno de sus lectores. Qué extraño es todo. Es este un post en varios tiempos, que empezó en mi imaginación hace muchos meses, casi dos años. Un afecto común nos unió en su blogroll, nos mirábamos de reojo como si fuéramos los Brady hasta que un día un fake o ese falso doble digital se cruzó en nuestro camino. Comencé a seguir al equivocado y el real me advirtió del enredo. De ahí, a enviarme un artículo. Por correo postal, desde un Alburquerque al que puse imágenes este invierno con Breaking Bad. Finalmente lo leí en un tren camino de Santander en el verano de 2010. Lo anoté y le puse enlaces imaginarios antes de dejarlo dormir. El barbecho se prolongó, pasaron más meses y volví a releerlo en otro viaje. Después, más sueño. Fue entonces cuando el autor fue mucho más rápido y se adelantó con un nuevo libro que recoge y amplía muchas de las ideas que en aquel primer artículo apuntaba. Confieso que me gustó el artículo en sí mismo, su contenido, pero mucho más el gesto y el soporte. Entre dos lectoespectadores habitantes de lo digital como somos, tomarse la molestia de fotocopiar un documento y enviarlo por correo postal cruzando el Atlántico no deja de parecerme una tierna excentricidad propia de otra época. Claro que, leer el artículo en un viaje en tren de más de cuatro horas también lo es. Después llegó el libro y entonces se repitió el ritual de tiempo y espacio. El envío postal, el viaje perfecto y la lectura dilatada. No podría ser de otra manera. No habría otra lectura posible. Supongo que el autor esperaba una reseña. Y en su defecto se ha encontrado con una experiencia lectoespectadora. No sé escribir si no es leyendo. :: COMENTARIOS :: 25::1::2012Manifiesto @EOI: 10 ideas para una educación abierta
¿Cuál es la imagen hoy? ¿A qué se parece un aula? ¿Y una fábrica? Si antes los condicionantes de tiempo y espacio empujaban hacia fórmulas estandarizadas, ¿por qué mantenerlas hoy cuando Internet nos ofrece nuevas dimensiones de interacción y acceso al conocimiento? Cuando nos permite aprender en cualquier momento y en cualquier lugar, reconociendo como nuestros maestros no solo a quienes saben, sino a quienes comparten su hacer y pensar, seleccionando compañeros de grupo, filtrando libros y fuentes de conocimiento, poblando la diversidad de canales de comunicación, etc… En la Escuela de Organización Industrial llevamos tres años años explorando todas estas nuevas vías de enriquecimiento del proceso formativo, experimentando, reflexionando, probando, fallando y a veces acertando, pero siempre encaminados hacia lo que entendemos por una escuela abierta, digital y colaborativa. Tres años después de marcarnos un horizonte de transformación reflejado en un plan estratégico, recopilamos toda la serie de proyectos que la Escuela ha desarrollado en este tiempo y que se resumen en este Manifiesto EOI (PDF) estructurado en diez puntos. View more presentations from EOI Escuela de Organización Industrial
Una versión de este Manifiesto se ha publicado en el Número extraordinario sobre Aprendizaje, Innovación y Competitividad de la Revista Arbor CSIC [Diciembre 2011. Volumen 187]. La revista será presentada el próximo 1 de febrero en el marco del Seminario CINAIC sobre las actuales tendencias en innovación aplicadas a la formación en las organizaciones. :: COMENTARIOS :: 6::12::2011Volver cuando nunca te has ido
Crucé el charco, volví a Harvard, me emocioné en el Berkman Center con su Open Access week, me adentré en el MIT y me enredé entre micronarrativas móviles con profesores del Instituto Cervantes haciendo triplete en la Universidad de Boston, de Brown y de Nueva York.
Estuve en Expocampus donde compartí cartel con Javier Celaya entre otros ponentes.
Pasé por el Encuentro Internacional Educared donde además de darnos cuenta de que es más lo que se puede aprender que lo que se puede enseñar, hablamos sobre cultura digital con tres personas con mucho que decir en el tema: Juan Freire, Mario Tascón y Dolors Reig.
Me inscribí en el grupo de trabajo de Periodismo de Datos que se organiza en Medialab.
Colaboré en un informe sobre Mobile Learning que pronto publicará Scopeo.
Moderé una mesa sobre educación en InterQué, un evento especial en un día especial: 11-11-2011.
Intervine en el programa Vida Verde de RNE para comentar cómo integramos el Bookcrossing en EOI.
Y alguna que otra cosa más que no recuerdo o que no se puede contar… o sí, pero en otro capítulo.
:: COMENTARIOS :: 16::10::2011Superpoderes del profesor #INprendedorNo son buenos tiempos para la lírica y tampoco para la educación. Pero entre tanto recorte e incertidumbre, en las maltrechas partituras caben notas de ilusión en los profesionales que quieren seguir aprendiendo para seguir enseñando. Son los maestros “inprendedores”, aquellos que definimos en el libro que lleva el mismo título y a quienes ahora César Poyatos retrata desde un lenguaje más visual. Superpoderes del profesorado INprendedor
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Orgullosa y agradecida por esta remezcla espontánea de César, me sigo reafirmando en lo necesario que es abrir los contenidos y dejarlos fluir para que puedan suceder cosas como estas, que haya quien venga detrás y siga creando nuevas versiones con sus capas de creatividad. Antes fue el peregrino digital de Isidro y ahora estos héroes cotidianos de César. Un lujo y un honor. :: COMENTARIOS :: 18::9::2011Personismo de portada en la fragmentación del ecosistema mediático
El criterio periodístico ha justificado históricamente la jerarquización necesaria de las noticias en ese escaparate de la actualidad que es la portada de un medio de comunicación. Cuestiones de espacio y de tiempo han sostenido una realidad fragmentada y han generado un código paralinguístico que ha servido para “leer” el mundo en un ejercicio de abstracción que extrae sentido de los vacíos de información. Instrumentos como las secciones y los titulares en la prensa, las cortinillas en el telediario o las ráfagas en la radio, han servido para recomponer el discurso mediático y reducir la complejidad que supone el atrevimiento de simplificar la realidad para decirle a ese lector objetivado qué es lo más importante que debe saber para tener una visión global de la actualidad. El desarrollo tecnológico que ha supuesto el acceso a Internet y a los dispositivos de producción multimedia (desde el ordenador personal hasta el móvil con cámaras y conexión 3G), ha facilitado la ampliación de fuentes, medios y flujos comunicativos. Ahora los lectores no necesitan acceder al discurso fragmentado de los medios de comunicación como únicas fuentes válidas para estar informados, sino que son sus pares, sus redes de confianza y otros agentes sociales quienes también les proporcionan datos de valor para tomar sus propias decisiones. Los medios de comunicación en su versión digital se han sumado a abrir nuevos canales de participación a los usuarios para que aporten información, interpretación y opinión al flujo habitual del trabajo periodístico. Pero además de ser conceptualizados como nuevas fuentes de contenidos, los usuarios también comienzan a jugar un interesante rol como “editores”, ayudando a componer nuevos modelos de portada periodística. Para observar estas tendencias nos detendremos en la comparación entre un medio nativo y un medio tradicional. En Soitu.es, cerrado a finales de 2009 por falta de financiación, se experimentaron nuevos criterios de portada en su propia home, que convivían entre sí de forma complementaria para dar más opciones de lectura al lector. Así se distinguía el flujo autoalimentado de las noticias de agencias de prensa (sin reelaboración periodística de por medio), de la portada de “lo más visto” y de la portada de historias de producción propia. (Continúa……) :: COMENTARIOS :: 11::9::2011Cómo reinventar la Educación Superior desde lo AbiertoEl último número de la Revista Telos, de cuyo Comité Científico tengo el honor de ser miembro, incluye un Dossier dedicado a la Cultura Digital con los siguientes artículos. Uno de ellos es el que he dedicado a la Educación Superior en relación con las estrategias de apertura de contenidos, tecnologías y personas desde lo digital. Más abajo incluyo el texto completo del mismo.
Cómo reinventar la educación superior desde lo abiertoLos procesos de globalización y digitalización están provocando cambios radicales en las formas de aprender y con ello también en las formas de certificar el conocimiento adquirido. En el marco de la Sociedad Red, caracterizada por un entorno de abundancia de información, de numerosas oportunidades para la interacción social y del aumento de dispositivos personales para la producción de conocimiento, se hace cada vez más difícil mantener los mismos sistemas formales de enseñanza estandarizada que fueron diseñados para un contexto sociohistórico más propio de la industrialización. La web de lectoescritura o Web 2.0 ha demostrado que para aprender ciertas habilidades y adquirir determinados conocimientos no es imprescindible desarrollar un programa formal dentro de una institución educativa. Al contrario, Internet permite consultar una valiosa cantidad de contenidos, discutir con quienes tienen más experiencia en la temática y practicar en red con otras comunidades de interés. En este sentido, movimientos como la educación expandida, el Edupunk o proyectos encarnados en organizaciones que nacen bajo nuevas legitimidades, como es la P2PUniversity, reconocen el valor de los aprendizajes no formales que emanan de procesos horizontales en ritmos de aprendizaje autogestionados en lo colectivo. Todas estas dinámicas, no solo posibles sino reales, están cuestionando el rol de las instituciones de educación superior en su papel tradicional como intermediarias privilegiadas de la formación cualificada orientada al campo profesional. Esto se agrava aún más en una situación de crisis como la actual, en la que la distancia entre la formación especializada y las oportunidades de empleo se ha convertido en un verdadero abismo. En cierta forma, este escenario nos podría llevar a concluir que las instituciones de educación superior son una víctima, por su propia irrelevancia, de las prácticas propias de ‘lo digital’. Sin embargo, lejos de colapsarse bajo su amenaza, Internet se les brinda como una oportunidad para reinventar su vínculo de pertenencia social a través de la facilitación de contextos para el libre desarrollo de experiencias de aprendizaje e investigación en red. Para abordar esta transformación es imprescindible diseñar estrategias que incorporen la cultura digital alrededor de ‘lo abierto’ como eje principal, en tres direcciones: en la producción de conocimiento, en la interacción de las personas y en la facilitación de las tecnologías. Los contenidos: abrir procesos de producción y difusión de conocimiento La cultura digital bebe directamente de las comunidades del software libre y da un valor preeminente a la transparencia de los procesos por encima de los resultados. Trasladado al ámbito educativo, esta declaración de principios trata de convertir el aula en un laboratorio abierto a la experimentación y a la innovación, permitiendo la generación de nuevas ideas y proyectos apoyados en herramientas colaborativas de discusión en abierto como son los blogs y las wikis. Las tecnologías son unas aliadas de los procesos de elaboración académica, pero requieren también de políticas activas de open data y open access para que los resultados de sus trabajos sean publicados con formatos y licencias que permitan su libre acceso y la reutilización por terceros. Con el objetivo de dar garantía jurídica a la liberación de ciertos derechos de autor, en los últimos años han surgido instrumentos flexibles como son las licencias Creative Commons, que se han convertido en el estándar más utilizado en el libre intercambio de conocimiento. Una referencia clásica de este tipo de proyectos es el OpenCourseWare iniciado por el MIT hace diez años y replicado internacionalmente en decenas de países a través de sus distintas universidades. Las personas: interacciones sociales y trabajo colaborativo en red El valor más importante de una institución de educación superior es la gestión de la experiencia de aprendizaje de las personas que intervienen en la relación formativa y que son fundamentalmente sus profesores y alumnos. Incorporar la cultura digital desde las identidades digitales de los colectivos que se desarrollan profesionalmente en las instituciones supone trasladar actividad relevante a sus espacios virtuales más naturales, tomando la Red como el nuevo ágora global de encuentro, discusión y participación en abierto. Por tanto, la única forma de comprender la cultura digital y ser agente activo de la misma es incorporar estas dinámicas dentro de los procesos de trabajo de alumnos y profesores. Capacitarles, acompañarles y visibilizarles en el desempeño de sus prácticas digitales debe de ser uno de los objetivos principales de toda escuela del siglo XXI. Esto necesita de un uso intensivo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), pero sobre todo de un ejercicio colectivo de los valores que componen la cultura digital, como son compartir información en abierto, reconocer los méritos del otro respetando sus contribuciones, aportar nuevas ideas a la inteligencia colectiva, participar en proyectos colaborativos, construir identidades digitales profesionales y ejercer un derecho a la comunicación responsable. Tecnologías digitales: libres y móviles Cuando hablamos de tecnologías dentro de un proyecto de cultura digital en una institución educativa no solo nos referimos a las herramientas digitales entendidas como sistemas de información, software y hardware con los que dotarse, sino que también estamos definiendo como tecnologías aquellos recursos que condicionan de alguna forma el desarrollo de las acciones formativas entre los contenidos como objetos y las personas como sujetos. Hablamos, por tanto, de la importancia de dotarse de tecnologías libres, como son los sistemas de código abierto que permiten la autonomía y la innovación tecnológica, pero también de ampliar la mirada sobre la transformación necesaria en los diseños de los cursos, en su temporalidad, en la rigidez programática o en la arquitectura de las aulas como espacios de creatividad. EOI 2020: un proyecto de integración de cultura digital En la Escuela de Organización Industrial (EOI) nos hemos marcado los principios de la cultura digital como fundamentos del Plan Estratégico EOI 2020, que define su metodología como escuela abierta, digital y colaborativa. Así, desde 2009 se han puesto en marcha varios proyectos transversales tanto en el ámbito de los contenidos (repositorios open access en software libre, publicaciones con licencias Creative Commons, incorporación de blogs de alumnos, diseño curricular por proyectos, clases abiertas por streaming, etc.), como en la participación de sus comunidades (fomento de identidades digitales de visibilidad profesional, tablones digitales para crowdsourcing y conversaciones abiertas en redes sociales con alumni) y en la canalización de su interacción a través de tecnologías libres y móviles que rompen el aula y expanden la experiencia de aprendizaje más allá de sus límites espacio-temporales (mobile learning con tablets Android). Todo este despliegue de proyectos tiene como objetivo formar profesionales digitales que incorporen la cultura de la horizontalidad, la colaboración, la interacción, la innovación y la solidaridad en sus dinámicas de trabajo. Aprender haciendo, aprender del error, aprender durante toda la vida, aprender comunicando y aprender en comunidad son las únicas formas posibles para dar respuesta a los retos del siglo XXI. Solo con personas digitales que piensen y actúen con los valores de la cultura digital podemos construir una economía digital y, por tanto, una sociedad digital más abierta y sostenible. :: COMENTARIOS :: 27::7::2011Cualquier cosa es cariñoTomé esta foto en mi primer paseo por Bogotá y forma parte de una serie de imágenes que encontré en la zona universitaria, ésta concretamente en la Facultad de Bellas Artes. De este cartel me ha gustado mucho su doble lectura. Desde una perspectiva española, podríamos interpretarla como “A cualquier cosa le llaman cariño”, pero yo prefiero decodificarla desde lo colombiano en mi corta experiencia por aquí: “En cualquier cosa pon siempre cariño”. Sin duda, es un buen consejo para llevar encima, pues demasiado a menudo olvidamos lo importante que son los afectos en todo lo que hacemos y lo poco que cuesta ponerle un poco de cariño al día a día. Los resultados son siempre mejores y la experiencia también. El paseo sigue y sus paredes hablan cargadas de simbolismo sin que haya pintura que alcance a silenciarlas, algo que me hizo recordar la fuerza de las palabras en aquellos suspiros tipográficos, a medio camino entre la protesta y la ilusión, que hemos vivido en las acampadas del movimiento 15M en España. Os dejo con algunos de estos rótulos callejeros: Crónica ampliada aquí: La innovación social como motor de innovación en Colombia :: COMENTARIOS :: 23::7::2011Rumbo a BogotáMañana viajo a Bogotá para participar de varias actividades académicas en las que compartiré el proyecto de Escuela Abierta, Digital y Colaborativa de EOI a través de su metodología mobile learning. Mobile Learning EOI Escuela Digital
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:: COMENTARIOS :: 17::7::2011Alfabetizar en la cultura digital
ALFABETIZAR EN LA CULTURA DIGITALTíscar LaraIntroducción 1. La alfabetización digital. Hacia el enfoque comunicativo 2. Contexto tecnosocial. Tecnologías digitales y prácticas discursivas 3. Los jóvenes en la Red: información, comunicación y produccion multimedia 4. La competencia digital en la escuela. Alfabetizar a los nativos digitales 5. Conclusiones. Aprender haciendo
“El tratamiento de la información y la competencia digital implican ser una persona autónoma, eficaz, responsable, crítica y reflexiva al seleccionar, tratar y utilizar la información y sus fuentes, así como las distintas herramientas tecnológicas; también tener una actitud crítica y reflexiva en la valoración de la información disponible, contrastándola cuando es necesario, y respetar las normas de conducta acordadas socialmente para regular el uso de la información y sus fuentes en los distintos soportes” (Decreto sobre Enseñanzas mínimas, BOE 5 de enero de 2006)
Introducción Las tecnologías de la información y la comunicación se han instalado en nuestros usos cotidianos y afectan a las relaciones de los diversos ámbitos de nuestra vida: en el espacio laboral, en el plano social y personal, en el entretenimiento, y también en la educación. Las TIC son en parte responsables y protagonistas de la transformación de la Sociedad de la Información en que nos hallamos insertos, de tal manera que toda nuestra actividad social y cultural está mediatizada por este tipo de tecnologías. Cada nueva tecnología de la información y la comunicación desarrollada por el hombre acaba por modificar la forma en que estructura y procesa su pensamiento. Los productos que resultan de esas tecnologías reflejan a su vez esas formas de pensar y de mirar al mundo. El libro por ejemplo es el artefacto cultural que mejor representa la forma de pensamiento secuencial en que hemos sido socializados y educados en la sociedad industrial. La Sociedad de la Información, por su parte, está generando también sus propios artefactos tecnológicos para el procesamiento de la memoria y la construcción colectiva de conocimiento. La irrupción de la tecnología digital, asociada a la conexión de dispositivos móviles multimedia y el desarrollo de las redes telemáticas han generado nuevas formas de acceder, construir y comunicar el conocimiento. El lenguaje digital, con sus propiedades de hipertextualidad, interactividad y multimedialidad, combinadas con la conectividad y movildiad, permiten la construcción de narrativas antes inimaginables a través de la fragmentación de los contenidos, la actualización constante de información y la interacción entre múltiples actores del proceso comunicativo. Autores de relevancia dentro del mundo digital como Nicholas Carr1 se han mostrado pesimistas ante las competencias que, a su juicio, se están perdiendo por la utilización de las TIC. En concreto, Carr se refiere a la capacidad de leer con profundidad y concentración textos de una considerable extensión. Su observación coincide con el estudio realizado por la consultora Nielsen en 2008 donde se indica que los usuarios apenas continúan leyendo un texto en pantalla más allá de las primeras 200 palabras2. Efectivamente, ambas interpretaciones confirman que se ha modificado la forma de leer y en consecuencia también de escribir –probablemente más diversificada y superficial- pero eso no quiere decir que se lea o se escriba menos que antes de la irrupción de las TIC. En realidad sucede lo contrario: se lee y se escribe más que nunca, pero en distintos soportes, en distintos contextos y en distintos lenguajes puesto que la lecto-escritura es cada vez más multimedia. Las competencias comunicativas que requieren estos nuevos entornos requieren de la adaptación de competencias tradicionales como es el análisis crítico de la información, pero también su combinación con el ejercicio de nuevas destrezas que se están desarrollando en el uso de las TIC en red, entre ellas por ejemplo el trabajo en equipo y las destrezas de multitarea. Nuestros jóvenes están experimentando de forma natural lo que supone relacionarse en Red a través del uso intensivo de dispositivos digitales y de las aplicaciones web: telefonía móvil, redes sociales, mensajería instantánea, fotologs, vídeos online, etc. Sin embargo, ese aprendizaje informal no es garantía de una alfabetización suficiente para desenvolverse como ciudadanos, consumidores y productores de conocimiento en la Sociedad de la Información. Numerosos estudios demuestran su facilidad para manejar tecnologías y dispositivos, pero al mismo tiempo reflejan cierta dificultad para gestionar información de diversa naturaleza, así como para tener experiencias más satisfactorias en torno a sus prácticas digitales en conceptos como la evaluación de credibilidad, la construcción de identidad y la gestión de privacidad. Ahí es donde, de una manera específica y sistemática, la educación formal puede colaborar introduciendo habilidades de competencia digital que ayuden a los jóvenes a desenvolverse y generar sentido del entorno tecnosocial en el que viven. :: COMENTARIOS :: |
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