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6::5::2012Comunicar la innovación en redes #com_innovacionMañana investigadores, empresas, científicos, emprendedores, administración y periodistas se dan cita en las Jornadas Comunicar la Innovación con el objetivo de explorar el potencial de la ciencia como motor de innovación y competitividad. En el programa me han encomendado el cierre abordando el nuevo papel de las redes sociales para comunicar la innovación. Como el tiempo será muy reducido, y como prefiero abrir que cerrar, inicio ya el debate con estos breves apuntes sobre el tema:
El propio evento es un ejemplo de comunicación digital, con diversos canales de participación en redes (twitter, facebook, youtube) tanto para su seguimiento previo, en directo y posterior dinamización más allá de la jornada presencial (#com_innovacion). :: COMENTARIOS :: 4::4::2012Cómo comunicar en soporte digital
Este viaje se estructura en torno a tres ideas, tres conceptos que nos ayudarán a pensar estos cambios: el remix o remezcla, el DIY o amateur y la viralidad o difusión-red. O lo que es lo mismo, en términos de teoría clásica de la comunicación: observar qué está pasando con el mensaje-producto, qué ocurre con el emisor-receptor y qué sucede con los canales-códigos-medios. A estas alturas, después de ver cómo los medios de comunicación tradicionales no solo han perdido el monopolio de la comunicación masiva, sino que han tenido que ceder espacio en sus propios discursos mediáticos a la interacción con otros contenidos de aportación ciudadana, cabe plantearse cómo se están construyendo las nuevas portadas informativas, cuáles son los nuevos criterios de relevancia y qué es lo más importante para la sociedad. Contraponer la portada de un diario digital con la sección de “lo más enviado” o “lo más visto” da una información tan interesante como inquietante, por cuanto nos está diciendo qué ha sido lo importante/relevante para los usuarios. No siempre nos gustará lo que veamos. ¿Hasta qué punto dejarse influir por esos datos en tiempo real o mantenerse al margen apostando por una portada editorial? Pero no todo sucede en el contexto de los medios, hay nuevos actores que también se están convirtiendo en medio y tienen un gran poder para redirigir nuestra mirada sobre lo que consideran más relevante. Uno de ellos, por poner un ejemplo, es google y sus famosos dibujos, esa portada “naive” que no deja de ser la primera noticia del día para muchos navegantes. El llamado periodismo ciudadano ha demostrado cómo se han ensanchado las posibilidades de aportación de información por parte del público. La arrogancia de los medios, la pérdida de credibilidad por su aproximación a los poderes políticos o económicos y la pérdida de calidad profesional, unido a la evolución de Internet ha herido de gravedad al periodismo. La historia de la prensa de los últimos diez años está llena de casos en los que la Red ha desafiado a los medios demostrando su propia ineptitud. Aún se conserva la coletilla de “videoaficionados” en los telediarios para distinguir el material profesional del amateur, pero lo cierto es que este tipo de remezclas o fusiones de piezas informativas van en aumento por su propia accesibilidad. Ya parece superado el viejo dilema de “periodismo profesional” frente a “periodismo ciudadano”, pero durante un tiempo fue recurrente encontrar foros y mesas de debates sobre la polémica de si eran “son los blogs periodismo?”. De igual forma, ahora podríamos seguir con ese estúpido mantra y cuestionarnos aquello de “¿es twitter o facebook periodismo?”. Obviamente la pregunta es errónea en sus términos, por cuanto confunde medio con función comunicativa. Lo que sucede es que desde un punto de vista conceptual de dibujo del modelo comunicativo de masas, hemos pasado del esquema clásico, unidireccional, vertical y simplificado (emisor-medio-mensaje-código-canal-receptor) a uno mucho más complejo, dinámico y circular, donde los roles mutan y se solapan constantemente (emisores-receptores / mensajes-medios-canales-códigos). Pirámide alimenticia: de la diversidad al empacho Esos “daily-me” que soñara Negroponte en los inicios de Internet es una realidad tangible. Es la dieta informativa a medida, seleccionada directamente por el usuario, que se suscribe a lo que decide que son sus fuentes de interés y cuya intensidad ecualiza según le convenga. Es una liberación de las capacidades del “ya no lector, receptor, televidente, radioyente, etc.” sino más bien “producer, prosumer, emerec” que interviene directamente en el diseño de su ecosistema de proximidad. Pero también es, como apuntó una persona en el público, un riesgo de empobrecimiento en la dieta nutritiva. Si volvemos al símil culinario, comer a la carta si siempre tenemos la misma carta, puede producir una infra-alimentación si esto supone cortar las posibilidades de acceso a otras oportunidades, a otros menús, a otras ofertas gastronómicas. Matar al mensajero Con lo 2.0 matamos al mensajero, pero una vez muerto nos damos cuenta de que necesitamos mensajeros, filtros, criterios,… y se inventan, desde abajo, en nuevas relaciones de confianza. El mensajero resucitado puede ser nuestro vecino, físico o virtual, nuestro contacto en FB, nuestra lista en TW. No es tanto una desintermediación sino una renegociación sobre nuevos intermediarios Una forma de evitarlo y que cada vez está cobrando más importancia, es la figura de comisariado de contenidos, una función de producción en sí misma, donde lo relevante no es el producto nuevo o original (qué se comunica de propio y exclusivo) sino de combinación, remezcla y recomendación de aquello que se considera relevante para su comunidad (lo original no está en el producto, sino en el metaproducto nuevo que se genera al descubrir y reinterpretar lo ya producido). Somos lo que citamos. Somos pantalla. En realidad, nada nuevo. Criterio, filtro, prescripción, selección y organización de la información es lo que, entre otras cosas, ha sido tradicionalmente parte de la función del periodismo. No desaparecen por tanto esas funciones, esas necesidades, sino que se suman nuevos actores, medios, canales, técnicas, etc. que no son precisamente “profesionales” ni realizadas por “profesionales” pero marcadas por esas claves de las que venimos hablando: remix, diy, viral. Quién comunica en soporte digital Todos, porque podemos y porque queremos. Porque tenemos tecnología de bolsillo que captura, produce y elabora, y conectividad para publicarla inmediatamente. Si la web 2.0 es algo… es comunicación social en su máxima esencia. Comunicación de masas, para masas o por masas, de uno a muchos, de muchos a uno, más o menos profesional, más o menos personal, etc. según el objetivo, el canal, el medio, el mensaje… La tecnología de comunicación amateur y la conectividad convierten a cualquier persona en un nodo en la red, en un punto de información ubicua, amateur, personal y directa, sin necesidad de que haya filtros o intermediarios. Es la pulsión del hazlo tú mismo, del amateur, del explorador. Si en el mundo analógico la comunicación pública era algo relegado a las empresas o las instituciones, mientras la comunicación personal se recluía en los entornos domésticos y privados, en el mundo digital la comunicación pública sale al escenario abierto y compite en la economía de la atención con múltiples voces, múltiples medios, a un clic de distancia, luchando por hacer oír su voz en un entorno coral, a veces cacofónico. Comunico, luego existo Sentimos una necesidad muy humana y trascendente de decir, de dejar una impronta de quiénes somos, de ser y estar en la red, de dejar huella de nuestro paso por la vida, que es vida digital. La metafoto en el baile de la toma de posesión de Obama simboliza este nuevo paradigma de lo que significa vivir al otro lado de la pantalla, que conviene no confundir con “ver la vida desde el otro lado de la pantalla” porque esta tecnología no es tanto una barrera separadora como una prótesis orgánica de nuestro ser digital. Tomar esta foto no tiene un significado informativo, el valor no está en atesorar el registro de esa imagen en el móvil, el valor está en poder mostrar y demostrar que se está allí viviendo ese momento único y efímero. Frente al Síndrome de Diógenes Digital está el de levedad digital. Cuanto más registramos y archivamos, más conscientes somos de que tenemos que enfrentarnos al hecho de vivir en el flujo, de ser flujo, de renunciar a esos bytes, de ser RAM y no ROM en términos del recordado José Luis Brea . Fluido y flujo. Liquidez que diría Bauman. Necesitamos asirnos a algo y ese algo es esa identidad digital, dinámica, pero constante y en su coherencia, hasta sólida, que vamos construyendo en nuestra vida digital, en esa huella etérea y al mismo tiempo robusta que pasa cuando no pasa nada. Como la vida misma.
Construimos nuestra identidad digital viviendo lo digital, día a día, red a red. Los perfiles en cada una de esas redes dan coherencia y músculo a la ubicuidad de nuestro yo, pero también actúan a modo de marco referencial, de marca o cabecera, de portal de reconocimiento, de medios de comunicación. El nick, su consistencia y repetición, da coherencia a la inmaterialidad digital, nutre de cuerpo, piel y músculo los bytes. Nos ayuda a ser públicos, a no estar diluidos y por ello difusos, a crear una identidad de dominio público. El anonimato no se persigue ni se desea, lo cual no se debe confundir con que sea obligado usar el nombre real. Hasta el nick más imaginario, hasta el hacker más oculto, va a querer crear una narrativa propia, una coherencia como autor a su alrededor. Hace dos años, charlando con Isaac Mao, recuerdo que le pregunté por qué utilizaba su nombre real en todas las redes cuando esto le podía causar algún tipo de problema en su país, China, teniendo en cuenta su marcado posicionamiento en muchas cuestiones de libertades públicas. A priori, nos podría parecer obvio que se sentiría mucho más libre desde un perfil anónimo. Mao me contestó que precisamente su identificación real era su principal apoyo social. Era el reconocimiento en los otros y de los otros lo que le sostenía con más fuerza. Ser real y ser público era lo mejor que podía ser. Y me pareció muy razonable. Nos vestimos con la autoridad de los otros. Qué hacemos, a quiénes citamos, con quiénes nos relacionamos, con qué causas nos identificamos… todo habla de nosotros y envían señales a los demás sobre nuestra predisposición a interactuar en la comunidad. Los perfiles en las redes están diseñados para mostrar esta serie de indicadores o señales de la sociabilidad. Son las insignias, las medallas, los logos, los “open 24/7″ que ofrecen esa ilusión de “cuerpo presente”, ese escaparate del yo en el escenario público. Los medios digitales, las nuevas plataformas de la sociabilidad, las redes sociales, saben de este impulso comunicativa y se diseñan para canalizarla y aprovecharla. Nacen vacías, como puro andamiaje tecnológico, como estructuras que esperan ser habitadas con nuestros contenidos. Nosotros somos los autores, los productores, los consumidores. Un ejemplo que suelo mencionar en este sentido es el giro que dio Twitter hace dos años al cambiar su lema principal, de la pregunta “Qué estás haciendo” al “Qué está pasando”, haciendo más evidente el potencial que había adquirido la herramienta no como medio de comunicación interpersonal, sino como medio de comunicación global. A estas alturas no es necesario subrayar el rol que ha adquirido en el último año en la geopolítica mundial. YouTube también es un buen ejemplo de ello, en cómo fue diseñado desde sus inicios bajo el rótulo “Broadcast yourself” con esa doble lectura tan sugerente, de “proyéctate tú mismo”, “emitéte tú como mensaje” o “emítete a ti mismo”. Numerosos proyectos han nacido y crecido en esas plataformas, consiguiendo una atención mainstream sin partir de los circuitos de producción tradicionales. Estas plataformas siguen creciendo y evolucionando, modificando nuestras prácticas, guiándolas pero también respondiendo a ellas. Cosas ya presentes como el “otras personas que están viendo este vídeo ahora mismo” apuntan hacia una tendencia cada vez más generalizada de aproximarnos en las redes a partir de intereses comunes, de ofrecernos sugerencias de personas, de crear una ilusión de sincronía, de vivir la misma experiencia de vida en tiempo real.
Si puedes contar, tú cuentas. Contar, cuenta
Este alcance es posible gracias a la propiedad viral de las redes que nos impulsan más lejos y a mayor velocidad de lo que nunca los límites de espacio y tiempo modernos pudieron imaginarse. Trasladar la responsabilidad de las competencias comunicativas de manera distribuida a los sujetos de dicha relación supone también una nueva tensión en las reglas de los modelos tradicionales de comunicación. A menudo surgen las dudas sobre cómo conciliar el perfil profesional con el personal, sobre cómo responder o no responder desde una voz individual o una voz institucional. En Internet y en las librerías encontraremos multitud de posts, tutoriales, listados, recetarios guías y libros del nuevo entorno de comunicación digital dispuestos a ayudarnos con esos primeros pasos. Escoger el tono, el canal, el mensaje, el momento, el estilo, etc. requiere de un profundo, por inmersivo, conocimiento de las pautas y fórmulas de convivencia de todas estas redes sociales. Todos los consejos serán útiles, pero no debemos olvidarnos de lo más importante que no nos podrá resolver la más sofisticada tecnología y sí la sensibilidad humana: aprender, escuchar, ajustar, experimentar, aprender, sentir, cuidar y tejer relaciones de confianza.
:: COMENTARIOS :: 3::4::2012#ParadigmaTIC@s participación ciudadana y sociedad digital
¿Qué caracteriza a la participación ciudadana en la sociedad digital?Tíscar Lara Cuando pensamos en sociedad digital y participación ciudadana, probablemente la primera palabra que nos viene a la mente sea “web 2.0”. Aunque en su composición alude a la tecnología y la informática, se trata fundamentalmente de un nuevo paradigma de comunicación global: un medio, un canal, un lenguaje, unas herramientas y toda una serie de prácticas culturales que posibilitan la participación social. El paso de la web 1.0 (comunicación para las masas anónimas) a la web 2.0 (comunicación de los colectivos identitarios) ha dejado por el camino una profunda crisis del papel de los intermediarios de la información. Llevamos años escuchando sobre la revolución de los lectores, los alumnos, los votantes, los pacientes, los clientes… Si cualquier persona puede acceder directamente a las fuentes de información y aplicar su propio filtro y criterio, es lógico que se cuestione cuál es el rol de profesiones como el periodismo, la docencia, la política, la medicina, la empresa, etc. No en vano, en paralelo hemos hablado de periodismo 2.0, educación 2.0, política 2.0, medicina 2.0, empresa 2.0… y en todas parecíamos querer decir…un periodismo, una educación, una política, una medicina y una empresa… más participativas.
Las formas comunicativas que se han generado a partir de estos medios digitales se ven atravesadas por una serie de prácticas culturales que están modificando la manera de producir información, por un lado, y de comunicarla en un ámbito global, por otro. Estas dinámicas tienen que ver con la autoría, cada vez más colectiva y amateur (procesos del hazlo tú mismo o DIY), con la indagación como método (interés por intervenir en los engranajes o Hacking), con la mezcla de datos diversos como fórmula de composición editorial (también llamado Remix) y con la difusión viral como método de propagación a partir de canales sociales de prescripción personal (Viral networking). Con la fusión de nuevos lienzos ciudadanos (web social) y nuevas plumas de bolsillo (tecnología móvil), la sociedad digital cuenta con unos medios antes inimaginables para tener voz, ser visible, influir y decidir a una velocidad inusitada. La cultura digital se construye con la incorporación de la lógica de red y valores como son la transparencia, la horizontabilidad, la confianza, la sostenibilidad, la colaboración y la identidad. Esto se traduce en prácticas de comunicación digital donde la persona, a través de sus múltiples identidades digitales, va dejando huellas que sirven para trazar la nueva sociabilidad desintermediada. Son las fronteras diluidas entre lo amateur y lo profesional, entre lo individual y lo colectivo, entre lo original y lo remezclado, entre lo personal y lo corporativo, entre lo privado y lo público, entre el ser y estar… las que van tejiendo nuevas formas de leer y escribir el mundo. La Red es la plaza: nuevas formas de ser y estar juntos En un proceso de largo recorrido, iniciado con los blogs, perfeccionado con las redes sociales y catalizado con la llamada tecnología de bolsillo o móvil, los ciudadanos han encontrado en la Red el espacio público para la creación de comunidades, el reconocimiento mutuo y la auto-organización que veían limitados fuera de Internet. No es casualidad que el comienzo de siglo se sitúe en 2001 como también el nacimiento de los blogs y la Wikipedia, referentes indiscutibles de la web social. Como tampoco es casualidad que cerremos esta década en un año caracterizado por los movimientos ciudadanos que han tomado las plazas públicas de las ciudades para hacerse visibles, saltando de la Red y volviendo a ella intermitentemente para ensanchar sus posibilidades de movilización y reinventar nuevas formas de ser y estar juntos. Los nuevos medios digitales son fundamentalmente medios que recuperan una forma antigua, ciudadana y participativa de discusión de lo público: la oralidad. A pesar de que su manifestación más bien parezca de lecto-escritura, y ciertamente los mensajes circulen en forma de letras o imágenes, la percepción que toda esta explosión comunicativa ha generado es de oralidad, de conversación, de decir y de escuchar, de compartir tiempo y espacio, tiempos y espacios digitales. Esto es así por la propia naturaleza de la tecnología, que nos permite estar siempre conectados, presentes en la plaza pública, abiertos a la interacción, con capacidad para decir y también para escuchar, para reaccionar desde cualquier lugar y en todo instante al mínimo movimiento que estalle en ese gran ágora que es la Red.
El éxito de Twitter demuestra que “lo personal es político” ya que, en cierta forma, con nuestros fragmentos y huellas digitales, estamos dejando los relatos con los que se construirá nuestra historia social en un futuro. No olvidemos que el propio mensaje de este medio nació apelando al usuario a mostrar su entorno más íntimo con un “Qué estás haciendo” y, a causa del los usos sociales que estaba generando en diversos movimientos internacionales, cambió a mediados de 2009 para recoger el entorno más social en un “Qué está pasando”. Este cambio de lema, del mostrar al contar, del yo al nosotros, supone un cambio estratégico de los propietarios de Twitter, sorprendidos y conscientes del valor que había logrado como medio de comunicación global, al trascender de lo privado y convertir la banalidad de lo personal en una narrativa de lo social. Prueba de la oralidad de Twitter es el propio diseño de la tecnología, pensada como flujo del instante, en una celebración constante del presente. Tanto es así, que no resulta fácil congelar ese momento, en esa necesidad humana de guardar y archivar, por lo que surgen multitud de aplicaciones accesorias que pretenden dar respuesta a este interés. Ahora bien, ¿qué hay más relevante que las personas manifestando sus intereses, sus motivaciones, sus deseos, sus lecturas, sus miradas, etc. en tiempo real? Nada hay más profundo que lo superficial, especialmente cuando se produce en forma de masas ingentes de información. Los grandes mercados de la sensibilidad humana no han sido ajenos a este fenómeno. Por ello, Google, un jugador a tener siempre en cuenta, llegó a ofrecer millones de dólares a Twitter por indexar su contenido, algo inimaginable cuando toda web lucha por ser “descubierta” por el gran buscador. Finalmente este acuerdo no llegó a prosperar y Google ha iniciado un nuevo intento, después del fracaso de Buzz y otras aplicaciones, por crear su propia plaza pública y gestionar la conversación global: Google +. ¿De quiénes son los datos? ¿Quién controla la voz ciudadana? Hay quienes ven en estos usos ciudadanos de Twitter una liberación y al mismo tiempo un peligro, el de la centralización de poder y falta de autonomía, por otro lado una constante en toda la retórica 2.0. Así como los blogs nacieron como tecnología federada, de conversación interoperable y con la posibilidad de autogestión de cada usuario en su propio servidor, las redes actuales tienden a la centralización en espacios controlados por empresas corporativas (p. ej. Facebook) que nos invitan a jugar en sus plazas, a habitarlas y crecer en ellas, con la amenaza de controlar nuestros datos personales y con el riesgo de tirar del tapete en cualquier momento. Este miedo no es infundado y, de cara al fortalecimiento de una ciudadanía digital crítica y activa, conviene tener presente la importancia de la autogestión en el diseño y control de la tecnología de comunicación. En el momento en el que nos encontramos disponemos de tecnologías de código abierto que suplen estas necesidades, como es Identi.ca para un microblogging alternativo a Twitter y otras muchas para la creación de redes propias. Sin embargo, cabe también plantearse si no sumaríamos al problema de una plaza pública con un patrocinador el crear multitud de plazas propias, con el riesgo de aislamiento y fragmentación que eso supone. El reto es aprender a manejar la incertidumbre, convivir en los distintos espacios y comprender de forma crítica la naturaleza de las tecnologías para hacer un uso activo de las mismas. Nuevas formas de protesta y acción, nueva cultura participativa Pero no todo es estar físicamente en las plazas. Además de la denuncia en tiempo real de miles de testigos presenciales, como ha sucedido en las recientes manifestaciones árabes, en Twitter hemos aprendido de la capacidad del “voto” de sofá en protestas puntuales que alcanzan un nivel de visibilidad crítico en la Red (p.ej. la retirada de publicidad en un programa de televisión, la retransmisión de un evento deportivo no contemplado, la paralización de un proyecto de ley, etc.). Son fórmulas que aprovechan la velocidad explosiva de la comunicación digital y que tienen consecuencias directas antes inimaginables por los cauces tradicionales de la opinión pública.
Hay también un cierto resurgir de la creatividad como instrumento de crítica en forma de parodia. Son fórmulas que utilizan los códigos narrativos de la publicidad viral y los transgreden como elemento de resistencia y denuncia contracultural. Nos referimos a fenómenos como los memes, que desde la sátira consiguen movilizar y cuestionar ciertas prácticas corporativas o políticas con acciones tanto en la Red como fuera de ella. Hasta aquí todo son mensajes posibilitadores, de empoderamiento del ciudadano frente a los medios tradicionales de comunicación. Pero toda libertad tiene su precio en forma de responsabilidad. Pasar de un modelo lineal de comunicación de masas, altamente centralizado y reservado a los poderes fácticos (política, empresa, etc.) donde la voz ciudadana era siempre mediada, asimétrica y normalmente anónima, a un modelo mucho más circular, directo y auto-organizativo como es la Red, supone una mayor responsabilidad individual y colectiva al producir, procesar y difundir información en un entorno de comunicación pública. Responsabilidad no solo en lo que se dice y en cómo se dice, teniendo en cuenta que actuamos en la potente pero también resbaladiza arena del espacio público, sino también en lo que escuchamos y en cómo lo interpretamos. A mayor cantidad y diversidad de información, mayor necesidad de filtrar y valorar la credibilidad del contenido y de la fuente. Esta tarea recae cada vez más en el ciudadano, pero afortunadamente no está solo en este empeño. Para ello cuenta con sus propias estrategias de selección y filtrado social a partir de los anillos de confianza que va construyendo constantemente en sus círculos de influencia a través de las redes sociales. Todas las intervenciones, en su muy distinta forma de participación, colaboran en la creación de este criterio social. Desde quien graba y cuelga un vídeo, hasta quien lo difunde entre sus contactos o quien solo lo ve sin dejar comentarios. Todos somos necesarios y todos somos útiles en el ecosistema de la comunicación digital. Ampliar el espacio público y favorecer una cultura de la participación (transparente, abierta, solidaria, etc.) requiere también de un alto grado de formación en los valores que requiere una ciudadanía digital. No hablamos solo de una opinión pública ensanchada y con capacidad de movilización a mayor escala (conectividad) y en tiempos más cortos de reacción (tiempos de red), sino de un mayor interés por participar en un sentido amplio de la palabra: influir en el discurso social, ser parte activa y co-responsable de la incertidumbre, tener voluntad para aplicar la inteligencia colectiva a pensar y poner en marcha soluciones globales. Ser digital implica involucrarse en los problemas, participar de las esferas de decisión, compartir descubrimientos y organizar soluciones para diseñar un mundo más sostenible, justo y solidario.
:: COMENTARIOS :: 18::9::2011Personismo de portada en la fragmentación del ecosistema mediático
El criterio periodístico ha justificado históricamente la jerarquización necesaria de las noticias en ese escaparate de la actualidad que es la portada de un medio de comunicación. Cuestiones de espacio y de tiempo han sostenido una realidad fragmentada y han generado un código paralinguístico que ha servido para “leer” el mundo en un ejercicio de abstracción que extrae sentido de los vacíos de información. Instrumentos como las secciones y los titulares en la prensa, las cortinillas en el telediario o las ráfagas en la radio, han servido para recomponer el discurso mediático y reducir la complejidad que supone el atrevimiento de simplificar la realidad para decirle a ese lector objetivado qué es lo más importante que debe saber para tener una visión global de la actualidad. El desarrollo tecnológico que ha supuesto el acceso a Internet y a los dispositivos de producción multimedia (desde el ordenador personal hasta el móvil con cámaras y conexión 3G), ha facilitado la ampliación de fuentes, medios y flujos comunicativos. Ahora los lectores no necesitan acceder al discurso fragmentado de los medios de comunicación como únicas fuentes válidas para estar informados, sino que son sus pares, sus redes de confianza y otros agentes sociales quienes también les proporcionan datos de valor para tomar sus propias decisiones. Los medios de comunicación en su versión digital se han sumado a abrir nuevos canales de participación a los usuarios para que aporten información, interpretación y opinión al flujo habitual del trabajo periodístico. Pero además de ser conceptualizados como nuevas fuentes de contenidos, los usuarios también comienzan a jugar un interesante rol como “editores”, ayudando a componer nuevos modelos de portada periodística. Para observar estas tendencias nos detendremos en la comparación entre un medio nativo y un medio tradicional. En Soitu.es, cerrado a finales de 2009 por falta de financiación, se experimentaron nuevos criterios de portada en su propia home, que convivían entre sí de forma complementaria para dar más opciones de lectura al lector. Así se distinguía el flujo autoalimentado de las noticias de agencias de prensa (sin reelaboración periodística de por medio), de la portada de “lo más visto” y de la portada de historias de producción propia. (Continúa……) :: COMENTARIOS :: 5::4::2011A la escuela con la tabletaY al salir de clase, también
En la Escuela de Organización Industrial llevamos dos años formando y aprendiendo con tecnologías móviles en todos nuestros programas de Educación superior (MBA’s de gestión empresarial y Máster de distintas ingenierías, tanto en niveles de Posgrado como también de Executive). No es la primera vez que aparece mencionado en prensa, pero sí que coincide en varios diarios nacionales en la misma semana (unos días antes se recogió también en el periódico Expansión y en El Mundo). Ahora que el iPad y su empuje mediático está aflorando muchas experiencias educativas en este sentido, es un buen momento para destacar algunos elementos distintivos del proyecto mobile learning EOI en estos dos años de desarrollo:
MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL MODELO EDUCATIVO EOI: ESCUELA DIGITAL, ABIERTA Y COLABORATIVA Documento en http://bit.ly/eoidigital Mobile learning escuela-digital-eoi_marzo2011_vf
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:: COMENTARIOS :: 27::2::2011Mi primer post: I´m glad you found my bottleHe aquí mi primer post. Encontrarme ocho años después con estas palabras tan ingenuas me ha emocionado. Acabo de volver sobre mis pasos gracias al Wayback Machine que archiva el histórico web para recordar la impresión que sentí al ver por primera vez un blog cuando aún se llamaban “weblogs”. Confieso que venía rodeado de muchas cosas automáticas que no entendía, como aquello del permalink, los trackbacks, el concepto de “sindicar” otras fuentes de información, etc. Pero no importa. Lo más importante fue la sensación de libertad y autonomía que sentí al publicar ese primer post en un segundo. Yo, siempre a caballo entre el periodismo y la educación, venía de esforzarme en enseñar editores web que resultaban demasiado complejos a maestros y periodistas. Había llegado el momento de abandonar Front Page y Dreamweaver, de olvidarse de distinguir entre local y ftp, de los enlaces relativos y los absolutos. Por fin una tecnología nos daba el control suficiente para hacer lo que sabíamos y lo que necesitábamos: centrarnos en el mensaje, separando contenido de forma, para componer fácilmente y crear páginas/posts de una manera sencilla y directa. No había nacido WordPress y apenas había plataformas gratuitas (Blogger empezaba a dar sus primeros pasos). Ahora es fácil reconocer el valor de los blogs cuando la película ya ha avanzado tantos capítulos, pero si de una sensación estoy segura es de haber percibido ese potencial en aquel instante. Y esta búsqueda en las raíces viene a propósito de la conferencia que dio Isaac Mao recientemente en EOI. Después de su charla fuimos a la presentación de Google Art project en el Museo Thyssen-Bornemiza y allí, ente canapé y canapé, nos pusimos a recordar nuestros inicios como bloggers. En la conversación apareció una mágica coincidencia y es que ambos habíamos coincidido en marzo de 2003 en Harvard. Yo arrancando mi primer blog, en el proyecto de Weblogs at Harvard que lideraba Dave Winer en aquel tiempo dentro del Berkman Center, y él invitado a un workshop de bloggers asiáticos. No nos conocimos en aquel tiempo, pero it was meant to be que diría alguien espiritual como él. Y aquí estamos ocho años después unidos por el sharism, de Harvard a Shanghai pasando por EOI Madrid y hasta por RTVE :: COMENTARIOS :: 7::2::2011Wellcomm 2011: aprendiendo a ser móvilesEl móvil suena y se escucha, vibra y se siente, y ahora también brilla y se acaricia con las yemas de los dedos. 2011 será el año de explosión de la conectividad en movilidad y eso modificará nuestra manera de acceder y consultar la información, pero también la forma de comunicarnos con palabras e imágenes desde lo más íntimo a lo más global a través de las redes sociales. Ninguna otra infotecnología se ha expandido tanto y tan rápido a uno y otro lado del Ecuador. Mientras la industria y el mercado se debaten entre lo abierto y lo cerrado, entre Android o Apple, entre lo urbano o lo residencial, entre la web o las apps, las personas se conectan y aprenden a relacionarse desde sus identidades digitales. Los teléfonos móviles, de bolsillo o sus hermanos mayores los tablets, serán las prótesis que amplificarán nuestra capacidad para trabajar, aprender, entretenernos y comunicarnos en este nuevo año que estrenamos. Así como parece misión imposible comprar un móvil sin cámara de fotos, lo será cada vez más encontrar un móvil sin pantalla táctil y tarifa plana de internet. Comunicarnos desde cualquier lugar y en cualquier momento con las manos, con la voz y con la mirada tendrá efectos en todos los ámbitos de nuestra esfera personal y social. Nuestra mano hecha ventana al mundo es la oficina, la escuela, el atelier y el club pegados a nuestra piel, el puente necesario entre nuestra huella física y digital.
:: COMENTARIOS :: 6::2::2011Conferencia de Isaac Mao: Digital Economy and Society in China
En aquel ensayo, Mao ya anticipaba las claves de su teoría sobre la distribución social de poder en un mundo digital visualizado como un gran cerebro conectado. Una de sus máximas es “The more you shared, the more you get shared” y no puedo evitar que me recuerde a otra hija del procomún: “la mejor manera de proteger algo es hacerlo público”.
Como se puede comprobar, el currículum de Mao es tan impresionante como difícil de clasificar (ver LKDN y TW). Se mueve entre los campos de la tecnología, el periodismo y la educación con una gran capacidad para crear empresas, impulsar fundaciones y apoyar nuevos proyectos sociales desde su trabajo en China. Reconocido principalmente por ser uno de los primeros bloggers chinos con dimensión internacional, Isaac Mao es miembro de instituciones de gran peso en el campo de la ciencia y la tecnología como son el Berkman Center en Harvard y Arts Futura en Europa. :: COMENTARIOS :: 16::1::2011Diez años de Wikipedia
Este año la Wikipedia cumple su décimo aniversario. Podríamos decir que es muy joven, pero también que es una gran veterana. Qué significan 10 años en la Historia de Internet es muy relativo, pero qué ha significado la Wikipedia en esta década es lo que intentamos responder una serie de invitados en el especial de ABC: Mario Tascón, El futuro de Wikipedia: Más artículos de calidad
La Wikipedia es todo un referente para comprender los cambios radicales que discurren en los procesos de producción y gestión de conocimiento, tanto en el campo del periodismo como en el de la educación, pero también en la economía y en la ciencia, entre otros ámbitos. Dentro de este propio blog convive un wiki (http://tiscar.com/wiki) que desarrollé hace tiempo para enseñar el potencial de los wikis en un Máster de Comunicación y que se va modificando en las sucesivas ediciones con la aportación de los alumnos. Sería un ejemplo de “libro de texto” y de “cuaderno de prácticas” en un mismo espacio, colaborativo, abierto y en mejora constante. De quién es el wiki, dónde comienza la enseñanza, dónde el aprendizaje, qué parte es original y qué otra es remezclada carece ya de sentido en una relación colectiva de fronteras difusas. 1. Gestión de Conocimiento
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