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7::12::2011

Aprender en la incertidumbre

Uncertainty

APRENDER EN LA INCERTIDUMBRE. Nuevos valores y métodos para formar a los profesionales (PDF)

Artículo publicado en el monográfico sobre Escuelas de Negocio de la Revista de Economía Industrial del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. 2011. Autores: Alfonso González y Tíscar Lara [EOI].


Resumen (texto completo en PDF)

En el contexto socioeconómico en el que vivimos, preguntas como para qué formarse, qué aprender, cómo hacerlo y quién debe acreditar esa experiencia necesitan de respuestas ágiles, flexibles y abiertas, a la altura de una sociedad tan incierta como dinámica que está asistiendo al desmoronamiento de los pilares sobre los que ha sostenido su modelo de educación formal.

Las formas de enseñar, pero lo que es más importante, las formas de aprender y acreditar lo aprendido, requieren de nuevos valores y metodologías para formar a los profesionales en el compromiso de crear riqueza en modelos social y medioambientalmente sostenibles. Las Escuelas de Negocio tienen la responsabilidad y al mismo tiempo el privilegio de liderar este proceso de transformación de la educación superior y construir una sociedad más abierta.

Aprender también es un diálogo

En la primera década del 2000 hemos podido comprobar cómo se ponía fin al periodo de mayor crecimiento económico en la historia de la humanidad protagonizado por los países occidentales. Un mundo previsible, estable y regulado se soportaba en un sistema formativo que buscaba la homogeneidad, dominado por la oficialidad de las titulaciones y por un marco riguroso de competencias profesionales.

Las reglas han cambiado radicalmente en pocos años. En una sociedad y en una economía crecientemente global, incierta y digital, las personas, como ciudadanos o como profesionales, demandan nuevos sistemas de aprendizaje, flexibles, permanentes y eficientes. La única seguridad que puede ofrecer la formación es la competencia que proporciona el dominio de las habilidades que permiten adaptarnos a sucesivos e imprevisibles escenarios de una carrera profesional configurada por la constante sucesión de proyectos personales.

Dirigir la crisis sistémica que vivimos hacia una revolución por la libertad y democratización del aprendizaje es una oportunidad que no nos podemos permitir desaprovechar. En esta dirección las Escuelas de Negocio merecen una especial atención, ya que por su propia naturaleza son la punta de lanza de las transformaciones que se están produciendo en la sociedad. En ellas se experimenta y se prototipa con el dinamismo y velocidad propios de tener que atender a la formación de emprendedores y directivos. Ambos agentes sociales son gestores que se miden de manera inmediata y constante a las exigencias de una realidad que es veloz en su cambio e incierta en su dirección.

En 1999, a las puertas del cambio de siglo, comenzó a circular por Internet el Manifiesto Cluetrain, una serie de ideas que criticaban la arrogancia de las empresas y su desdén hacia los consumidores, al mismo tiempo que apuntaban a una nueva forma de hacer negocios desde el diálogo, el contacto personal y la horizontalidad como valores propios de la Red. En el Manifiesto, que pronto se convirtió también en libro, los autores partían de una máxima que no por evidente resulta menos importante: los mercados son conversaciones.

Doce años después, la web 2.0 con su proliferación de tecnologías y espacios para la interacción social desintermediada, ha provocado que lo que parecían declaraciones de intenciones en el Manifiesto Cluetrain se hayan convertido en evidencias incontestables.

Hoy el futuro de las empresas pasa necesariamente por su apertura y participación en las redes sociales. Las estrategias de social media no se plantean como meros escaparates, como ventanas de oportunidad donde captar más clientes, sino como mercados en su sentido más amplio: bazares de encuentro, diálogo y relación bidireccional con los consumidores, también llamados prosumers por su condición de participantes activos.

La velocidad con la que se ha producido el cambio en las motivaciones personales para el aprendizaje, en las metodologías utilizadas, en los contenidos propuestos y, sobre todo, en las autoridades que acreditan la experiencia acumulada, se acelera de manera creciente. Será en torno a estas cuatro ideas como podamos construir los elementos característicos de la trasformación que estamos viviendo en el mundo de la formación y de manera especial en ámbito de las Escuelas de Negocio, convertidas en auténticos laboratorios de valores, procedimientos y legitimidades.

I. Compartir valores

¿Qué aprendemos?

La crisis que explotó en 2008 y que ha colapsado la economía global apunta principalmente a la responsabilidad de las agencias financieras, a las administraciones públicas que no supieron reaccionar a tiempo para corregirla, pero también a las instituciones académicas que han formado a sus principales gestores. Este último vínculo actúa en una doble dirección. Por un lado, por su influencia como espacios de aprendizaje de determinadas técnicas y valores, pues de sus aulas salieron los principales actores de esta suerte de entramados financieros de riesgo; y por otro, por la directa relación personal de reconocidas autoridades académicas con la industria de los negocios.

Las señales de decadencia del sistema comenzaron hace diez años, concretamente con la caída de Enron en 2001 como recoge el decano de McGill Henry Mintzberg en su libro «Directivos, no MBAs» (2004). Sin embargo, no ha sido hasta la crisis global de 2008 y el liderazgo de Harvard para abordar el debate desde el plano institucional, cuando se han disparado todas las alarmas y se ha tomado conciencia del tejido de responsabilidades.

En paralelo a la reflexión de los decanos, otra de las críticas más significativas llegó desde el corazón de los MBAs y concretamente de un alumno de Harvard, Max Anderson, quien en 2009 hizo suya la necesidad de un compromiso por una gestión responsable y movilizó a toda la comunidad educativa para promover entre sus miembros la adhesión a un juramento hipocrático: el MBA Oath o Responsible Value Creation.

Este compromiso, que ha alcanzado hasta la fecha un número de 5000 firmantes que representan a 300 instituciones, no es nuevo en las escuelas de negocio. Antes, otras como Thunderbird ya se regían por juramentos de este estilo, pero la propuesta de Harvard llegó en un momento de profunda reflexión provocando un gran efecto viral entre los alumnos de otras instituciones.

Por su parte, las Escuelas también han reaccionado al debate y se están comprometiendo a cumplir con la formación en valores a través de la introducción de la ética en sus currículos y firmando los principios de iniciativas internacionales que apelan a la responsabilidad en la formación, como es el PRME Principles for Responsible Management Education impulsada por la ONU a través de su proyecto Global Compact.

La crítica no ha alcanzado sólo a cuestionar el papel de las escuelas de negocio y los valores en los que ha formado a los MBAs como causa directa de la reciente crisis, sino que va más allá, hasta el punto de condenar de forma radical todo el sistema que rodea a la formación superior y minimizar su relevancia en la sociedad actual.

La situación de descrédito académica e institucional por un lado y de desconfianza en la rentabilidad de los títulos por otro, ha llevado a algunos círculos empresariales a hablar de «la burbuja de la educación superior» como el próximo mercado por explotar. Uno de sus mayores detractores con cierta influencia en la opinión pública es Peter Thiel, ex fundador de Pay-Pal e inversor en Facebook. A finales de 2010, Thiel decidió financiar el proyecto 20 under 20 para ofrecer a 20 jóvenes estudiantes menores de 20 años la oportunidad de montar su propio negocio como alternativa a embarcarse en estudios universitarios.

Thiel, conocido por sus aciertos predictivos de las dos burbujas previas en este siglo –la puntocom y la inmobiliaria–, argumenta su crítica al sistema basándose en el progresivo endeudamiento de los estudiantes bajo la confianza ciega socialmente compartidade la promesa de la formación superior como inversión incuestionable y como única garantía de progreso.

En un entorno socioeconómico de crisis como el actual, se da la paradoja de que el mercado laboral no puede garantizar la empleabilidad de los mejores profesionales salidos de la formación superior, como tampoco la devolución de la deuda adquirida con cargo a sus puestos de trabajo. Esto era impensable hace tan solo una década, donde el porcentaje de retorno se liquidaba en los primeros años del desempeño profesional. Ahora esta situación es inviable debido al aumento de las tasas de las matrículas, al progresivo endeudamiento de los estudiantes (en diez años la deuda por cursar estudios superiores en EE.UU. se ha multiplicado por cinco y ronda ya el millón de billones) y a la imposibilidad de abandonar el préstamo una vez contratado.

En las últimas décadas hemos visto cómo un mundo crecientemente liberalizado, desregulado y privatizado, en el que el protagonismo del mercado crecía de manera exponencial, demandaba a las empresas de manera urgente nuevos valores y compromisos. Valores de responsabilidad corporativa, intentado proteger los intereses de los propietarios y del capital, no siempre coincidentes con los de los gestores. La desigualdad no es sostenible y eso obliga a que la ética se incorpore como un elemento esencial de la actividad empresarial.

La innovación moral se ha convertido en uno de los elementos más dinamizadores de la actividad económica, hasta el punto de que la empresa sin valores, cuando su conducta se hace pública, es duramente sancionada por el mercado. La empresa reclama su reconocimiento como principal agente en la creación de riqueza y empleo, responsable y sostenible. Prueba de ello es la integración cada vez más extendida entre sus prácticas de gestión de la Triple Cuenta de Resultados que contabiliza la rentabilidad no sólo financiera, sino también social y medioambiental.

NOTA: El artículo continúa en texto completo en PDF.

 

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18::9::2011

Personismo de portada en la fragmentación del ecosistema mediático

La Revista Sphera en su especial La realidad fragmentada. Tendencias del discurso mediático del número 10 incluye el siguiente artículo que se publicó hace más de un año en papel y que ahora  ya se puede encontrar en su web junto al resto de contribuciones.

Personismo de portada en la fragmentación del ecosistema mediático Tíscar Lara [PDF]

En el presente artículo se discute el concepto de portada y sus manifestaciones a través de las nuevas formas de filtrar y jerarquizar la información en los medios sociales de internet. En el texto se hace un recorrido por las formas actuales de personismo en los ámbitos periodísticos, desde las secciones dedicadas a la participación de los lectores y los nuevos géneros de telerrealidad hasta el valor de la cotidianidad en medios de microblogging como Twitter. En este espacio se observa la difícil situación del periodista en este nuevo ecosistema mediático, donde abandona su rol de mediador equidistante y pasa a ser un actor que oscila entre la invisibilidad del foso a la dramatización en escena.


1. Quién informa, sobre qué y cómo se accede a esa información: revisión del concepto de portada

El criterio periodístico ha justificado históricamente la jerarquización necesaria de las noticias en ese escaparate de la actualidad que es la portada de un medio de comunicación. Cuestiones de espacio y de tiempo han sostenido una realidad fragmentada y han generado un código paralinguístico que ha servido para “leer” el mundo en un ejercicio de abstracción que extrae sentido de los vacíos de información. Instrumentos como las secciones y los titulares en la prensa, las cortinillas en el telediario o las ráfagas en la radio, han servido para recomponer el discurso mediático y reducir la complejidad que supone el atrevimiento de simplificar la realidad para decirle a ese lector objetivado qué es lo más importante que debe saber para tener una visión global de la actualidad.

El desarrollo tecnológico que ha supuesto el acceso a Internet y a los dispositivos de producción multimedia (desde el ordenador personal hasta el móvil con cámaras y conexión 3G), ha facilitado la ampliación de fuentes, medios y flujos comunicativos. Ahora los lectores no necesitan acceder al discurso fragmentado de los medios de comunicación como únicas fuentes válidas para estar informados, sino que son sus pares, sus redes de confianza y otros agentes sociales quienes también les proporcionan datos de valor para tomar sus propias decisiones.

Los medios de comunicación en su versión digital se han sumado a abrir nuevos canales de participación a los usuarios para que aporten información, interpretación y opinión al flujo habitual del trabajo periodístico. Pero además de ser conceptualizados como nuevas fuentes de contenidos, los usuarios también comienzan a jugar un interesante rol como “editores”, ayudando a componer nuevos modelos de portada periodística. Para observar estas tendencias nos detendremos en la comparación entre un medio nativo y un medio tradicional. En Soitu.es, cerrado a finales de 2009 por falta de financiación, se experimentaron nuevos criterios de portada en su propia home, que convivían entre sí de forma complementaria para dar más opciones de lectura al lector. Así se distinguía el flujo autoalimentado de las noticias de agencias de prensa (sin reelaboración periodística de por medio), de la portada de “lo más visto” y de la portada de historias de producción propia. (Continúa……)

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11::9::2011

Cómo reinventar la Educación Superior desde lo Abierto

El último número de la Revista Telos, de cuyo Comité Científico tengo el honor de ser miembro, incluye un Dossier dedicado a la Cultura Digital con los siguientes artículos. Uno de ellos es el que he dedicado a la Educación Superior en relación con las estrategias de apertura de contenidos, tecnologías y personas desde lo digital. Más abajo incluyo el texto completo del mismo.

Enrique Bustamante: Cultura Digital: la ‘nueva’ cultura clásica

Iván Lacasa: Nuevos medios, nuevos usos, nuevos públicos

Cristina Paz García: Potencialidades para la integración del espacio audiovisual iberoamericano y europeo

Aida María de Vicente Domínguez: Aportaciones de la digitalización a las artes plásticas

Jaime García Cantero: Exposiciones y cibercultura

Laura Fernández: Prototipos colaborativos en la era digital

Ramón Zallo: Paradojas de la Cultura Digital

Javier Celaya: Escasa creación original, colaborativa, participativa

Tíscar Lara: Cómo reinventar la educación superior desde lo abierto

Cómo reinventar la educación superior desde lo abierto

Los procesos de globalización y digitalización están provocando cambios radicales en las formas de aprender y con ello también en las formas de certificar el conocimiento adquirido. En el marco de la Sociedad Red, caracterizada por un entorno de abundancia de información, de numerosas oportunidades para la interacción social y del aumento de dispositivos personales para la producción de conocimiento, se hace cada vez más difícil mantener los mismos sistemas formales de enseñanza estandarizada que fueron diseñados para un contexto sociohistórico más propio de la industrialización.

La web de lectoescritura o Web 2.0 ha demostrado que para aprender ciertas habilidades y adquirir determinados conocimientos no es imprescindible desarrollar un programa formal dentro de una institución educativa. Al contrario, Internet permite consultar una valiosa cantidad de contenidos, discutir con quienes tienen más experiencia en la temática y practicar en red con otras comunidades de interés.

En este sentido, movimientos como la educación expandida, el Edupunk o proyectos encarnados en organizaciones que nacen bajo nuevas legitimidades, como es la P2PUniversity, reconocen el valor de los aprendizajes no formales que emanan de procesos horizontales en ritmos de aprendizaje autogestionados en lo colectivo.

Todas estas dinámicas, no solo posibles sino reales, están cuestionando el rol de las instituciones de educación superior en su papel tradicional como intermediarias privilegiadas de la formación cualificada orientada al campo profesional. Esto se agrava aún más en una situación de crisis como la actual, en la que la distancia entre la formación especializada y las oportunidades de empleo se ha convertido en un verdadero abismo.

En cierta forma, este escenario nos podría llevar a concluir que las instituciones de educación superior son una víctima, por su propia irrelevancia, de las prácticas propias de ‘lo digital’. Sin embargo, lejos de colapsarse bajo su amenaza, Internet se les brinda como una oportunidad para reinventar su vínculo de pertenencia social a través de la facilitación de contextos para el libre desarrollo de experiencias de aprendizaje e investigación en red.

Para abordar esta transformación es imprescindible diseñar estrategias que incorporen la cultura digital alrededor de ‘lo abierto’ como eje principal, en tres direcciones: en la producción de conocimiento, en la interacción de las personas y en la facilitación de las tecnologías.

Los contenidos: abrir procesos de producción y difusión de conocimiento

La cultura digital bebe directamente de las comunidades del software libre y da un valor preeminente a la transparencia de los procesos por encima de los resultados. Trasladado al ámbito educativo, esta declaración de principios trata de convertir el aula en un laboratorio abierto a la experimentación y a la innovación, permitiendo la generación de nuevas ideas y proyectos apoyados en herramientas colaborativas de discusión en abierto como son los blogs y las wikis.

Las tecnologías son unas aliadas de los procesos de elaboración académica, pero requieren también de políticas activas de open data y open access para que los resultados de sus trabajos sean publicados con formatos y licencias que permitan su libre acceso y la reutilización por terceros. Con el objetivo de dar garantía jurídica a la liberación de ciertos derechos de autor, en los últimos años han surgido instrumentos flexibles como son las licencias Creative Commons, que se han convertido en el estándar más utilizado en el libre intercambio de conocimiento. Una referencia clásica de este tipo de proyectos es el OpenCourseWare iniciado por el MIT hace diez años y replicado internacionalmente en decenas de países a través de sus distintas universidades.

Las personas: interacciones sociales y trabajo colaborativo en red

El valor más importante de una institución de educación superior es la gestión de la experiencia de aprendizaje de las personas que intervienen en la relación formativa y que son fundamentalmente sus profesores y alumnos.

Incorporar la cultura digital desde las identidades digitales de los colectivos que se desarrollan profesionalmente en las instituciones supone trasladar actividad relevante a sus espacios virtuales más naturales, tomando la Red como el nuevo ágora global de encuentro, discusión y participación en abierto. Por tanto, la única forma de comprender la cultura digital y ser agente activo de la misma es incorporar estas dinámicas dentro de los procesos de trabajo de alumnos y profesores.

Capacitarles, acompañarles y visibilizarles en el desempeño de sus prácticas digitales debe de ser uno de los objetivos principales de toda escuela del siglo XXI. Esto necesita de un uso intensivo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), pero sobre todo de un ejercicio colectivo de los valores que componen la cultura digital, como son compartir información en abierto, reconocer los méritos del otro respetando sus contribuciones, aportar nuevas ideas a la inteligencia colectiva, participar en proyectos colaborativos, construir identidades digitales profesionales y ejercer un derecho a la comunicación responsable.

Tecnologías digitales: libres y móviles

Cuando hablamos de tecnologías dentro de un proyecto de cultura digital en una institución educativa no solo nos referimos a las herramientas digitales entendidas como sistemas de información, software y hardware con los que dotarse, sino que también estamos definiendo como tecnologías aquellos recursos que condicionan de alguna forma el desarrollo de las acciones formativas entre los contenidos como objetos y las personas como sujetos.

Hablamos, por tanto, de la importancia de dotarse de tecnologías libres, como son los sistemas de código abierto que permiten la autonomía y la innovación tecnológica, pero también de ampliar la mirada sobre la transformación necesaria en los diseños de los cursos, en su temporalidad, en la rigidez programática o en la arquitectura de las aulas como espacios de creatividad.

EOI 2020: un proyecto de integración de cultura digital

En la Escuela de Organización Industrial (EOI) nos hemos marcado los principios de la cultura digital como fundamentos del Plan Estratégico EOI 2020, que define su metodología como escuela abierta, digital y colaborativa. Así, desde 2009 se han puesto en marcha varios proyectos transversales tanto en el ámbito de los contenidos (repositorios open access en software libre, publicaciones con licencias Creative Commons, incorporación de blogs de alumnos, diseño curricular por proyectos, clases abiertas por streaming, etc.), como en la participación de sus comunidades (fomento de identidades digitales de visibilidad profesional, tablones digitales para crowdsourcing y conversaciones abiertas en redes sociales con alumni) y en la canalización de su interacción a través de tecnologías libres y móviles que rompen el aula y expanden la experiencia de aprendizaje más allá de sus límites espacio-temporales (mobile learning con tablets Android).

Todo este despliegue de proyectos tiene como objetivo formar profesionales digitales que incorporen la cultura de la horizontalidad, la colaboración, la interacción, la innovación y la solidaridad en sus dinámicas de trabajo. Aprender haciendo, aprender del error, aprender durante toda la vida, aprender comunicando y aprender en comunidad son las únicas formas posibles para dar respuesta a los retos del siglo XXI. Solo con personas digitales que piensen y actúen con los valores de la cultura digital podemos construir una economía digital y, por tanto, una sociedad digital más abierta y sostenible.

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23::7::2011

Vídeos de Joi Ito y versión en castellano de The Power of Open

Si no pudiste venir a la presentación del libro The Power of Open (ya disponible también en castellano) que tuvo lugar el pasado 8 de julio en EOI, ya puedes ver el vídeo del acto que contó con la presencia de de Joi Ito, presidente de Creative Commons y Director del Media Lab de MIT.

Versión completa del vídeo en la mediateca de EOI

Joi Ito y The Power of Open en TVE

La visita de Joi Ito a EOI también dejó huella en la televisión y fue protagonista de uno de los reportajes del programa Cámara Abierta de TVE que podemos ver a continuación:

MÁS DOCUMENTOS RELACIONADOS

Libro The Power of Open, en libre descarga en varios idiomas incluida también la versión en castellano.

Audio de la entrevista de Joi Ito con medios de comunicación, donde amplía sus declaraciones sobre Apple publicadas ese día en El País.

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6::7::2011

#thepowerofopen 10 años de CC con Joi Ito en @EOI Madrid

El próximo viernes supone un hito en la historia de EOI dedicada a la construcción de una economía más abierta y sostenible (Plan 2020). Tenemos el honor de invitar a Joi Ito, Director de Media Lab del MIT y presidente de Creative Commons, para presentar la versión en español de The Power of Open, un libro que celebra una década de libre intercambio a través de licencias CC abiertas y recoge más de treinta proyectos de casos de éxito con su uso. A fecha de diciembre de 2010, se contabilizaron más de 400 millones de obras compartidas en internet con licencias Creative Commons, y probablemente haya muchas más que son difíciles de identificar. Esta cifra da la idea de la dimensión de este movimiento entre creadores y usuarios a nivel global.

PRESENTACIÓN DE THE POWER OF OPEN

Cuándo: Viernes, 8 a las 10:30 h
Dónde: EOI Madrid, Avda.. Gregorio del Amo, 6. 28040 (mapa)

Ponentes invitados:
Lisa Green y Joi Ito de Creative Commons
Javier de la Cueva, abogado español y experto en propiedad intelectual (que maneja la defensa de Ladinamo, la decisión por primera vez a reconocer Copyleft).

El evento tendrá lugar en nuestro jardín. Está abierto al público, pero es necesario inscribirse mediante este formulario, para que podamos tener una estimación del número de personas que vayan a venir y organizarlo adecuadamente.

Hay muchos proyectos en marcha en EOI que muestran nuestro compromiso de abrir el conocimiento, la economía y la sociedad. La apertura se manifiesta en la Misión y Visión de nuestra Escuela, a partir de los temas que enseñan (Master en Desarrollo Sostenible o el Master de la Economía Digital, por ejemplo), a la metodología que utilizamos (el pensamiento de diseño + móvil + aprendizaje + blogs de Google Apps + redes sociales), sino también para las tecnologías en las que nos apoyamos (android, wordpress, moodle, liferay, Fedora, etc) y la forma en que creamos y difundimos contenidos con licencias CC (con repositorios de acceso abierto para los libros y vídeos, muy inspirado en el espíritu del MIT, por supuesto).

Pero la apertura es algo más que herramientas y contenidos, es la cultura de lo digital y la cultura de compartir como Isaac Mao nos comentaba hace unos meses durante su visita a la EOI. En otras palabras, la cultura de las almas libres en términos de Joi Ito.

Estos son los valores de la economía abierta que queremos ayudar a construir y reforzar a través de nuestra enseñanza y nuestros estudios en la Escuela de Organización Industrial.

Estos son los valores detrás de las actividades como la Semana # SOL1 de Obras Libres que organizó hace unas semanas con bandas CC tocando en el jardín, los debates entre los Jamendo y SafeCreative, talleres sobre el hardware doméstico o la proyección de vídeos de licencias abiertas. Estos son también los valores de las llamadas que hacemos con frecuencia a crear listas de colaboración de la música o imágenes libres. En última instancia, estos son los valores de la creación de un mundo mejor mediante la apertura de nuestro código, compartir nuestro talento y colaborando juntos.

El viernes vamos a presentar la versión en español del libro The Power of Open. Tengo que decir que es una de las tareas que he realizado con mayor alegría. Ofrecerme voluntaria para la corrección y edición de la versión en español, con la amable ayuda de Lisa Green y Ignasi Labastida, me ha dado la oportunidad de profundizar en el libro y sentirme más cerca aún de esta gran comunidad global del intercambio de conocimiento abierto. Estamos orgullosos de apoyar los valores de CC y de llevarlos todos los días a las aulas. El próximo viernes tenemos una fiesta del placer de compartir. Ven y acompáñanos.

VERSIÓN original de este post en INGLÉS en el blog OPEN.

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5::6::2011

De la cultura a la educación en la sociedad red

¿A qué se le llama la cultura 2.0?

A una cultura basada en lo digital, entendiendo por ello los usos sociales que se están transformando a través de la mediación de las tecnologías de la información y de la comunicación y la consiguiente amplificación de interacciones en tiempo y espacio.

Hablamos de una nueva sociedad donde la participación de las personas en entornos de red son claves para comprender cómo se están modificando las estructuras sociales, económicas y políticas en flujos de colaboración y construcción colectiva de conocimiento.

¿Cuáles son los cambios que trae específicamente en la educación?

TL: La incorporación de tecnología 2.0 y sus formas de interacción (participación entre personas y proyectos, autonomía en la producción, apertura y reutilización de contenidos, extensión de tiempos y espacios escolares, etc.) rompe los monopolios tradicionales del sistema educativo y provoca un rediseño radical en las metodologías de aprendizaje. Qué enseñar, quién, a quiénes, cuándo, dónde y cómo se ve profundamente transformado por el propio contexto de la sociedad-red, por sus tecnologías y por sus demandas específicas de aprendizaje.

Esto nos obliga a pensar cómo nos organizamos para ser más eficientes, para aprender más y mejor con todas las capacidades que tenemos a nuestro alcance en un entorno donde los profesores no son los únicos que enseñan, y donde el aula no es el único espacio privilegiado para el aprendizaje.

Estas dos preguntas forman parte de la entrevista que me hicieron para Learning Review y que se puede ver ampliada en LegoLab EOI.

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27::2::2011

Mi primer post: I´m glad you found my bottle

He aquí mi primer post. Encontrarme ocho años después con estas palabras tan ingenuas me ha emocionado. Acabo de volver sobre mis pasos gracias al Wayback Machine que archiva el histórico web para recordar la impresión que sentí al ver por primera vez un blog cuando aún se llamaban “weblogs”.

Confieso que venía rodeado de muchas cosas automáticas que no entendía, como aquello del permalink, los trackbacks, el concepto de “sindicar” otras fuentes de información, etc. Pero no importa. Lo más importante fue la sensación de libertad y autonomía que sentí al publicar ese primer post en un segundo.

Yo, siempre a caballo entre el periodismo y la educación, venía de esforzarme en enseñar editores web que resultaban demasiado complejos a maestros y periodistas. Había llegado el momento de abandonar Front Page y Dreamweaver, de olvidarse de distinguir entre local y ftp, de los enlaces relativos y los absolutos. Por fin una tecnología nos daba el control suficiente para hacer lo que sabíamos y lo que necesitábamos: centrarnos en el mensaje, separando contenido de forma, para componer fácilmente y crear páginas/posts de una manera sencilla y directa. No había nacido WordPress y apenas había plataformas gratuitas (Blogger empezaba a dar sus primeros pasos). Ahora es fácil reconocer el valor de los blogs cuando la película ya ha avanzado tantos capítulos, pero si de una sensación estoy segura es de haber percibido ese potencial en aquel instante.

Y esta búsqueda en las raíces viene a propósito de la conferencia que dio Isaac Mao recientemente en EOI. Después de su charla fuimos a la presentación de Google Art project en el Museo Thyssen-Bornemiza y allí, ente canapé y canapé, nos pusimos a recordar nuestros inicios como bloggers.

En la conversación apareció una mágica coincidencia y es que ambos habíamos coincidido en marzo de 2003 en Harvard. Yo arrancando mi primer blog, en el proyecto de Weblogs at Harvard que lideraba Dave Winer en aquel tiempo dentro del Berkman Center, y él invitado a un workshop de bloggers asiáticos. No nos conocimos en aquel tiempo, pero it was meant to be que diría alguien espiritual como él. Y aquí estamos ocho años después unidos por el sharism, de Harvard a Shanghai pasando por EOI Madrid y hasta por RTVE :)

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6::2::2011

Conferencia de Isaac Mao: Digital Economy and Society in China

Actualización: Vídeo de su conferencia íntegra en EOI y del paso de Cámara Abierta RTVE por la Escuela.

Isaac MaoHace unos años que oí hablar del Sharism o el acto de compartir como energía clave de esta sociedad digital. Fue de la mano de Isaac Mao en aquel monográfico FreeSouls en el que también participaban autores como Yochai Benkler, Joi Ito y Howard Rheingold.

En aquel ensayo, Mao ya anticipaba las claves de su teoría sobre la distribución social de poder en un mundo digital visualizado como un gran cerebro conectado. Una de sus máximas es “The more you shared, the more you get shared” y no puedo evitar que me recuerde a otra hija del procomún: “la mejor manera de proteger algo es hacerlo público”.

Afortunadamente, el verano pasado pude conocerle en persona en Shanghai en el workshop que compartimos sobre Ciudades y Tecnología, y ahora tenemos la oportunidad de escucharle en su primera visita a España en la conferencia que dará en EOI Madrid sobre Economía Digital y cultura de redes este próximo miércoles día 9 a las 18h. El acceso es libre hasta completar aforo, pero no olvides apuntarte aquí.

Como se puede comprobar, el currículum de Mao es tan impresionante como difícil de clasificar (ver LKDN y TW). Se mueve entre los campos de la tecnología, el periodismo y la educación con una gran capacidad para crear empresas, impulsar fundaciones y apoyar nuevos proyectos sociales desde su trabajo en China. Reconocido principalmente por ser uno de los primeros bloggers chinos con dimensión internacional, Isaac Mao es miembro de instituciones de gran peso en el campo de la ciencia y la tecnología como son el Berkman Center en Harvard y Arts Futura en Europa.

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8::12::2010

Mi contribución al Libro blanco de la Juventud 2020 en el Senado

En octubre tuve el honor y la responsabilidad de comparecer en el Senado invitada por la Comisión que trabaja en el Libro Blanco de la Juventud 2020. La transcripción de la intervención oral está disponible en las Actas del Senado en su web. De ahí entresaco los últimos párrafos que copio a continuación.

Extracto de la comparecencia en el Senado para el Libro Blanco de la Juventud 2020, 13 de octubre de 2010

Texto completo

En los últimos años se viene hablando de la necesidad de alfabetizar al ciudadano del siglo XXI en las competencias digitales para transformar la sociedad de la información en una sociedad del conocimiento. Las dinámicas de este nuevo entorno tecnosocial con mayor disponibilidad de fuentes de información y recursos educativos, gracias a las TIC, están modificando las formas tradicionales de construir, comunicar y enseñar el conocimiento.

Dentro del terreno de la educación, se habla de un nuevo paradigma donde el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje tiene que ser el estudiante, ese joven del futuro que queremos construir. En esta perspectiva el estudiante no va a estar asociado exclusivamente a un espacio y a un tiempo de aprendizaje, así que cada vez más vamos a necesitar entornos de aprendizaje continuo. Se trata de integrar el aprendizaje no formal, qué se está desarrollando fuera de los entornos educativos, qué se está aprendiendo en los entornos de las redes sociales o en entornos físicos no formales, en espacios en centros culturales y en todas esas redes de aprendizaje que podemos llevar a los sistemas más formales. Este planteamiento provoca también cambios en la forma de concebir quién enseña, cómo y con qué aprender. En este sentido, el modelo de profesor pasa de ser una fuente y un filtro de conocimiento, porque como institución mediadora está en cuestión, para adaptarse a un nuevo rol como facilitador del aprendizaje o tutor del proceso.

La práctica de los alumnos les proporciona una experiencia de gran valor como emisores de contenido y como productores de su propio canal de comunicación, construyendo su propia identidad como autores, reforzando su autoestima y relacionándose en público en un proyecto con intencionalidad comunicativa y social. Tener voz y comunicarla a través de este tipo de medios genera toda una serie de aprendizajes que entrenan y capacitan en las competencias propiamente digitales, puesto que obliga a buscar información, a contrastarla, a evaluarla, a reinterpretarla y a elaborarla junto a otros lenguajes multimedia.

La red y la cultura participativa pueden ser enfocadas como un fértil ecosistema de una extrema riqueza y diversidad, como un lugar donde sembrar Internet, donde cultivar y donde recoger conocimiento, pero también un lugar que tenemos que aprender, como ciudadanos digitales, a proteger y a cuidar para que siga creciendo. Para ofrecer algunos elementos sobre por dónde podríamos reforzar en esta tarea de construir el mejor entorno posible para que se puedan desarrollar como ciudadanos digitales, tendríamos que identificar nuevos perfiles profesionales y adaptar los sistemas educativos a una realidad más dinámica y flexible.

Necesitamos cambios estructurales en todo el recorrido del modelo educativo, desde la enseñanza primaria hasta la universitaria, así como una formación continua profesional que traslade el peso de lo individual a lo colaborativo. No estamos enseñando al ritmo de las metodologías con que están aprendiendo fuera de la escuela, ahí hay un desfase que hemos de corregir porque cada vez será mucho más crítico. Estos cambios requieren de nuevos modelos de relación alumno-profesor, nuevas formas de acceso y uso de los contenidos digitales, nuevos espacios para metodologías del «aprender haciendo» en entornos de laboratorio, nuevas tecnologías para el aprendizaje en movilidad y nuevos formatos curriculares con nuevas formas de evaluación más social.

En este sentido, ayudará observar y aprender de los éxitos en el aprendizaje no formal que se da tanto en ámbitos digitales como físicos: qué y cómo se aprende en las redes sociales on line y qué y cómo se aprende en los centros culturales de creación colectiva tipo medialabs que tenemos en nuestras ciudades. Por otro lado, hay que ensanchar el uso de los derechos de propiedad intelectual buscando fórmulas más abiertas y flexibles que permitan desarrollos de modelos de negocio sostenibles en favor de un bien común. Como dice el profesor de Derecho en Stanford, de alguna manera el padre de las licencias creative commons, Lawrence Lessig, no podemos construir una sociedad sobre la criminalización de nuestros niños como futuros piratas.

También hay que apoyar el desarrollo de tecnologías libres y metodologías colaborativas que fomenten la innovación abierta favoreciendo el crecimiento de nuevos modelos de creación de riqueza. Ser competentes como profesionales y ser competitivos como economía pasa por compartir información, por sumar inteligencia colectiva a problemas complejos, por trabajar en grupo y por trabajar en red.

Por otro lado, hay que ofrecer contenidos abiertos y flexibles que permitan su reutilización, apropiación y uso creativo por parte de los jóvenes para generar nuevos productos. En este sentido, es importante hacer mención a los movimientos en esta línea de la cultura de lo abierto, del open access, para publicaciones académicas, así como los open data y open government para la generación de administraciones transparentes y responsables.
Asimismo, hay que impulsar nuevos modelos productivos y sostenibles en sectores emergentes, como pueden ser la economía verde, la economía social, la economía digital, la empleabilidad de los jóvenes. Esto está muy relacionado con la necesidad de fomentar este espíritu creativo y emprendedor de producción y creación que tienen y que están demostrando en sus prácticas en la red.

Por último, está la idea de ciudadanía digital, y me gustaría cerrar mi intervención como la empecé, con el porqué de la alfabetización digital, que en última instancia pretende conseguir ser un mejor ciudadano digital. Ser digital no es una elección ni un capricho, es el atributo natural de la sociedad contemporánea que debemos favorecer y dinamizar desde las políticas públicas y desde todos los ámbitos, porque la mejor manera de proteger un bien para que siga creciendo es abrirlo y compartirlo. Protejamos la juventud 2020 ofreciéndole los medios técnicos y formativos para acceder a la información, producir y compartir conocimiento de modo que pueda participar activamente en la sociedad y construir un mundo más sostenible y solidario.

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7::10::2010

rePlay procomún en la Open Video Conference 2010 #ovc10

Ayer regresé de Nueva York. He estado allí unos días para participar en la  Open Video Conference 2010 (pdf) donde, además de presentar el proyecto Mobile Learning EOI, también tuve la oportunidad de compartir la iniciativa rePlay que desarrollamos en el Laboratorio del Procomún en Medialab-Prado.

PRESENTACIÓN disponible en Slideshare.

La sesión se llamaba Preserving Our Audiovisual Heritage: Archives Show and Tell y compartí espacio con los siguientes proyectos internacionales sobre archivos audiovisuales públicos:
Maarten Brinkerink (co-host) — Netherlands Institute of Sound & Vision, Open Images
Kara Van Malssen (co-host) Broadway Video, American Archive
Tiscar Lara – Replay: Open Video Commons Heritage Archive
John Hodgins IsumaTV
Peter Westenberg & Michael MurtaughActive Archives Video Wiki
Fabrico ZuardiPublic Videos
Namita Malhotrapad.ma
Del debate suscitado a continuación con los asistentes emergieron ciertas inquietudes que me resultaron muy  interesantes y que dan para un desarrollo más extenso en otro momento:
  • La conceptualización de los “archivos públicos” nacionales, institucionales y el celo en su preserva. ¿Qué significa lo Open en este contexto? ¿Open equivale a difusión, a acceso, a metadata, a descarga, a remezcla, etc.? Son muchas las diferencias entre cada uno de los términos y muy distinto su enfoque de los archivos que se demandan como “públicos” desde fuera de las instituciones, en proyectos más de base, más alternativos, más de reivindicación ciudadana…
  • ¿Cómo garantizar la integridad, la consistencia y la máxima calidad de los archivos “originales” al hacerse públicos y susceptibles de ser modificados en su uso? Este conflicto entre lo “original” y “lo no controlado” es algo que preocupa y mucho a los responsables de los archivos. En el fondo interpreto un deseo de ensanchar el “acceso” pero un gran temor por la apropiación que se derive de ello.
  • Cierta frustración en los entusiastas que han liberado archivos y la constatación de que apenas han generado usos creativos por parte de la gente. Colgar miles de fotografías y rodaje de vídeo con licencias CC animando a su remezcla no es suficiente para provocar transformaciones. Esto me hace pensar en la necesidad de educar en las competencias audiovisuales pero también en la relevancia de esos archivos que se liberan ¿Hasta qué punto son “significativos” para la gente, qué tienen que ver con su vida, con sus motivaciones, con sus necesidades…? Quizás haya que pensar más en la pertinencia de lo biográfico, lo cultural, lo apegado a la memoria personal y colectiva. Lo cual nos lleva de nuevo a rePlay.

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