Nuestra tragedia familiar en la hemeroteca de ABC

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Hay fechas con data y datos sin fecha. Para muchos, el 3 de abril significará la muerte de la televisión analógica. Para mí es el cumpleaños de mi madre. Hace tres días inauguró una nueva década y hace 60 años que heredó el nombre de la hermana que no conoció. La otra Juana Padilla González murió una madrugada de un día como hoy, un 6 de abril, junto a otros dos hermanos y su abuelo, mi bisabuelo, mientras dormían cuando unas murallas antiguas cayeron sobre su casa en Quesada, Jaén.

De los cuatro hijos sólo sobrevivió el bebé de la familia, mi tío Ángel, protegido por su cuna volcada (aunque la leyenda cuenta que en realidad fue por llevar una medalla de la Virgen de Tíscar, pero esa es otra historia…). Un suceso tan trágico ha acompañado siempre a la familia y ha sido incluso fuente de romances en el lugar. En mi caso particular, también de inspiración autobiográfica en mis primeras incursiones digitales hace más de 10 años en UCLA. Fascinada por la figura de mi abuela Nicanora, su historia fue un hilo conductor en aquellas producciones que nunca conservaré por la obsolescencia de las tecnologías y cuya sombra se la debo a otra hemeroteca, la de Archive.org, pero eso es también otra historia que contar…

Hace unos meses, el Ayuntamiento de Quesada decidió colgar una placa para recordar a la familia al restaurar la muralla maldita. Buscando la noticia en los diarios digitales, tropezamos con el tesoro de la hemeroteca de ABC y descubrimos, 62 años después, que habíamos sido noticia nacional (8 de abril de 1948, pdf).

Pd. En la foto, mi tío Ángel a la derecha, y el alcalde de Quesada, a la izquierda.