Blogging postvacacional

¿Son las vacaciones causa del divorcio del blog? Dicen las estadísticas de almanaque que con el oleaje de las vacaciones sube también la marea de separaciones de parejas. A mí me ocurre lo contrario, pero con el blog empiezo a tener mis dudas. Nos resulta tan cotidiano que cuando nos alejamos de él, de nuestra actividad diaria -en mi caso, que recuerde ahora, sólo por vacaciones y una operación familiar- la distancia nos ofrece otra dimensión y entonces da pereza retomarlo.

Will Richardson también se cuestionaba algo parecido sobre el apego emocional a la tecnología: si twitteas, ¿qué dejas de hacer? y si alguna vez estuviste off line, ¿como te sentiste a la vuelta?

Hace unos meses, una bloguera bastante conocida que un buen día dejó de serlo me contaba que el desencanto llegó después de unas vacaciones. Con la tarjeta de embarque aún en el bolsillo, volvió a su rutina diaria y ya no le apeteció seguir escribiendo. Y ganó en tiempo, un tiempo que todavía no había llenado del todo. También me dijo que sentía un pequeño vacío, que tampoco había logrado cubrir. Me pregunto si ese primer estoque tendrá que ver con asociar el blog a eso, a la rutina.

0 pensamientos sobre “Blogging postvacacional”

  1. Pues todavía no es mi caso.

    Llevo desde el 2004 blogueando y estas vacaciones, para seguir unido a la bitácora, me abrí una cuenta en Twitter, la activé para mandar mensajes desde el teléfono, incrusté un visor en un post adhoc y seguí escribiendo desde la distancia: limitado, pero efectivo.

    Un saludo.

  2. Interesante reflexión Tiscar.
    Lo cierto es que mantener, editar y actualizar un blog tiene su “disciplina”. Por mi experiencia personal, cuando alguien me pregunta sobre esto, y cuales son las mayores dificultades, suelo contestar que publicar está en consonancia con el tipo de persona, pero la continuidad es lo más complicado de hacer. Aunque recomiendo siempre navegar un poco, ver otras experiencias, adoptar alguna siempre teniendo en cuenta tus preferencias. Pero sobretodo pasarlo bien haciéndolo, un blog ( personal) no debe convertirse en una obligación.
    Un abrazo.

  3. Me ha resultado familiar lo que comentas, Tíscar.

    Yo también he desconectado por vacaciones y a la vuelta, me ha costado “reengancharme”. ¡Y eso que me encanta escribir en mi blog! Creo que se debe a la pereza posvacacional generalizada que todos sufrimos y también al hecho de romper una rutina, como comentas.

    Pero bueno, ahí estamos, intentando recuperar la normalidad y volviendo a la rutina. ¡Espero que nos pase pronto el síndrome posvacacional!

  4. Todo lo rutinario acaba siendo pesado. Lo suyo es hacer que escribir no sea rutinario. Como en mi caso lo hago por puro placer, es mi profesión y mi pasión, de momento no me cansa. Y como me leen poquitos, poquitos se cansan de mí xD.

    Un abrazo!

  5. Asocio el blog como un estilo de escritura. trabajo en un blog relacionado con los medios y la educación, como los diarios presentan noticias todos los días, no hay un espacio de “vacaciones” por llamarlo de alguna manera. Sin embargo, las personas tenemos, a veces, días de descanso. Lo que me ha ocurrido en esos días vacacionales no es dejar de publicar en un blog, más bien quisiera abrir otro blog con el tema de las vacaciones y los asuntos triviales que las acompañan.

  6. El tiempo va limando aristas y, en mi caso con respecto al blog, tanto el fondo como la forma, el estilo incluso. Pienso, maduro y luego ya veremos. Sin prisas. La vida tiene otras cosas interesantes. Cool post. Saludos.

  7. Yo también me identifico con tu reflexión. Aunque en mi caso la rutina (bien entendida) es más anhelo que lastre.

    Como a todo buen “benjamín” en esto del bloggear la ilusión suple el hábito, y las vacaciones, a mi, me han pillado cuando empezaba a coger carrerilla. Así que aún no puedo decir si es cierto aquello de que el “habito” no hace al blogger.

    Un saludo.

  8. La rutina mata cualquier cosa. Yo llevo sólo un año y medio de blogero así que todavía logro entretenerme mucho con esto.

    Lo que yo al menos he descubierto es que este asunto tiene que ser siempre muy lúdico y lleno de claves y cosas ocultas de las que reirse.

    No creo que podría bloguear por “trabajo” o como parte de una ritual predecible. De hecho, quizás esa costumbre de cambiar el “look” (theme) del blog y/o agregarle o sacarle cosas como plug-ins y banners, puede tener que ver con lo mismo: hacer de esta actividad un pasatiempo siempre original y no una obligación tediosa que tiene que satisfacer los deseos y expectativas de los visitantes (mal que mal ya sabemos como termino Elvis por culpa de sus fans).

    Sólo un ejemplo adicional. Hoy, en un segundo de aburrimiento decidí cambiar (una vez más) el texto con que invito a que la gente comente en mi blog. El resultado fue el siguiente:

    “Tengo que confesarte algo. Cada uno de tus comentarios me llena de dicha y algarabía. Es una sensación muy difícil de explicar, pero te prometo que se siente bien lindo! Por favor, no lo dudes más y deja que ese corazoncito loco que tienes inspire tus palabras. Deja tu comentario abajo o trackbackeame desde tu blog , algo que también me hace suspirar y en ocasiones llorar de emoción. Antes de comentar, sólo te pido lo siguiente: No blasfemarme. No enviarme spam. No hacerme brujerías ni Vudú, ya que como dicen las Escrituras:”A los hechiceros no los dejarán con vida” (Exodo 22). Y por último, mantener hábitos de higiene personal básicos (incluyendo aseo bucal frecuente). Gracias. ”

    Así es imposible ritualizar el blogueo!

    Saludos desde Chile,

    Luis Ramírez

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