0 pensamientos sobre “Lo que la naturaleza no da, photoshop lo presta”

  1. Querida Tiscar: ¡qué buen video encontraste, che!
    Creo que es cada vez más necesario que haya un código de ética y alguna forma de etiquetado que advierta a los espectadores de este tipo de modificaciones cuando se presentan en forma de comunicación social.
    Algunas modificaciones son graciosas, otras parecen sin importancia, pero… si nos acostumbramos a aceptar imágenes modificadas, y aún peor, si los profesionales de imagen se acostumbran y aceptan que esto está bien,
    ¿no llegaremos al punto en que la imagen como prueba de algo se verá cada vez más desvalorizada?
    Como siempre, tu blog es una visita obligada y placentera.
    Cordiales saludos desde Argentina.

    Alejandro.

  2. La imagen sigue viviendo de las rentas, de ese halo de verdad con la que nació como “captura fiel” de la realidad. Ni siquiera en la era analógica lo era, hoy lo sabemos y hay casos para demostrarlo (fotos que marcaron pulsos históricos en la manipulación política, por ejemplo). Sin embargo, siempre tuvo esa sensación de cierto, de verdad, de que alguien existió delante y detrás del objetivo, que estuvo allí, que sucedió y así lo refleja ese instante congelado. Ese pacto de lectura, esa entrega ciega hacía y, todavía hoy hace, que creamos en la fotografía como “prueba de verdad”. De ahí su fuerza y de ahí también su posibilidad de engaño y seducción.

    Al menos en la analógica, esa imagen partía de un negativo físico, de una huella que se podía ver, tocar y hasta oler. Hoy con la fotografía digital, se pierde el espacio y el tiempo, los ciclos mueren, los clones mandan, el original muere y sólo hay presente. La fotografía se representa a sí misma, no sabemos dónde ni cómo nació. Ni si tiene futuro.

    No hay que caer en la paranoia, pensar que todo es mentira, que nos engañan a cada paso, pero sí ejercer cierto escepticismo o sentido crítico para cuestionar las imágenes. Conocer cómo se construyen ya es un paso. Saludos Alejandro.

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