Aprender con la reinterpretación creativa de los spots

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Texto, imagen, audio y vídeo se entrelazan con las posibilidades interactivas de la Red. La enseñanza de y sobre TICs no está reñida con el análisis crítico de los media. Al contrario, son una buena oportunidad para combinar ambos contenidos, que marchan con demasiada frecuencia por caminos divergentes. Y porque enseñar y aprender TICs no es sólo cosa de “informáticos”. Intervienen más lenguajes -con sus códigos, sintaxis y gramáticas- que la alternancia de ceros y unos.

Una alfabetización multimedia que pretenda ir más allá del mero cacharreo tiene que aprender a reflexionar sobre sí misma y su entorno, con el objeto de entender cómo se producen los mensajes mediáticos, descodificarlos, pero también para producir los suyos propios a través de uso creativo de los medios digitales. Aprender las herramientas tecnológicas como un medio de expresión y no como un fin en sí mismas puede ser un buen comienzo. A menudo cobran demasiado protagonismo, como se puede apreciar incluso en los enunciados de los cursos, cuando hacen énfasis en aprender cierto software y no en lo que se puede expresar o comunicar con esos u otros programas (porque cuáles se elijan ya son en sí mismos discutibles).

En el caso de los talleres con maestros suelo proponer como motivación la crítica de la comunicación de masas con técnicas como las empleadas por la culture jamming y la contrapublicidad, en la línea de lo que desarrollan los autores del currículum posmoderno en educación artística. De esta forma se combina la competencia tecnológica con la reflexiva, introduciendo la comunicación y todas sus formas digitales como un elemento de debate en el aula a través del “aprender haciendo”. Porque… y es sólo un ejemplo: no hay mejor forma de detectar un fotomontaje digital que aprender a hacerlos.

De igual manera se puede trabajar el vídeo, jugando críticamente a la reinterpretación de algunas macronarrativas de los medios, como nos mostraba Lessig en su presentación de hace unas semanas (con el affair Bush-Blair por ejemplo). Este último vídeo puede ser más eficaz a la hora de iniciar un debate sobre política internacional en una clase de secundaria que una introducción del profesor. Así como una viñeta de Forges en ocasiones provoca y dice mucho más que toda una sección de opinión en un periódico.

Pero para esa reinterpretación es necesario que podamos “apropiarnos” de los mensajes, que éstos sean maleables y se dejen reconstruir. Algo que podríamos traducir en que se puedan descargar y reeditar. Los “embed” son muy útiles pero se quedan en la intertextualidad. La reinterpretación supone un paso más. Entre los “embed” y los “download” subyace la frontera de lo que Lessig llama la falsa Web 2.0 o los “fakes sharing sites” refiriéndose a YouTube.

Este listado de directorios de spots sirve para recopilar anuncios de televisión para ser reutilizados como material en un proyecto educativo con TICs. Acostumbrados a que desde los medios la publicidad nos apele y represente, los spots se pueden responder desde la reinterpretación crítica y creativa: alterar su edición, remezclar unos con otros, cambiar los rótulos, reconstruir la voz en off y componer nuevos mensajes a nuestra medida, con nuestros códigos y utilizando las técnicas digitales disponibles. Una forma divertida de aprender haciendo, de reflexionar sobre la cultura de la imagen y de estimular el sentido crítico.

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