Peer Review en Red

Hace unos días Antonio Lafuente de Tecnocidanos escribía un interesante post sobre la crisis del sistema peer review en la publicación científica. Lafuente repasa algunos casos críticos en la evolución de este sistema y defiende la experimentación con sistemas más abiertos y transparentes favorecidos por las nuevas tecnologías. Nos apunta dos proyectos interesantes en los que fijarse: la revista Philica y la iniciativa PLos ONE.

Estalella trata también el tema y en sus comentarios (1 y 2) encuentro otro proyecto a seguir, Wi: Journal of the Mobile Digital Commons Network, y el artículo Get wiki with it.

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0 pensamientos sobre “Peer Review en Red”

  1. He dejado un comentario en Tecnocidanos, pero lo anoto aquí también. Para mí, hay un problema añadido: el tiempo.
    Yo he aterrizado hace poco en el mundo académico universitario y menos aún en el patio particular de la investigación. Mi primera impresión es que la publicación científica se mueve a paso de caracol. Supongo que asegurar un buen sistema de revisión pares conlleva tiempo, pero no es de recibo que transcurran dos años para publicar. El mundo camina por autopistas de información y la ciencia parece hacerlo por tortuosos senderos donde los cuellos de botella no se sabe si están en quienes revisan o en quienes ya creen haber llegado al final del camino.
    Dese luego que tenemos que empujar para abrir la lata de la revisión por pares. Además, ¿quién puede concebir un artículo cerrado? El artículo debe entrar en la plaza pública de la información para que no conduzca a sucesivas reinvenciones de la rueda. ¿Cómo puede costar tanto dinero una suscripción a una revista de las prestigiosas? Es cavar el agujero de la muerte lenta por falta de alimento. Allá, bien enterrado el conocimiento, es donde menos falta hace.
    En fin, ya hay trabajo por hacer, ¿no?
    Por cierto, este debate de la publicación científica creo que es más importante de lo que pueda parecer. En cierta forma, podríamos decir que el planeta “se la juega” si no consigue abrir el conocimiento científico y hacerlo accesible con garantías. También hay buena parte de ética en todo esto. Asunto complicado, pero apasionante.
    Un saludo,
    Julen

  2. Yo creo que, además del sistema de la revisión por pares, que está claro que resulta excesivamente lento (en ocasiones puede pasar un año, o más tiempo, desde que envías el artículo hasta que por fin sale publicado), en general estamos ante una estructura de oposición entre el papel (percibido como medio “de prestigio”, más sólido, más consistente, factores de los que se imbuyen también los contenidos publicados en este soporte) y el formato digital (más sencillo, más rápido, de acceso más fácil), se sigue teniendo la percepción, en muchos ámbitos académicos, de que lo digital no es “serio” y de que si se publica en digital es porque no se ha podido publicar en papel. Lo cual a veces es cierto, a veces no, pero, en cualquier caso, subyace una contradicción de base, que es que, desde luego, es muchísimo más útil publicar en digital si de lo que se trata es de darle difusión a cualquier tipo de trabajo (sin menoscabo de publicarlo también en papel). Al respecto puedo contaros la experiencia de un libro que publiqué el año pasado en formato digital (está aquí: http://www.uv.es/demopode/libro1/), que probablemente tuvo menos incidencia “de inicio” en la comunidad académica que publicaciones comparables en papel, pero que, desde luego, acabó teniendo más difusión. En lo que a mí respecta, intento publicar en digital todo aquello que pueda (esté también o no en papel), pero las tendencias de fondo de la comunidad académica también te obligan a publicar cosas (libros, artículos, etc.) que no puedes publicar en papel (porque lo prohíbe la editorial); y te obligan a publicarlas porque, en efecto, desde el punto de vista curricular normalmente “cuentan” más. En fin, que es una disyuntiva en muchos aspectos absurda, e imagino que cambiará paulatinamente hacia una mayor consideración de lo digital (de hecho, ya está cambiando en ese sentido).

    Un cordial saludo

  3. Yo creo que la identificación sea “digital=no serio”, Guillermo. Creo que es la falta de revisores y peer-review lo que se ha tomado como ‘no serio’ porque normalmente muchas de las nuevas revistas que se han lanzado en Internet comenzaron sin peer-review. Todas las revistas importantes está en Internet, y la publicación impresa comienza a ser cada vez más marginal, lo que les da ‘prestigio’ y lo que se interpreta como ‘rigor’ es la existencia de al revisión por pares.

    Ahora bien, la cuestión que sí me parece interesante es: ¿pueden nuevos modelos de revisión sustentados por la Red sustituir a la revisión por pares? Ahí es donde está la chicha del debate, en mi opinión.

  4. Veo las revisiones de las ideas de Antonio y de Tiscar y sumo mi voto favorable.
    Con la ventaja de que además de la evaluación, seguimos compartiendo con valores “acumulados” por los matices. Y en tiempo real. Es más que autoría, y más que publicación. Al menos mientras lo sigamos compartiendo…

  5. Hola Adolfo:

    Lo de digital = no serio no es lo que pienso yo, sino lo que creo que sigue pensando la mayor parte de la comunidad académica, en particular en las humanidades y sociales. Es cierto que muchas de las revistas científicas están en la Red, pero la mayoría sólo ofrecen resúmenes, o si ofrecen los textos completos es sólo previo pago. En el caso español, muchas ni siquiera lo están, o hace años que no actualizan su versión digital, concentrándose sólo en la impresa.

    Está claro que, en buena medida, lo “no serio” se asocia en Internet a la facilidad de publicación, que no sólo se centra en la existencia o no de revisores, o en el rigor de los mismos (tampoco me refería únicamente, en mi comentario anterior, a las revistas), sino en la circunstancia, por absurda que parezca, de que, además de la “mística” del papel, se percibe una de las principales desventajas de los textos (y también las revistas) en papel, su limitación espacial, como una ventaja, porque se lee en términos de selección rigurosa. A mi juicio, es un problema en gran medida generacional, de mentalidad y hábitos de consumo de literatura científica. Pero sigue teniendo un peso específico importante.

    A mí el peer review en sí no me parece un mal sistema, el problema está, por un lado, en la falta de rigor o en el favoritismo que pueda aparecer en ocasiones (cuestión esta que puede paliarse aumentando el número de revisores, buscando el rigor también en la propia selección de revisores, etc.); y, por otro, es una cuestión de plazos (revisión, aceptación, enmienda de los defectos del texto si los hubiere y final publicación), que en las revistas digitales pueden reducirse en gran medida. Por ejemplo, a mí el caso de Latina de Comunicación Social (en http://www.ull.es/publicaciones/latina/, y adelanto que soy revisor, así que probablemente mi comentario sea parcial) me parece emblemático en un sentido positivo, ha aumentado considerablemente el rigor en la selección de los textos (puedo dar fe de ello), ha cuidado la publicación de los mismos y además, como es obvio, no tiene el impedimento de las revistas que, aunque tengan versión digital, provienen del papel, que en la mayoría de los casos se esperan a publicar el número en papel antes de volcar los contenidos en la versión digital.

    Para acelerar la publicación de resultados, tal vez podría pensarse en una especie de “revista borrador” para colgar allí los artículos pendientes de revisión, a la espera de que fueran finalmente aceptados para su publicación en la revista. En fin, es sólo una idea.

    Un cordial saludo

  6. Coincido con las observaciones de todos vosotros y especialmente en el punto que indica Julen sobre la importancia de este debate para el futuro de los canales del conocimiento. Es muy necesario que la propia comunidad científica y académica se sume a la defensa de los sistemas de publicación abierta y la cultura libre, dando ejemplo y argumentos para desafiar la tensión existente en la actual lógica de mercado.
    Con respecto a lo viciado que puede estar el sistema de peer review tradicional, una experiencia personal:
    Yo me encontré una copia literal de un artículo mío con licencia CC publicado en Bitacoras.org en una revista académica y escrito por un miembro del comité científico.
    ¿Quién revisa al revisador? Parece que lo digital sí tenía valor -cuando lo copió- pero no autoridad y reconocimiento -cuando lo omitió-.

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