Marketing 2.0

Fuera romanticismo. Los encapuchados son actores y el vídeo un anuncio publicitario. Hoy se saben más datos sobre el falso robo de la silla del Congreso. No fue una acción ciudadana de “4 gatos” sino de actores al servicio de una campaña de una agencia de publicidad -la misma que colocó el Amo a Laura– y que en este caso trabajó directamente para la Campaña del Milenio de la ONU.

En definitiva, el mismo modelo comunicativo de siempre, pero usando el efecto multiplicador de los medios sociales. Lo profesional se disfraza de amateur. Lo comercial se viste de social. Las grandes empresas de publicidad han captado la fuerza del marketing 2.0.

¿Seguiremos cayendo en sus construcciones, diluirá la fuerza del vídeo en la Red o provocará que lo real se diluya entre lo verosímil?

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