La creatividad en la enseñanza

Vídeo de Ken Robinson, autor del libro Out of Our Minds: Learning to be Creative, en el que habla de la importancia del fomento de la creatividad como eje de los sistemas educativos. Una intervención brillante y divertida en la que dice cosas como:

La creatividad tiene que ser considerada en Educación al mismo nivel que la alfabetización.

El sistema educativo actual es propio de la sociedad de la industrialización y está diseñado a imagen de la Universidad, para premiar la habilidad académica y producir profesores universitarios. Éstos desarrollan capacidades intelectuales, viven en sus mentes, ignorando el cuerpo, descorporizados. No hay más que ver su arritmia intentando bailar en la discoteca después de un encuentro académico.

El sistema educativo actual castiga el error. “Si no estás preparado para equivocarte, nunca serás capaz de hacer algo original”.

Hoy los títulos académicos no valen nada. Según la UNESCO, en treinta años habrá más titulados en el mundo que en toda la Historia.

Todos los niños nacen artistas, pero la Educación acaba frustrando estas capacidades.

La creatividad es un instrumento para aprender a aprender y a vivir en la sociedad actual y futura.

Puede que nosotros no veamos ese futuro, pero los niños que entran en la escuela hoy se retirarán en el año 2065 y nadie sabe cómo será ese mundo. La creatividad ayuda a enfrentarse a situaciones nuevas y transformarlas.

Necesitamos un nuevo concepto de ecología humana y revisar los principios fundamentales sobre los que se asienta la Educación.

Formatos: mp3 y vídeo.

Vía | Weblogg-ed

10 pensamientos sobre “La creatividad en la enseñanza”

  1. Pues no vendría mal más creatividad, por supuesto. ¿Pero quizá la educación dirigida a la creatividad también la frustrase? ¿No tiene lugar precisamente en los intersticios entre las reglas? Por otra parte, igual que hoy no todo el mundo consigue un título, tampoco todo el mundo acabaría siendo creativo. O tendríamos gente no creativa pero titulada en creatividad…

  2. Hola Tíscar
    Parece que hay que empezar a desarrollar la creatividad a partir de que ya tienes un título, eres alguien que ha demostrado su valía, y si quieres puedes ser creativo, pero como afición.
    No se considera su valor en las disciplinas, o estudios llamados serios, más allá de las Bellas Artes, la Danza, el Teatro o la Música.
    Me gustan muchas de las frases del artículo, por no decir todas. Yo también abogo por dejar que la creatividad actúe. Parafraseando a Lennon: ¡Demos una oportunidad a la Creatividad!
    Saludos

  3. Estoy contigo en la reivindicación del error. Yo animo a mis alumnos a que se equivoquen, será el resultado de haber pensad po ellos mismos. Del error se aprende más que del acierto.

  4. La verdad es que estoy de acuerdo. Entre otras cosas, me hace recordar eso que muchas veces hacemos los profesores: llamar “corregir” a poner notas, en rojo, claro, a las producciones de los estudiantes señalando lo que no está de acuerdo con lo que ellos esperaban. Pocas veces se ocupan (yo no me incluyo) en resaltar también, y sobre todo, lo que hicieron bien. Con tal sistema de “corrección” y evaluación ¡a ver quién se atreve a ser creativo!
    Por otro lado ¿qué creatividad permiten una gran mayoría de programas educativos con unos contenidos cerrados y una metodología verticalmente rígida.
    A mi querido Isidro, le voy a reñir, porque yo ando entre las materias que él llama “serias” y estoy convencida de que es posible dar un importante lugar a la creatividad.
    A mi me gusta animar a los estudiantes a que se equivoquen. En serio. Y es que pienso que el error es una de las mayores fuentes de aprendizaje (significativo, claro).

  5. Hola Tiscar, paisanuca, déjame llamarte así aunque no sea muy procedente. De la creatividad qué puedo añadir a lo ya dicho ??? y a lo no por mí entendido ??? (no tengo ni idea de inglés). No sé por dónde escuché o leí aquello de que “la imaginación es la loca de la casa” , para nada me refiero a lo de “la imaginación al poder” (demasiado tufo político para mi body). NO, me refiero a la imaginación sana, a la creatividad pura … según mi forma de entender .
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    Nuestro sistema educativo, como cualquier otro, es en primera instancia sistema, es decir, formal. La formalidad implica rigidez y severidad en la norma, la sensatez es la reina de la casa, no la loca (para satisfacer necesidades secundarias preciso es cubrir antes las primarias – primero comes luego creas) y cualquier docente con buen juicio ha de recomendar primero acabar “la carrera” y luego ejercerla, vivirla, crearla, recrearla… trascenderla. Pero toda regla tiene su excepción y todo sistema su fisura, por otro lado, la Santa Madre Naturaleza es sabia y favorece que nuestros alumnos/as NO nos hagan caso en TODO lo que les requerimos, lo cual les permite conservar cierto margen de salud mental y cierto tono de rebeldía que TODO/a joven ha y debe vivir. Pienso que si nuestros alumnos/as nos harían caso en TODO lo que les mandamos acabarían bastante gilís…. , pero no es así, siempre quedan huecos en el sistema, rendijas en las normas, lagunas en los cuestionarios oficiales por mucho que “parlen” de la creatividad, y por ahí, por esos huecos y rendijas, por esas lagunas, cuando se maduran las juveniles inquietudes y se templan adolescentes inclinaciones, por ahí se cuela la creatividad, líbremente, espontáneamente, obedeciendo a un impulso personal, genuino e irrepetible.
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    Cuando se llega aquí, no cuando se debate sobre la creatividad en la asignatura de Filosofía de la Educación, por ejemplo, asignatura al fin y al cabo, cuando se conjugan carne (biología), sentimiento (psicología) y raciocinio (cultura) se enciende la llama de la creatividad, libre, única, genuina, ya lejana de nuestra mano docente que nunca debe perder el calor para favorecer su luz.
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  6. Personalmente, no creo que la universidad facilite ni el deasrrollo de la inteligencia ni de la creatividad. Funciona de manera decadente, endogámica, estimulo-respuesta, palo-y-zanahoria, etc. Me llama la atención que nadie haya mencionado hasta ahora Summerhill, una escuela centrada precisamente en eso, el desarrollo de la creatividad de los niños sin ataduras. Conocí al amigo de un amigo que estuvo allí y era poco menos que un “perro verde” según los estándares españoles. También me parecen interesantes las técnicas de Ramón Sampayo, el albaceteño (aquí barro para casa) que tiene un montón de récords de memoria rápida. Lo suyo es menos cuestión de educación y más herencia genética (el tío recuerda como si fuera ayer cuando, con dos años, su madre le daba papillas…), pero su forma de enseñar a memorizar es curiosa.

    http://www.ramoncampayo.com/

    Ahm, vía Microsiervos he estado ojeando Gapminder, que no conocía, y parece una buena herramienta para explicar (de forma cerativa) todo tipo de información estadística.

    http://www.microsiervos.com/archivo/diseno/gapminder.html

    http://www.gapminder.org/

    Un saludo.

  7. Esto es un dilema. No solamente el problema es la creatividad, el principal problema es la supervivencia financiera. Un título pierde valor cuando el aumento de titulados no va de la mano con el aumento de la demanda laboral para este.

    Sinceramente creo que la gente empezará a utilizar otros medios de sustento, no solamente la especialización académica tradicional, y uno de los medios mediante los cuales se adquieren habilidades es internet. Hoy en día hasta en blogs como este uno adquiere conocimiento útil, ya sea en creatividad, recursos humanos, etc. Claro, siempre se van a necesitar medicos y abogados… ¿pero cuantos?

    En particular reconozco que en iberoamérica no tenemos la costumbre de adiestrarnos en temas como creatividad, contrariamente a países anglosajones, pero si se fijan en http://www.google.com/trends y buscan creatividad verán que la tendencia va en aumento. Yo hago mi parte, puse hace poco un blog sobre creatividad e innovación, y me alegra ver que hay mas gente interesada en la difusión de la misma.

  8. Para desarrollar la creatividad hace falta imaginación; que se presupone en toda persona. Pero también predisposición, esto a veces falta; quizás por comodidad, o por aburrimiento, pero el hecho es que resulta más fácil que nos lo den todo hecho. Se ahorra energía y terminas antes lo que te piden o te propones.

    Esto ocurre, a veces, con mis alumnos cuando les invito a crear letras de canciones a partir de fragmentos, a inventarse bailes para algunas músicas con pautas que les ofrezco y con mi apoyo y ayuda cuando me la piden, o cuando les invito a buscar información en Google diciendo cómo van a encontrar lo que les pido, o cuando hacemos vasijas de barro que se quedan secas en sus manos y se rinden… Todas estas cosas y muchas más les crean un problema grave, que tienen que hacerlo ellos.

    En matemáticas me alegro cuando algún alumno me dice que ha llegado al resultado del problema de distinta manera a como lo corrijo en la pizarra; entonces sale a la pizarra y lo explica. Esto anima a la clase y son más lo que lo hacen. También cuando en Plástica salen vasijas mejores que las del profesor, pues también anima a sus compañeros a crear y les anima a “querer hacer”.

    Creo que un gran problema para el desarrollo de la creatividad es la apatía y el aburrimiento.

    Algunos profesores luchamos por desarrollarla desde el principio de nuestra labor educativa, aunque el sistema sea formal.

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