El mito de la objetividad periodística

Me gusta explorar en los blogs qué características tienen o pueden desarrollar que sirvan para apuntalar y mejorar un periodismo sin apellidos, hoy herido. Adelanto algunos ya apuntados en un viejo artículo: contextualización, debate, vigilar al vigilante o mediawatching, etc.. . Pero ahora me detendré en el duelo subjetividad-objetividad, que es una de los principales argumentos de defensores y detractores de este debate.
No me interesa partir de si “los blogs son periodismo o si son la alternativa al periodismo”. Es una postura estéril. Obviamente se puede hacer mejor periodismo en un blog que en el New York Times, como se puede hacer cualquier otra cosa que no tenga que ver con el periodismo. No son más que un medio, como una servilleta de papel o un SMS. El periodismo se define por la práctica (según unos objetivos y métodos) y periodista será quien haga periodismo.

Hablamos de un periodismo que trabaja por la información que necesitan las personas para vivir libremente, que está de lado del ciudadano y que le escucha. El mito de la objetividad, que ha servido para mantener la industria periodística de las últimas décadas, ha sido utiizado en demasiadas ocasiones para enmascarar o pervertir de alguna manera estos principios. La objetividad como fórmula ha favorecido, por otro lado, la crisis del modelo empresarial, como comenta Daniel Martí en ComuniSfera:

La madurez del periodismo empresarial tiene problemas para mantener la teoría, y menos aún, la práctica diaria y colectiva de una información objetiva. Y encima tenemos en los bolsillos imagen y sonido, difunde por las esferas y se parece y funciona de forma más o menos parecida, a la que produce la industria informativa. Creo que al periodismo le está pasando cierta factura esta invocación enaltecida de la objetividad.

En su libro, Los elementos del periodismo, Kovach y Rosenstiel nos dicen que la objetividad por sí misma no es un elemento del periodismo, sino que es el método periodístico el que tiene que ser objetivo (ajustado a una serie de procedimientos de verificación, recopilación de datos, contrastación de fuentes, etc.).
La dinámica propia de los blogs cuestionan el valor de la objetividad e introducen el reconocimiento de la subjetividad innata en cualquier expresión humana. Una de las aportaciones del formato de los blogs al periodismo es devolverle la voz personal que nunca debió de perder, pero que se diluyó en rutinas profesionales y fórmulas de distanciamiento con el público (con frías firmas de agencias, por ejemplo).

¿Cómo gestionar entonces esa subjetividad para poder evaluar la veracidad de lo que se nos cuenta/o de lo que contamos? A través de la Transparencia como método y la Honestidad como actitud. Viejos valores que se vuelven a actualizar en las redes digitales, y dentro de ellas en los blogs:

Subjetividad + Transparencia + Honestidad

En estas líneas se manifestaba Javier Rada, uno de los periodistas de 20minutos que mantiene el blog Reporteros:

Necesitas dejar de creer en esa estupidez de la objetividad (símil de copia=uniformidad=antesala de la manipulación).

Si la historia no la vives no la podrás contar

si la vives demasiado, ellos (los otros, los ajenos, los amados) no la entenderán…

El reportaje es un arte que requiere la implicación de un confesor, porque la asepsia no es la vida, la asepsia es la contravida, y no existe. El reportaje sólo requiere sinceridad en el sagrado momento de vomitar la tinta, ensuciarte de él lo suficiente como para desprender su hedor…

Y continúa después en un comentario a su propio post:

Sí, ¿pero existe como tal?. Y es más: ¿el periodismo debe mostrar verdades o mostrar historias reales…? ¿Se nos debe pedir objetividad o sinceridad-quizá humildad-a la hora de contar una historia? Estoy convencido de que es imposible llegar a la verdad de nada, (a la veracidad, tal vez, utilizando ciertas técnicas y olfato) pero en cambio sí que es posible llegar a la verdad de uno mismo… (herramienta fundamental para contar una historia)

Qué pediríais a los periodistas: ¿que busquen la verdad en la realidad o que sean sinceros al contárnosla?

Creo que es un debate que a muchos se nos plantea cada día en este oficio.

Reporteros es un interesante proyecto sobre cómo se puede contextualizar informaciones y mostrar la idea de que el periodismo no deja de ser una construcción, que se puede intentar hacer con las mejores intenciones y profesionalidad, pero una construcción al fin y al cabo. Se trata, como dice su director Arsenio Escolar, en su presentación: mostrar la trastienda del oficio.

Es tiempo de revisar valores periodísticos hasta ahora inamovibles, detectar cuáles siguen siendo válidos y cuáles han de evolucionar. Pero es tiempotambién de identificar cómo estos nuevos valores pueden ser fagocitados por la propia industria periodística, como prevé Eugenio Martínez de Tinta Digital cuando dice:

Y si a cada vez más personas le sigue gustando este estilo que no presume de objetivo y mezcla opinión, con información e interpretación, tarde o temprano los medios capitalizarán –como ya se ha empezado a hacer – ese estilo.

Los periódicos no morirán económicamente en pro de su ideal de la objetividad. Según al llegar la televisión se readaptaron y abrazaron la objetividad por conveniencia económica, también pudiera pasar esto con la llegada del periodismo ciudadano y su naturalidad expresiva.

0 pensamientos sobre “El mito de la objetividad periodística”

  1. Si bien el periodismo es un oficio público y otras disciplinas como la literatura es un oficio privado. Los periodistas y los que nos estamos formando como periodistas debemos escribir pensando en nuestros lectores, radioescuchas o televidentes, pero también pienso que esa voz personal que se perdió en algún momento es la que marca la pauta de nuestro trabajo, es lo que nos identifica y lo que nos hace diferenciarnos de los demás. Es imposible ser 100% objetivo y poco recomendable, siempre la historia, aunque la contemos de la manera mas neutral que podamos, tendrá impreso nuestro sello.

  2. nos podemos quedar sin periodistas si no encontramos una estructura empresarial que los sostenga, también económicamente. el trabajo temporal y aturullado en nuestras plataformas digitales debe mantener o superar el trabajo de calidad, donde lo hubo, en nuestros antecesores impresos.
    la cuestión de la identidad del periodista, queda ya lejos de la del literato. como los dos caben bien en la Red, habrá que reconocer estos contenidos diferentes. también distintos de los nuevos trabajos informativos nacidos y divulgados por ciudadanos que experimenten y practiquen nuevos periodismos (junto a nuevas publicidades, nuevas empresas, nuevas solidaridades,..)
    gracias por la mención.

  3. La objetividad es subjetiva

    Hablar de objetividad en el ejercicio del periodismo actual es hablar de millones de personas captando una información, procesándola y pensando exactamente lo mismo, cosa que es realmente algo imposible. Hoy día los comunicadores tenemos la tarea de llevar la información de una manera veraz, directa y fresca ya que todo comunicador debe tener siempre la verdad como bandera y mantener la imparcialidad constante ante todo hecho informativo.
    La objetividad absoluta no siempre es posible en la práctica. Pero tiene que haber una objetividad o reflejo de la realidad mínima e indispensable para que el informador se considere éticamente con derecho a informar.

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