Todos necesitamos una esposa

“Todo el mundo necesita una esposa”. Así concluye la periodista Lisa Belkin de The New York Times en su artículo sobre el programa de ayudas económicas a mujeres científicas llevado a cabo por la premio Nobel alemana Christiane Nüsslein-Volhard. Esta idea gira en torno a la desventaja que sufre la mujer en su desarrollo profesional por el tiempo y energía que dedican a su vida familiar. De ahí la metáfora de que todos necesitemos una esposa, incluso las mujeres, entendida esa figura como “la persona que mantiene la familia en funcionamiento, que hace la lista mental de quién necesita zapatos nuevos y dónde se guarda el detergente para la lavadora. La esposa es la persona que levanta el andamiaje y asegura los peldaños de la escalera, para que todos los miembros de la familia puedan subir”.
Esta interpretación ofrece un nuevo punto de vista al polémico discurso ofrecido por el presidente de la Universidad de Harvard, Lawrence H. Summers, hace unos días en torno a este tema. Summers achacaba que hubiera menos mujeres que hombres en ingeniería y ciencia a tres razones: su distinto grado de disponibilidad hacia trabajos que demandan largas jornadas y dedicación exclusiva, las distintas aptitudes en ambos géneros hacia estas materias y los factores de socialización.

Visto en el suplemento The New York Times de El País de hoy 23-06-2005.

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