Redes sociales: entre lo privado y lo público, lo personal y lo profesional

Redes sociales

Esta Tribuna se ha publicado recientemente en el Diario de Lanzarote y viene a complementar un debate que abrimos la semana pasada sobre la intimidad conectada y las redes sociales. En este caso, abro la reflexión hacia las fronteras y cruces de caminos entre lo que entendemos por personal, profesional, público y privado en el ámbito de la Red.

Redes sociales: entre lo privado y lo público, lo personal y lo profesional

En el ámbito de las redes sociales, las principales dicotomías surgen entre lo privado como opuesto a lo público y lo personal como contrario de lo profesional. Sin embargo, con los dispositivos móviles y el hábito cada vez más desarrollado de exhibir parte de nuestra vida diaria en las redes, estos conceptos se interrelacionan y a menudo tienden a confundirse entre sí.

Lo privado es distinto de lo personal. Pueden coincidir, pero no son sinónimos. Privado debería ser todo aquello que queremos dejar en el ámbito más íntimo. Privado no es compartir en Facebook con un grupo muy próximo ni publicar una foto en Instagram para nuestros seguidores. Privado debe ser aquello que nunca debe salir de nuestro entorno más cercano, aquello que no llega a una red social, que no es publicado ni compartido por ningún canal por mucho halo de intimidad que ofrezca, como pueda ser una foto distribuida por WhatsApp.

Por tanto, dejemos como privado en nuestros discos duros o dispositivos aquello que nunca quisiéramos ver fuera de ellos a ojos de terceros. Solo de esta forma podremos evitar situaciones demasiado cotidianas en las que una foto privada en un grupo de amigos, acaba llegando de forma imprudente a otras personas y con ello violando nuestra intimidad.

¿Quiere decir esto que no podemos o debemos compartir cuestiones personales? Por supuesto que podemos, pero siempre que no sean privadas. Todo lo personal no es privado por naturaleza y viceversa. Publicar fotos personales de una manera consciente, sabiendo que un uso descontrolado de las mismas no puede suponer un riesgo, ni para nosotros ni para terceros, no solo no significa necesariamente una autotransgresión de la privacidad (pues ya acordamos que lo privado nunca debería circular en primera instancia) sino que puede contribuir a una sociabilidad acorde con los patrones de conducta propios de las redes sociales: la sublimación de lo personal.

Lo personal es hoy el principal pegamento social o, en palabras del sociólogo Vicente Verdú, el “personismo” como nueva revolución social del siglo XXI. La tecnología en su conjunto, los dispositivos móviles, las plataformas para publicar contenidos y las redes sociales para gestionar las relaciones con otras personas son herramientas puestas al servicio de esta necesidad de transcendencia humana de mostrar y mostrarse, de compartir y compartirse con otros.

Si antes escribíamos una postal desde la ciudad de vacaciones con el simple objeto simbólico de demostrar que estábamos allí en aquel momento, hoy hacemos check-in en Foursquare o publicamos un selfie en Facebook para que inmediatamente ese mismo significado del “aquí y ahora” llegue a los más cercanos.

Por otro lado, lo personal se viste de profesional y viceversa. Vivimos inmersos en el boom de lo amateur, del “do it yourself” o “hazlo tú mismo”, huyendo del acabado profesional que nos recuerda a una época prefabricada, taylorizada y de manufactura industrial. En cambio, lo artesano, lo manual y lo personal se presenta como real y auténtico. Tanto que se ha convertido incluso en una forma cultural de consumo. La llamada “sharing economy” o economía del compartir está detrás del auge de iniciativas para compartir el coche o intercambiar la casa en vacaciones. Estas prácticas, facilitadas por las redes sociales, no solo significan una revisión del concepto de “amigo” y de “confianza”, sino del mismo sentido de la propiedad, dando más importancia a usar frente a poseer y a compartir frente a mercantilizar.

Las grandes empresas son conscientes de este fenómeno y por eso se esfuerzan en disfrazar de personal lo industrial. Desde el éxito del marketing viral con el “Amo a Laura”, las marcas persiguen a bloggers y youtubers de “andar por casa” como mejor vehículo para que “particulares” que parecen nuestros vecinos nos presenten sus productos en forma de reseña o consejo desinteresado. Todo bajo una máxima… que no se note que es un simulacro de la cultura amateur, que detrás hay una agencia, una multinacional, un equipo de maquillaje y una cuidada puesta en escena para que parezca espontáneo, auténtico y “natural”.

Al mismo tiempo, se da la paradoja contraria: lo personal es cada vez más un medio de proyección profesional. Internet es el terreno natural del emprendedor y el arma del freelance. El amateur encuentra en la red la forma de crearse una imagen profesional, no en vano también llamada “marca personal”: hacer de la persona una marca de sí misma sin necesidad de cabeceras si es un periodista o de bufete si es un abogado. Un ordenador, un dominio, un blog y contenidos periódicos de calidad sirven para construir una reputación profesional desde cero.

Una reputación que, curiosamente, para ganar valor debe nutrirse también de lo personal. Hasta el perfil más serio o “profesional” mejora si de vez en cuando se salpica con notas personales que sirven para humanizar, conferir autenticidad y ponerle emoción a su imagen pública en las redes sociales.

La posibilidad de crearnos una marca personal para desarrollar un negocio es tan habitual como observar a las empresas utilizando códigos amateur para construir una estrategia de comunicación corporativa. Plantearse poner una foto de nuestros hijos en Facebook es seguramente más privado que personal, mientras que publicar una imagen de un restaurante en vacaciones puede entrar en la esfera de lo personal sin atacar a lo privado. Para aprender a navegar en este entorno tan complejo y dinámico, es fundamental conocer las fronteras e intersecciones entre los caminos de lo privado y lo público, lo personal y lo profesional. Solo de este modo podremos hacer un uso consciente, estratégico y responsable de las redes sociales.

  • Más información: Enlaces relacionados en la lista de #Privacy (algunos de ellos localizados gracias a Carlos, un gran pensador de estos temas).

25 años de dominios.es

¿Cuál fue la primera web que utilizó el dominio .es?

Aparte de la web registradora, que entonces era nic.es y en la actualidad redirige a dominios.es, pronto llegaron los pioneros y entre ellos, una gran mayoría de centros académicos e investigación, como el Instituto Astrofísico de Canarias que hoy sigue activo y por entonces lucía con la estética retro propia de la época.25 aniversario Dominios .es

Este año se celebra el 25 aniversario de los Dominios “.es” y Red.es ha preparado una serie de actividades para conmemorarlo. Desde EOI hemos querido contribuir a la celebración con un post “6 elementos imprescindibles para una web de éxito” en Unblogenred:

Qué fácil era hacer webs hace 25 años cuando nació el dominio .es. Un diseño atractivo, un índice útil y un árbol de páginas con la información que se quería mostrar era suficiente. Hoy todo es mucho más complejo.

Hemos pasado del imperio de la Home como único porche de entrada al concepto de Web con múltiples puertas, muchas de ellas ni siquiera en el propio dominio, sino en esa constelación de un mismo universo que es el Social media. Obligados cada vez más a escribir para humanos y para máquinas, sin perder de vista cómo incorporar las lógicas del SEO e intentando comprender los efectos virales de las redes sociales.

Por eso, hoy una buena web debe contar con una serie de elementos imprescindibles para desarrollar una estrategia integral de comunicación digital:

  1. Diseño atractivo, usable y muy ligero técnicamente: saber combinar el aspecto visual con una organización de contenidos lógica y una solución técnica ágil.

  2. Plan de marketing de contenidos: ofrecer valor continuo y periódico a través de contenido propio que suscite el interés de los usuarios.

  3. Utilidades para compartir en social media: facilitar que los contenidos puedan ser dinamizados desde la web en redes sociales de forma sencilla.

  4. Estrategia de identidad digital: además de alimentar la web, es fundamental tener presencia en las redes sociales con una política de comunicación coherente y diferenciada en esos medios.

  5. Versión móvil: desarrollar la web de modo que esté adaptada para su consulta en dispositivos móviles, ya sea con una solución nativa o responsive.

  6. Analítica de datos: hacer un seguimiento constante del comportamiento de los usuarios en su relación con la web e incorporar lo aprendido en el análisis para hacer mejorar continuas en la misma.

La intimidad conectada

Esta mañana participé en Las Mañanas de RNE en el debate sobre seguridad y privacidad en la red, a raíz de las fotografías robadas a una centena de famosas en Estados Unidos.

Hablamos sobre todo de la importancia del sentido común en estos casos y de algunas pautas que podemos incorporar en nuestro día a día digital como un entrenamiento básico para proteger nuestra intimidad y privacidad:

  1. Cambiar contraseñas de forma periódica – No utilizar la misma combinación en todas las cuentas (correo, facebook,  instagram, etc.).
  1. Proteger el acceso al móvil con código numérico , mejor que el deslizamiento en pantalla (más fácil de detectar por el rastro de la huella en pantalla). Teniendo en cuenta que de media miramos el móvil unas 150 veces al día, obviamente da bastante pereza. Pero, ¿cuántos de nosotros si nos olvidamos o perdemos el móvil (ni siquiera nos lo tienen que robar) no entraremos en pánico? El problema ya no es que alguien llame con nuestro móvil al extranjero y nos venga un factura desmesurada como hace años, como tampoco perder un dispositivo de última generación, sino mucho más grave que lo económico es el posible daño a nuestra identidad, honor e intimidad. Al menos mientras haya batería, y si no activamos un servicio que bloquee el móvil de manera remota, cualquiera puede entrar en nuestras cuentas y ponernos en un serio peligro: compartiendo fotos, escribiendo correos en nuestro nombre, publicando en Facebook, etc.
  1. No tener material comprometido en dispositivos conectados (a redes sociales, a servicios en la nube…). Ser conscientes de que para activar un Smartphone partimos ya de una cuenta de correo (ya sea en iPhone o Android, los sistemas más populares) por lo que tenemos abiertas muchas puertas digitales. En caso de tener material sensible que se quiera conservar de la forma más privada, lo más recomendable es extraerlo del móvil desconectando el acceso a internet, asegurándose de que no se han creado copias automáticas en otras aplicaciones de redes sociales y guardándolo en discos externos para visualizarlos en la intimidad cuando se desee, y sin olvidarnos de borrar el material en el móvil después.

Objeto digital = copia infinita = pérdida de control

(borrar de un sitio no significa que automáticamente se borren de todas las aplicaciones)

  1. Dedicarle tiempo a configurar las aplicaciones del móvil para evitar acciones automáticas fuera de nuestro control. ¿Somos conscientes de si cada vez que sacamos una foto, además de guardarse en el propio móvil, también se hace una copia en iCloud (si hablamos de iPhone) o en Drive (si hablamos de Android con cuentas de Google) o si se publica automáticamente en Instagram o en Facebook…?
  1. No circularlo de forma expresa en lo posible, ni siquiera a grupos muy privados (WhatsApp, Facebook, etc.). Personal no es equivalente a privado y esto último requiere de mayor celo y protección.
  1. Por último, lo mejor es pensar que siempre estamos expuestos, ponernos en el lugar de que todo puede circular y sacarnos los colores en algún momento, y entonces preguntarnos qué daño nos podría hacer y si podríamos soportarlo. Así seremos conscientes del riesgo que podemos correr y tomaremos las precauciones oportunas.

Vuelta al no-cole con Connected Courses

Hace unos días Howard Rheingold me escribió para avisarme del comienzo de un nuevo proyecto inspirado en el aprendizaje conectado y en los valores de la web abierta: CONNECTED COURSES.  Una de sus particularidades es que se enfoca a la Educación Superior y para ello cuenta con la colaboración de profesores universitarios entre los que se encuentran las principales referencias del mundo de la educación abierta, como son Jim Groon, el propio Rheingold, Mike Wesh y Mimi Ito.

Connected Courses

Dentro de unos días arrancará el primer curso introductorio y ya hay otros anunciados para este otoño e invierno. Todos ellos cortos, de apenas dos semanas de duración, y alrededor de temáticas como confianza, cultura digital y diversidad en la red.

Personalmente me gusta mucho la idea de que sea independiente de plataformas tecnológicas recuperando la utilidad de blogs y RSS, de que parta de una reflexión sobre open learning y de que tenga un enfoque tan claro sobre el aprendizaje conectado. Ya me he apuntado al primer curso y estoy deseando que comience.

 

 

El español y los medios de comunicación

El español y los medios de comunicación es el título de mi reciente ponencia en el curso de verano  El valor añadido del español organizando por el Instituto Cervantes, institución que a su vez había publicado unas semanas antes el informe El español, una lengua viva y que recomiendo consultar.

La base principal de mi exposición fue partir de la situación de la industria de los medios de comunicación hoy en día, para poner el acento sobre cómo entra en crisis su papel de intermediario cuando las redes sociales permiten a las empresas comunicarse directamente con sus públicos a través de otros soportes. Esto, unido al potencial del español en internet, abre un campo de trabajo para la enseñanza de profesionales en las competencias lingüísticas, comunicativas y digitales necesarias para comunicarse de una forma efectiva en este nuevo mercado global. En el siguiente documento se puede acceder a tablas, gráficas y fuentes que explican este fenómeno:

 

Los medios de comunicación están viviendo la crisis más importante de su modelo de negocio en toda su historia. Asentados tradicionalmente sobre la publicidad, solo en los últimos 6 años han visto caer más del 30% de sus ingresos, una tendencia que se torna irreversible y que afecta por igual a Estados Unidos o a España por muchas diferencias coyunturales que puedan tener ambos mercados. Esto se debe en gran parte al envejecimiento de los lectores y la falta de interés de las nuevas generaciones por sus formatos, pero también en gran medida a la irrupción de soportes digitales que actúan como grandes competidores en la captación de anunciantes. Resulta revelador el hecho de que entre los 5 portales de internet con mayor volumen de display (anuncios online) en Estados Unidos en 2013, no se encuentre ningún medio de comunicación convencional (prensa, radio, televisión) sino gigantes como Google y Facebook.

Qué entendemos hoy por “medio de comunicación” está siendo permanentemente cuestionado.


La publicidad no desaparece, sino que se está desplazando a nuevos entornos más interesantes para los anunciantes: las redes sociales, espacios donde no solo se consume entretenimiento sino cada vez más incluso las noticias. De esta forma, las empresas se comunican directamente con su público objetivo en espacios sociales donde encuentran una mayor segmentación de sus perfiles para acciones de marketing y con estrategias propias de comunicación digital que les permiten prescindir de los medios tradicionales. Las empresas se convierten, por tanto, en “medio de comunicación” en sí mismas. Esto incorpora un reto nuevo en las organizaciones: transformar el viejo concepto de “comunicación corporativa” en la suma del valor de sus miembros como “cuerpos comunicantes”, esto es, como agentes activos con la formación necesaria para comunicarse profesionalmente de acuerdo a las claves de la cultura digital. 

Si a esta necesidad de formación profesional en comunicación digital sumamos el hecho de que el español es la segunda y tercera lengua más utilizada en las dos principales redes sociales del mundo (Facebook y Twitter) y que el número de usuarios de Facebook en español tiene un potencial de crecimiento muy por encima del inglés, tenemos como resultado un potencial aumento de la demanda de la enseñanza del español como lengua de comunicación en el ámbito de los negocios en un mundo cada vez más globalizado y digital. 

Nota: en los datos de las tablas he mantenido el hindi de forma testimonial, aunque no se contabiliza a efectos de lengua homogénea como el resto puesto que está compuesta de muchos dialectos. 

Página personal de Tíscar Lara