¿Por qué hay que tener un blog?

Hace unos días Lidia Nieto me invitó a colaborar en su blog preguntándome por qué considero que es importante tener un blog y qué me aporta personalmente. De ahí, junto con otras personas, ha elaborado un post en el que recoge más visiones sobre esta cuestión.

Soy una romántica del blog, no lo puedo evitar. A pesar de que ya no estén de moda, de que no tengan comentarios y de que las redes sociales se hayan comido parte de su razón de ser, aquí tenéis algunas razones para seguir queriéndoles tanto.

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Fuente de la imagen: Pixabay

Desde tu punto de vista, ¿por qué hay que tener un blog?

Un blog es el mejor medio para crear contenidos propios y tener una presencia digital única. Esta ha sido su función siempre y continúa siéndolo, a pesar de que otra de sus utilidades, como es la interacción social, haya sido trasladada a las redes sociales (Facebook, Twitter, LinkedIn…) en los últimos años. Sin embargo, ambos tipos de medios son perfectamente complementarios. Si bien es cierto que se puede arribar a las redes sociales y construir una identidad digital sin tener un blog, tenerlo aporta un nivel superior de capacidad de comunicación y ofrece un medio donde el autor puede desarrollarse con más libertad tanto por espacio como por las posibilidades de personalización de la estructura y el diseño que proveen.

Además, desde un punto de vista de emprendimiento digital, cualquiera que tenga algo que vender u ofrecer, se verá favorecido por el mantenimiento de un blog porque será el lugar hacia donde dirigir el tráfico que sea capaz de generar en las redes sociales.  Incrementar las visitas del blog nos permite mejorar su posicionamiento en SEO, crear dinámicas de inbound marketing, etc. El cierta forma, el blog es el cuartel general de la producción, el atelier del artesano, el almacén de logística… mientras que las redes sociales son el mercado, el zoco, la plaza donde comunicar lo que hacemos a otras personas.

Por otro lado, centrar únicamente la estrategia de comunicación en redes sociales sin tener esa trastienda propia que es el blog resulta demasiado arriesgado por cuanto dependemos de plataformas externas sobre las que no tenemos ninguna capacidad de intervención más allá del mero hecho de usarlas según sus reglas. ¿Qué ocurre si nos cierran o bloquean la cuenta por algún motivo? En un blog, en cambio, la autonomía y la independencia es mucho más amplia. Podemos utilizar servidores gratuitos y aún así tendremos la opción de exportar los contenidos para migrar a otra plataforma. Pero si utilizamos instalaciones propias, en dominios propios, las capacidades de personalización serán inmensas. Somos dueños de nuestros datos, podemos aplicar nuevas funcionalidades con plugins, diseños ad hoc, etc. En otras palabras, estamos hablando de la diferencia entre el modelo centralizado de las redes sociales al modelo federado de los blogs.  

Por último, aunque suene a obvio cabe señalar que cuando hablamos de “tener” un blog significa mantenerlo y cuidarlo, esto es, escribir regularmente con esmero, con calidad y con un estilo propio. El hecho de abrir un blog y dejarlo abandonado no es una solución. Al contrario, da muy mala imagen de nosotros mismos.

¿Qué te ha aportado a ti tu blog? 

Me ha aportado mucha satisfacción, conocer a gente muy interesante, ganar en autoestima al ver que lo que humildemente escribía le resultaba útil a otras personas. También me ha hecho aprender constantemente poniéndome el reto de escribir y con ello indagar, documentarme y buscar las fuentes para sostener los argumentos. Me ha servido como herramienta de enseñanza y como objeto de conocimiento (llegando incluso a protagonizar mi tesis doctoral). Me ha ayudado a adquirir competencias digitales de forma progresiva, y no solo hablo de las más evidentes, las tecnológicas porque me ha empujado a probar aplicaciones y afinar habilidades, sino las más relacionadas con la cultura digital en cuanto a la importancia de la defensa de la apertura y la colaboración en la construcción del conocimiento.

Además del crecimiento personal, a nivel profesional me ha ayudado en mi carrera pues me ha aportado una visibilidad que ha facilitado que me ofrecieran proyectos interesantes, de investigación, de pensamiento, laborales, etc. Pero sobre todo, es una parte importante de mi vida, que define quién soy. De vez en cuando, me gusta ver el histórico, recordar momentos de hace años cuando escribí un post u otro.

Allá por la primavera de 2003, recuerdo que fue un flechazo directo. Cuando conocí de la existencia de los blogs, ya supe que me iba a encantar.

¿Cómo verificar contenidos online?

Las noticias falsas no tienen nada de nuevo, pero cuando el propio presidente de Estados Unidos aúpa en la agenda a la postverdad y la velocidad de las redes sociales actúan de estopa para los pirómanos de la mentira, estamos ante una situación especialmente crítica.

Sobrevivir en este mundo hiperconectado requiere que dispongamos de una fuerte actitud escéptica ante la información que nos llega, así como de habilidades de filtrado y herramientas de verificación a nuestro alcance para navegar entre bulos y manipulaciones.

Fuente: The blue diamond gallery, CC by-sa
Fuente: The blue diamond gallery, CC by-sa

Este ha sido el objetivo del curso Verificación Internacional de Contenidos en Redes Sociales que realicé la semana pasada en la Asociación de la Prensa de Madrid de la mano de Myriam Redondo, gran especialista en periodismo internacional y en verificación. Un curso muy interesante donde nos enseñó a rastrear fotografías y vídeos, a localizar tuits por zonas geográficas o a incorporar operadores de precisión en los buscadores. Como persona generosa que es, y lo digo con convicción porque la conozco desde hace muchos años, Myriam acaba de abrir sus notas para que todos podamos aprender con materiales tan útileshttp://www.globograma.es/verificacion-periodismo-internacional/

Jornadas Be Mum and Dad

Un grupo de madres emprendedoras y con ganas de aprender más sobre las oportunidades de la red se reúnen para intercambiar experiencias en las Jornadas Be Mum & Dad desde hace dos años en EOI. Con motivo del siguiente encuentro el 25 de febrero, hace unos días Lidia Nieto, anteriormente directora de la revista Bravo, me hizo una entrevista que han publicado en su blog y de la que extraigo un destacado por si queréis leerla completa:

“Si has escogido lo que te motiva, lo que se te da bien, lo que te gusta y lo haces con mucho mimo, cuidando una estrategia y sabiendo usar las redes sociales para acercarte a la gente que quieres, entonces tendrás tu recompensa”

El profesor como aprendiz constante

El viernes estuve en la Universidad de Deusto en Bilbao para conocer las experiencias que están llevando a cabo los centros de Kristau Eskola en sus III Jornadas de Aulas Innovadoras. Fue además una gran oportunidad para volver a encontrarme con buenos amigos como Isidro Vidal, Josu Garro, Berta Martínez, Lorena Fernández y un Josi Sierra que precisamente acudía esa misma tarde a un encuentro de Aprendices (me emociona que sigan adelante con ese proyecto después de tantos años y tan fieles al wiki). Josi, siempre pegado a su cámara, aprovechó la casualidad para grabarnos a Mercé Gisbert y a mí hablando sobre mujer y brechas de género en un vídeo que pronto publicará.

Pero volviendo a las jornadas, mi intervención giró alrededor de la necesidad de convertirnos como profesores en aprendices constantes, de desarrollar las pautas del aprendizaje en red (autónomo, social, experiencial, colaborativo, abierto, etc.) como algo fundamental para afrontar el dilema de nuestra época que Peter Senge llama “aprender lo que no sabemos”, para ponernos al lado de nuestros alumnos y atrevernos a caminar con ellos como buenos peregrinos digitales.

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Pero sin duda el mejor resumen es esta síntesis visual que con tanta habilidad hizo Garbiñe Arralde desde la sala y que inmediatamente compartió en Twitter.

Me maravillan estos ejercicios de visual thinking y creo que es una competencia que deberíamos aprender y ejercitar en nuestro día a día como parte de una alfabetización básica.

Memoria gráfica y mudanzas digitales

Nora va a hacer dos años dentro de poco y un terabyte de información. Si ya tenía cierta tendencia a ser un Diógenes digital con mis archivos de trabajos de universidad, artículos, borradores, clases, conferencias, fotos de viajes, etc. la llegada de un bebé ha desbordado todas mis capacidades de preservación digital en esta época de incontinencia móvil.

No tenemos remedio, acumulamos y acumulamos sin parar. Entre el “porsiacaso” y que borrar parece un crimen, se nos van llenando los discos duros y nunca volvemos sobre el material porque ya estamos a punto de hacer la siguiente foto, el siguiente vídeo.

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En mi vida digital he pasado por muchas mudanzas de soportes, copiando de aquí a allá hasta la siguiente obsolescencia programada. De los discos de 5 y cuarto del primer IBM Activa a los de 3 y medio con los que hice la carrera, de los CDs y DVDs sin posibilidad de regrabado del comienzo de mi carrera profesional a los ZIP. Y así pasando por las cintas de vídeo de 8mm de la adolescencia, los Betacam con mis proyectos en la escuela de Cine y TV de UCLA que nunca tuve dónde reproducir por la incompatibilidad de sistemas NTSC y PAL, las diapositivas de los viajes, los miniDV con los que hacía prácticas con mis alumnos en la Carlos III, las cintas de audio con entrevistas de la tesis…

Por no hablar de los reproductores que se han ido quedando por el camino. En este caso, un bebé también es una buena excusa para desprenderse sin demasiadas contemplaciones emocionales. Con más de 8 meses de embarazo y ante la necesidad urgente de hacer hueco en casa, vendí los reproductores de DVD y VHS en un Cash-converter (30€, no me llegó ni para el taxi). Había que sacrificarlos: años sin uso y mucho tiempo con el ordenador conectado a la televisión a falta de smartv. Atrás quedaron también películas VHS que acabamos donando y DVDs que se libraron por el momento de la quema y están en casa de los abuelos, donde no hay fibra y por si algún día nos apetece ver una película offline (o hasta que se llene el desván y haya que empezar un nuevo desapego).

Y así, me pregunto si no necesitaremos de más espacios públicos donde disponer de viejos reproductores, como el RePlay que construimos en Medialab hace años para rescatar imágenes del olvido e incluso un proyecto de gran Biblioteca Nacional de la memoria doméstica para almacenar la cotidianidad gráfica del día a día

 

Página personal de Tíscar Lara

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