Subvertising o contrapublicidad, una forma de pedagogía crítica

Subvertising o contrapublicidad es la técnica que utiliza los propios códigos de la publicidad para generar mensajes críticos con los valores que difunde a través de los medios de comunicación. El último programa de Metrópolis, el espacio cultural de La 2 que lleva casi 30 años en antena, dedicó su espacio precisamente a este tema con intervenciones como la de Implicate.org, una agencia especializada en el subvertising.

En varias ocasiones hemos hablado sobre el potencial de la contrapublicidad para su aprovechamiento educativo, una línea de trabajo habitual en los proyectos de educación mediática, educomunicación, media literacy o los muchos nombres con los que se conoce a este campo de conocimiento y práctica. Colectivos como Adbusters, The Yes Men o Consumehastamorir nos han dejado buenos ejemplos para trabajar la pedagogía crítica de la comunicación o, como decía Fontcuberta en la Escuela de Educación Disruptiva, en inocular mentiras en las dosis adecuadas para generar defensas en modo de anticuerpos.

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Implementación y gobierno abierto, el momento de la verdad

La Participación, la Colaboración y la Transparencia son los pilares sobre los que se asienta el Gobierno Abierto.

Cada uno de ellos se compone a su vez de una serie de etapas y valores que suman hasta 42 elementos y que la Red de Innovación Pública XARXA IP presentó la semana pasada en una obra colectiva cuya primera versión se ha publicado en catalán (pdf y epub). Entre los invitados a participar en el libro se encuentran autores como  Antoni Gutiérrez-RubíFrancis PisaniAlberto CotticaTimothy VollmerMegan EskeyMarc Garriga,Alberto Ortiz de ZárateCarlos GuadiánPilar ConesaDavid OsimoVictoria AndericaGenís Roca o Joan Subirats. Yo he tenido la misión de abordar la tan temida y necesaria fase de Implementación, ese momento de la verdad en que cualquier proyecto echa a temblar:

IMPLEMENTACIÓN

En cualquier proceso de innovación las fases que están dedicadas a pensar, diseñar y prototipar son sumamente estimulantes. Es el tiempo de los sueños, de crear a lo grande, de pensar que todo es posible. Con la implementación llega el momento de la verdad, cuando te la juegas, cuando las ideas no solo deben ser materializables y efectivas, sino también empujadas por quienes tienen que ponerlas en práctica y por quienes se van a sentir directamente afectados por ellas.

En la implementación las letras saltan del papel y se baten con la realidad. Es el turno de la atención máxima en el trabajo en equipo, de la función de orquesta, de detectar aquellos engranajes que no suenen con la melodía de la partitura y ser lo suficientemente capaces para corregir sobre la marcha, ceder y negociar, reorganizando lo necesario para dar soluciones rápidas y eficaces en pleno vuelo.

Demasiado a menudo los proyectos de innovación mueren en los procesos de implementación. Las causas pueden ser múltiples, desde un error de diseño a una falta de dotación de recursos o un defecto de planificación de tiempos, pero con gran probabilidad tendrá que ver con las personas, con su afecto, involucración y disposición a introducir los cambios.

Desarrollar los mecanismos y habilidades necesarias para comprender sus necesidades y posibles reticencias es imprescindible para hacerles partícipes de cómo la innovación puede serles útil, cómo se pueden sentir protagonistas del desarrollo y orgullosas de su contribución a la transformación resultante.

Por eso es fundamental la colaboración entre todos los agentes implicados. Hablando de gobierno abierto, nos referimos a la colaboración estrecha y sostenida entre la Administración, las entidades públicas y privadas, los representantes políticos y sociales y, muy especialmente, la ciudadanía. Una colaboración que no debe arrancar tarde, como suele ocurrir en los procesos unidireccionales cuando la invocan en plena implementación como estrategia amortiguadora de la gestión al cambio, sino en sus primeras etapas, desde el propio diseño de los proyectos introduciendo canales y dinámicas de participación que sirvan para una verdadera cocreación de los servicios.

Solo de esta forma se puede garantizar que la implementación no sea un trauma o una batalla de resistencias e imposiciones, sino una fase más dentro de un proyecto motivado, diseñado y construido bajo las premisas de la participación, la colaboración y la transparencia dentro de un modelo de gobierno abierto.

Crowdsourcing: cultura compartida

Anuario AC/E Cultura DigitalEste artículo forma parte del Anuario AC/E de Cultura Digital 2014 publicado por Acción Cultural Española y que está disponible para descarga en formatos ePub (inglés y español) y PDF (inglés y español).

En este texto hago un recorrido por las manifestaciones de crowdsourcing, entre ellas el crowdfunding, aplicadas al ámbito cultural: arte, museos, bibliotecas, etc. Se exploran las claves de éxito de un proyecto de crowdsourcing, así como sus principales dilemas y la emergencia del consumo colaborativo como una práctica cultural en sí misma.  

Cultura participativa en red

La capacidad de compartir toda experiencia cotidiana a través de los dispositivos móviles y las redes sociales ha desembarcado también en nuevas formas de consumo cultural, mezclando los códigos de profesionales y amateurs, y modificando para siempre el significado de un evento musical o de una visita a un museo.

Vivir la experiencia no es suficiente si no se puede decir en tiempo real que se está viviendo y decirlo no solo a los grupos más cercanos, sino también a otros públicos desconocidos y potencialmente masivos. Hoy es difícil imaginar un programa de televisión o una exposición que no tenga en su esquina una etiqueta o hashtag apelando al comentario en redes, esa llamada a la acción que nos conecta en un segundo con todo el flujo social que comparte experiencia con nosotros a la distancia de un clic. La fuerza de la capacidad de viralización que tiene Internet a través de los contenidos que circulan, la contaminación de ideas y las producciones de los usuarios sobre las mismas componen lo que Delia Rodríguez (2013) ha denominado recientemente “memecracia” y que define como nueva revolución social.

Este conjunto de nuevas herramientas para la colaboración en red ha dado lugar a un comportamiento entre los usuarios que el investigador norteamericano Henry Jenkins nombró ya hace unos años como “cultura participativa” bajo las siguientes características:

  1. Apenas impone barreras a la expresión artística y al compromiso cívico.
  2. Se percibe un fuerte apoyo para crear y compartir las creaciones personales con los demás.
  3. Se ofrece cierto tipo de tutoría informal por la cual aquello que es conocido por el más experto es transferido a los más novatos.
  4. Los miembros creen en que sus contribuciones son valoradas.
  5. Los miembros sienten algún tipo de conexión social entre ellos (donde al menos se toma en cuenta lo que otras personas piensan sobre lo que han creado).
  6. No todos los miembros deben aportar, pero al menos todos se sienten libres para contribuir cuando estén preparados, con la confianza de que su contribución será valorada apropiadamente.

Por su parte, Isaac Mao habla del término Sharism o Arte de Compartir para referirse a la cultura participativa desde otra óptica. Para Mao, se trata de un estado mental que nos empuja a compartir conocimiento a través de una propiedad innata de nuestro cerebro que está siempre dispuesta a establecer relaciones neuronales y a participar de procesos creativos:

“Cuanto más abiertas y fuertemente conectadas estén nuestras neuronas, mejor será el entorno colaborativo para todo el mundo. Cuanto más colectiva sea nuestra inteligencia, más inteligentes serán nuestras acciones. La gente siempre ha encontrado las mejores soluciones a través de las conversaciones. Ahora podemos conectarlas todas online” (Isaac Mao). 

¿Qué es el crowdsourcing?

Para responder a esta pregunta comenzaremos por una fuente que no ha sido contrastada, no tiene un autor reconocido y, sin embargo, se identifica como una de las referencias de consulta más útiles en la actualidad. No está avalada por una gran institución académica ni garantiza un sistema de revisión continuo realizado por expertos. Por el contrario, tiene millones de colaboradores, que no son reclutados en base a criterio alguno, pero que se sienten motivados a contribuir, mejorar y filtrar su contenido sin que medie ningún tipo de retribución. Estamos hablando de Wikipedia, un experimento que apenas echó a andar mientras las Torres Gemelas caían y que sirve, junto a este acontecimiento de la globalización, para inaugurar el siglo XXI. En su caso, el cambio de era de la Web catálogo a la Web de lectoescritura o Web social.

La Wikipedia es, sin duda, el mayor exponente de lo que denominamos como crowdsourcing. En su propias páginas encontramos la definición que ha sido consensuada en su comunidad:

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El conocimiento libre cambia las formas de aprender

No cabe duda de que Internet está transformando nuestra forma de aprendizaje… de quién, con qué, cómo, cuándo, dónde, para qué… y por qué aprendemos. El conocimiento libre a través de la la web en su conjunto, los contenidos en abierto, las redes que nos conectan con personas con intereses y aficiones comunes nos ofrece todo un abanico de oportunidades para poder compartir nuestros saberes y habilidades. Desde aprender a arreglar una cisterna del baño a obtener un certificado por Harvard a través de un MOOC.

A esto dedicó ayer su reportaje en la sección de Enfoque del Telediario de TVE la periodista Montserrat Boix con intervenciones mías y de un viejo amigo, David Álvarez (Balhisay). Os dejo con el vídeo :)


mooc-cafe

MOOCs en España

Escuchamos la palabra MOOCs y nos siguen pareciendo nuevos, pero lo cierto es que llevamos años siguiéndoles la pista. En los últimos tres años hemos pasado de hablar de ellos a escribir sobre su potencial, de realizarlos como alumnos a experimentar y producir su formato. Es tiempo de comenzar a analizar el camino recorrido.

Pocos posts serán tan densos y sintéticos al mismo tiempo como el de Carlos, donde hace todo un alegato en su defensa tomándolos como símbolo y resultado de muchas de las transformaciones que han impulsado su emergencia en el terreno educativo: los contenidos abiertos, la tecnología móvil, las redes sociales, etc. Porque lo importante de los MOOC no son los moocs en sí mismos, la espuma de la marea, como la fuerza de las olas que la traen a nuestra orilla.

scoreboard-moocsPara alimentar el debate es fundamental tener números. Por un lado, sabemos que España lidera el número de moocs en toda Europa, sumando más del tercio del total de cursos ofrecidos en el continente (168 de 458), de acuerdo a los datos del observatorio del European MOOCs Scoreboard.

informe-upf-moocsPor otro, y con objeto de profundizar en el número de moocs producidos dentro del mundo universitario en nuestro país, la Cátedra Telefónica de la Universidad Pompeu Fabra ha publicado recientemente el informe MOOCs en España. Panorama actual de los Cursos Masivos Abiertos en Línea en las universidades españolas, del que destacan las siguientes conclusiones:

Más de un tercio de las universidades del país tienen al menos un MOOC: de los 80 centros de enseñanza superior 28 ya han incluido cursos de esta índole y 7 de ellos ya han comenzado la 2ª edición.

Curiosamente, dentro de las 50 universidades públicas que hay en España, 20 ofrecen algún tipo de formación online, un porcentaje del 40% que en universidades privadas se ve reducido al 27%, con sólo 8 centros participando de estas iniciativas. Además, de las 6 universidades a distancia, solo el 17% tiene MOOCs dentro de su catálogo, mientras que el 36% de las universidades presenciales y tradicionales ya promueven este tipo de cursos.

Hasta el momento, en España se han impartido 111 MOOCs en la primera edición de los cuales 31 han sido reeditados. A nivel autonómico, Madrid es la comunidad con mayor número de MOOCs ofertados: nada menos que 42 y seguida por la Comunidad Valenciana con 20.

Las universidades más proactivas en el campo de la educación superior en línea son La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) que lidera el ranking con 39 MOOCs, la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) que ocupa un segundo puesto con 23 y la Universidad de Cantabria (UC) con su tercera posición y 14 cursos en su catálogo formativo online. En cuanto a las plataformas de este tipo de cursos, Miríada X es la más utilizada.

Nota: Fuente de la imagen destacada de cuppa mooc en Flickr.

Página personal de Tíscar Lara